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La muerte de Sandra Palo fue agónica y atroz y se ensañaron para ocultar su violación, dice la fiscal

Actualizado 27/01/2005 - 10:39:49
«Una de las muertes más desproporcionadas, viles, inhumanas y sangrantes que existen». Ésas fueron algunas de las expresiones recogidas en las conclusiones definitivas del Ministerio Fiscal en la tercera jornada del juicio celebrado en la Audiencia Provincial contra Francisco Javier A. L., alias «El Malaguita», de 22 años, acusado de un delito de secuestro, tres de agresión sexual -uno como autor material, y el resto por cooperador necesario- y un cuarto por el asesinato de la joven getafense Sandra Palo, el 17 de mayo de 2003. Contó con la colaboración de sus «compinches»: Ramón S. G., «Ramón» y José Ramón M.M., «Ramoncín», ambos de 19 años, además de R. G. F., «Rafita», que cumplen condena desde octubre de 2003.

Mantiene la pena de 69 años

La vista se caracterizó por su extrema dureza, no en vano, acudieron a prestar testimonio tres agentes de la policía científica, un experto en toxicología, además de los médicos forenses encargados del caso, junto al que representa a la acusación particular de la familia de la víctima, el catedrático Luis Frontela. La madre de la infortunada, María del Mar, acompañada en todo momento de sus padres -Sixta y Juan-, sus cuñados, su hija Jessica -por desgracia, ya, la única hembra-, así como de otros allegados, se contenía, a duras penas, con el rostro desencajado, por los sobrecogedores relatos que se escucharon ayer en la sala acerca del estado del cadáver y la despiadada muerte de su «niña», como la llamaban cuantos la conocían. A última hora de la mañana, una vez oídos todos los testimonios de los tres días del juicio, la fiscal encargada del caso, dio cuenta de las conclusiones provisionales, una vez modificadas las provisionales, que elevaron a definitivas. Así, el Ministerio Público mantiene la pena de 69 años de prisión por los hechos delictivos citados anteriormente, al igual que la acusación particular, que eleva la condena por los mismos delitos a 76 años; mientras, la defensa pidió la libre absolución.

En su informe, considera probado y acreditado que «hubo ensañamiento, alevosía y vileza en el secuestro, violación y asesinato de Sandra Palo», así como la participación, en calidad de autor material, de «El Malaguita». Tras subrayar que la situación de debilidad y especial vulnerabilidad de la joven -con un 53 por ciento de minusvalía - , visible y apreciada por todos los implicados en los hechos, aclaró que, la agresión sexual se realizó con total impunidad, al reducirla y sujetarla por la fuerza. Añade que «si el acceso carnal fue consentido, tal y como aseguró «El Malaguita», ¿por qué Sandra tenía bajada sólo una pierna del pantalón? ¿por qué fueron a un descampado, un lugar inhóspito y de difícil acceso? ¿por qué esgrimir la navaja? ¿qué necesidad había de inmovilizar sus muñecas y tobillos?», fueron algunos de los argumentos expuestos por la fiscal para demostrar que la tesi del acusado es ilógica y que hubo tres accesos carnales no consentidos.

En cuanto a la espantosa muerte a la que sometió a Sandra, junto a sus tres cómplices, el Ministerio Fiscal recalcó que todos son delincuentes comunes; de ahí que usaran medios brutales y aberrantes. «La mataron de forma atroz para ocultar que la habían violado». En cuanto a la alevosía y ensañamiento de «El Malaguita», la fiscal sostiene que se aprovechó de su falta de capacidad de reacción hasta el final. «Su muerte fue agónica,y usaron los medios y las formas más atroces para acabar con su vida. Todos querían que desapareciera».

Al final supo qué le iba a pasar

De ahí que convenciera a los demás para asesinarla, atropellarla y quemar su cuerpo. Añadió que, cuando la muchacha se estaba vistiendo, la arrolló -el conducía-, por sorpresa e inesperadamente. Entonces, sólo entonces, la víctima se dio cuenta de lo que le esperaba, y la estampó contra la pared de la empresa Rótulos Fraile, pasando por encima de su cuerpo de forma reiterada, y que cuando la «rociaron con gasolina, aún estaba viva. ¿Por qué no usó la navaja y le causó una muerte rápida?», interrogó en voz alta.

Ante su peligrosidad y la alarma social causada, el Ministerio Público reclamó que se le aplique el artículo 78 del Código Penal, que establece el cumplimiento íntegro de la condena -teniendo el cuenta el límite máximo de 30 años- y que no disfrute de ningún beneficio penitenciario ni reducciones. Mientras los forenses del caso afirmaron que, según las pruebas médicas practicadas al cadáver, no se puede decir que «no hubo violación, pero tampoco lo contrario», tesis que fue rechazada por Frontela, que, además, sostiene que la quemaron viva.
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