Recién despertado tras dormirse «en la mitad del debate» entre Zapatero y Rajoy, Juan Goytisolo presentó ayer dos nuevos volúmenes de sus señas de identidad literaria: «Novelas» (1988-2003), y «Autobiografía y viaje al mundo islámico» (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores). Espantado de las memorias que se perpetran hoy en esta república de las letras -«lo que en España se vende suele ser de gente muy desmemoriada», dictamina- el autor de «Juan sin Tierra» confiesa que ha vivido siguiendo el ejemplo de Cervantes: reuniendo experiencias humanas. Como las que ha amasado en el mundo árabe, aunque le llama la atención «el recelo» que en los medios ha suscitado su interés por esa cultura: «Hay una anomalía, y forma parte de la discontinuidad cultural española, que es uno de los grandes lastres que pesan sobre nuestra cultura. Olvidan que estamos a 14 kilómetros de distancia de Marruecos».
Látigo de la «literatura kleenex» de «consumo inmediato», Goytisolo ve esas obras como «un desprecio» al lector: «Lo que se comprende en un abrir y cerrar de ojos no suele dejar huella». Aboga, pues, por novelas «complicadas» y «difíciles», fiel a su fama de azogue en esta carajicomedia de babel: «Las novelas que hoy se escriben son trayectos en autobús de Chamberí a Vallecas, conocemos el principio y el final». Buñuel le confió que le encantaba adaptar a Galdós «porque tiene ideas geniales», aunque «cuando escribe es bastante chapucero», enjuicia el narrador. ¿Un canon? Ahí van tres botones: «Es cuento largo», de Günter Grass; «Un cautivo enamorado», de Jean Genet -«destrozado en Francia por una crítica imbécil», apunta-, y «El libro negro», de Orhan Pamuk. Escorado al margen, Goytisolo observa como «sospechosos» los éxitos de público literarios: «Soy un lector aún mucho más exigente con los poetas que con los narradores. Un mal poeta me parece más inexcusable que un mal narrador, que lo que busca es ganar dinero. Se puede ser un buen escritor sin interesarse por la política y sin defender causas justas. Y del mismo modo se puede ser un mal escritor interesándose por la política y defendiendo causas justas».
«Me dormí en el debate»
Y ejemplifica: «Louis-Ferdinand Céline fue antisemita y colaboracionista con los nazis, pero eso no me cuesta reconocer que era un escritor genial». En la propuesta novelesca no cabe, a juicio de Juan Goytisolo, «corrección política» alguna: «Reprocharle a un escritor que no sea correcto es simplemente una estupidez», fulmina. La política no es coto vedado para Goytisolo, que forma parte de la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ). No obstante, los propios socialistas de El Ejido le declararon, en un principio, persona «non grata» por confesar que allí «vi esclavitud». En la noche del lunes lo que vio en la televisión le trasladó a los brazos de Morfeo: «Llegaba a Madrid después de un largo viaje, y sólo aguanté la primera media hora del encuentro Zapatero-Rajoy. Me dormí, pero no por lo que escuché, sino por el cansancio. Mi impresión es que Zapatero tenía más «serenidad», y menos «crispación»». ¿Qué le parece que el presidente andaluz, Manuel Chaves, pacte con el alcalde de El Ejido, látigo de Goytisolo?: «Lamentable». Y telón de boca del escribidor zahorí.


