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«¡A ver si os ponen una bomba!»

El odio podía respirarse ayer, en las inmediaciones del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, donde los «enemigos» de las cientos de personas concentradas eran siete miembros del Foro Ermua

Actualizado 27/03/2007 - 16:52:37
El odio podía respirarse ayer, en las inmediaciones del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, donde los «enemigos» de las cientos de personas concentradas eran siete miembros del Foro Ermua que se habían atrevido a presentar una querella contra los dirigentes de la ilegalizada Batasuna Arnaldo Otegi y Rufino Etxebarría y contra el lendakari, Juan José Ibarretxe, por considerar que no se ajustaba a la legalidad el que se hubieran reunido en la sede del Gobierno vasco, cuando legalmente Batasuna tiene prohibido por sentencia judicial realizar cualquier actividad política.
Por el atrevimiento de dirigirse a los tribunales de Justicia, para que sean ellos quienes decidan si se ha incumplido o no la ley, los miembros del Foro Ermua fueron insultados primero por los proetarras y después por los manifestantes convocados por el PNV y sus socios en el Gobierno vasco.
La convivencia entre quienes participaron ayer en las concentraciones sucesivas en las inmediaciones del Palacio de Justicia de Bilbao no presentó ningún problema. No había animadversión entre unos y otros manifestantes nacionalistas, sino de todos ellos contra los miembros del Foro Ermua.
Siete ciudadanos gritaban ayer «¡Libertad!» en pleno centro de Bilbao, mientras una multitud intentaba lincharles vociferando «¡hijos de puta, iros a España!», «¡a ver si es verdad que os ponen una bomba!». Gritos proferidos por militantes del PNV mientras su líder era aclamado como un caudillo. La misma multitud que se dirigía a los ertzainas que intentaban evitar el linchamiento instándoles a no defenderles, porque no eran de los suyos.
Antonio Aguirre, militante del PSE; Iñaki Ezkerra, antiguo comunista, y Daniel Portero, hijo del fiscal asesinado por ETA, eran llamados «franquistas» y «fachas» por la multitud. Una concejal del PP, también miembro del Foro Ermua, Juana Bengoechea, llamaba «asesinos» a quienes les increpaban, reprochándoles el apoyo a los violentos.
A la Ertzaintza, el acoso a los miembros del Foro Ermua se les fue de las manos. No pudieron controlarlo con los efectivos de los que disponían: una docena de agentes uniformados para ocasiones de protocolo, sin que aparecieran en ningún momento dotaciones de antidisturbios.
El Departamento vasco de Interior organizó su despliegue ayer en función del lucimiento del lendakari y de su Gobierno, que escenificaron la misma representación que el pasado 31 de enero, cuando Ibarretxe fue citado por primera vez por el juez instructor, Roberto Saiz.
Hubo cintas rojas para que no se agobiara a los altos cargos de las instituciones y del PNV que acudieron ayer a arropar al lendakari en su corto recorrido entre la sede de su partido y la del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.
El propio Ibarretxe era consciente de que ayer se estaba representando un «teatro» y a ello se refirió en su intervención tras declarar ante el juez, si bien el lendakari entendía que el «teatro» era el que representaba la Judicatura llamándole a él a declarar, cuando, en su opinión, ningún tribunal puede juzgarle por ejercer su actividad política.
Ibarretxe se presentó como una víctima, arropado por otras víctimas de su partido que habían tenido que comparecer en otros tiempos ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, como el que fuera presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, que siempre acude a estas convocatorias. Los ciudadanos, sin embargo, respondieron ayer en menor medida que el pasado 31 de enero, cuando el lendakari compareció por primera vez ante el juez instructor.
Las convocatorias ante todos los ayuntamientos vascos, a las doce del mediodía, tuvieron desigual seguimiento, a pesar de la presencia de los concejales de los partidos socios en el Gobierno vasco, en estos momentos en precampaña electoral. El PNV no calculó que sus militantes ya habían acudido a la manifestación en apoyo del lendakari en enero y que las convocatorias reiteradas cansan hasta a militantes tan comprometidos como los del partido dirigido por Josu Jon Imaz, quien, por supuesto, estuvo de nuevo ayer en primer plano junto a Ibarretxe.
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