
A Esperanza Aguirre no le gusta el sistema de cuotas para promover la presencia de la mujer en los cargos políticos. Ch. Barroso
Esperanza Aguirre lleva casi veinte años en la primera línea de la política. Cerca del hoy presidente ha sorteado cuatro Congresos (el que hoy termina es el quinto), tres duelos electorales con Aznar de candidato y un viaje al centro, hasta el momento, «in perpétuum».
-¿Era partidaria de abordar abiertamente la sucesión de Aznar, como pidió Álvarez-Cascos, o es una decisión sobre la que se puede pasar de puntillas y dejar para más adelante?
-El debate en la comisión de estatutos ha demostrado que tanto Ángel Acebes como Francisco Álvarez-Cascos son dos personas con capacidad política contrastada. El acuerdo alcanzado supone un ejemplo de unión en el PP y será una deuda histórica que todos los militantes tendremos con Acebes y Cascos.
-¿Entonces, no es el asunto más importante que tienen entre manos?
-No. José María Aznar ha tomado una decisión personal, que creo que es la más importante en lo que atañe a la regeneración democrática. Si hay una cosa que plasma esa regeneración es que un presidente del Gobierno, en el mejor momento de su carrera política, por convicción de que no debe uno tener apego a los cargos, decide dejarlo. Él lo ha dicho: es la decisión más difícil que ha tomado en su vida política.
-¿Hasta qué punto tiene derecho el presidente a poner fin a un proyecto para España a largo plazo sin contar con la decisión de su partido?
-Es que creo que el presidente no sólo no pone fin a un proyecto para España, sino que la decisión la toma pensando en que los diez años que vienen van a ser fundamentales para conseguir el gran objetivo de España, que es colocar a nuestro país entre los más importantes del mundo. Si antes el objetivo fue hacer la transición y luego la construcción institucional, hoy es lograr que España sea uno de los países más prósperos e importantes del mundo. ¿Que a todos nos hubiera gustado más que Aznar no hubiera tomado la decisión que ha tomado? Probablemente, pero como ha dicho él, precisamente en una entrevista a ABC, la decisión está tomada e incluso digerida.
-¿No es un poco cesarista hurtar de ese debate a los compromisarios del PP?
-Yo creo que todos los compromisarios del PP dirían que el mejor candidato es Aznar. Pero aunque lo dijeran todos, el presidente cree que para la regeneración democrática lo mejor que puede hacer es retirarse, en el momento culminante de su presidencia y para demostar que el partido tiene personas capaces para asumir todos los cargos. Y eso no significa que se vaya a retirar de la política, sino que tendrá un papel referencial muy importante.
-¿Pero no cree que las ponencias ideológicas por las que apuesta Aznar son coyunturales y es mucho más importante el modelo de partido y, con él, el nombre del candidato?
-Lo importante en un partido son las ideas y no tanto las personas, y dentro de esas ideas está el modelo de partido.
-¿Pero si es bueno para Aznar limitar a ocho años su mandato, por qué no lo es para el partido?
-Porque esa es una decisión personal del presidente.
-Pero basada en que así el partido funcionará mejor...
-Basada en que aunque sea difícil y duro, para la regeneración democrática el cumplimiento de la palabra dada es importante.
EL MEJOR SUCESOR
-El presidente hizo esa promesa en unas circunstancias determinadas, en las que la vida democrática estaba pasando por momentos difíciles por la corrupción. ¿Eso vale ahora, que la situación es diferente?
-Alguna vez Aznar ha dicho que en circunstancias extraordinarias puede haber soluciones extraordinarias, pero yo creo que a día de hoy la decisión está tomada.
-¿Cuál es el mejor sucesor?
-El que elija la Junta Directiva, que de acuerdo con los Estatutos es la que lo tiene que elegir.
-¿Pero qué características tiene que tener?
-Tiene que ser una persona que sea consecuente con sus principios, que sea capaz de crear equipos y que tenga el apoyo de los españoles.
-¿Hombre o mujer?
-Pues yo soy de las que creo que España está preparada para tener una mujer candidata a la presidencia del Gobierno. De hecho, en el último Congreso del PSOE, en el que se debatía el liderazgo, hubo una cuota del 50 por ciento. Es decir, dos candidatos hombres y dos mujeres.
-¿Pero está usted de acuerdo con el sistema de cuotas?
-Yo respeto las cuotas pero no las comparto. En el PP, por otros caminos, hemos conseguido que la presencia de las mujeres, en todos los lugares del partido, pero especialmente en puestos de responsabilidad (Presidencia de Cámaras, Alcaldía y Ministerios), sea superior a las del PSOE.
-Los que hablan de cuotas, luego hablan de floreros...
-Quien hable de floreros que responda de ello. Yo la verdad es que creo que las mujeres, ni en el PP ni en el PSOE, han estado nunca de floreros, más bien conozco a las que estudian, se preparan y trabajan.
-A ustedes les gusta hablar de patriotismo constitucional. ¿Por qué se le pone ese apellido al patriotismo?, ¿no es una manera de maquillar ese concepto que dicen está «demodé»?
-A algunas personas les ha chocado que se le añada la palabra constitucional al patriotismo. Utilicé esa expresión hace un año como queriendo recoger el patriotismo de nuestros antecesores de las Cortes de Cádiz, porque creo que es algo sano, que nos tiene que hacer sentir orgullosos de ese pasado común, de esa pluralidad de España.
EL ESTADO ES MUY SÓLIDO
-¿Salen ustedes en auxilio del Estado, ahora que parece debilitado?
-Yo creo que el Estado no está debilitado. El Estado es muy sólido. Una estabilidad que nos ha proporcionado la Constitución de 1978 y los Estatutos de Autonomía. Nacionalistas que son separatistas los ha habido siempre, pero son minoría.
-¿Qué le parece que el nacionalismo más integrador, como el catalán, siga teniendo reticencias a entrar en el Gobierno de España?
-A mi me parece que la colaboración entre CiU y el Gobierno ha sido fructífera y positiva para España. No olvide que muchas de las reformas económicas que se pudieron acometer tras ganar las elecciones del 96 se hicieron con el estímulo y la confianza de CiU.
-¿Qué queda del liberalismo, al que usted representa, en el PP? Ahora se habla más de centrismo,..
-Tiene usted razón. Puede que actualmente se utilice más centrismo y reformismo, pero lo que subyace en el PP es la ideología liberal. Esa ideología no propugna la desaparición del Estado y de los poderes públicos, sino que los Gobiernos tengan como primera finalidad garantizar las libertades de sus conciudadanos. Lo que sí decimos los liberales es que el Estado tiene que dedicarse a regular, ya que ordena bien, pero gestiona mal. De ahí la últimas privatizaciones.
-Pero en la práctica hemos visto políticas intervencionistas, muy contrarias a los principios liberales...
-No seré yo quien le dé ejemplos. Creo que hemos visto grandes reformas liberalizadoras, que me hubiera gustado que fueran mayores. Pero confío en que Aznar, que es un espíritu liberal, las acometa en estos años.
-¿Es Rato liberal?
-Yo creo que Rodrigo Rato ha aplicado políticas liberalizadoras. Vuelvo a repetir lo mismo: a mi me hubiera gustado que fueran mayores pero cuando uno tiene responsabilidades de Gobierno muchas veces la prudencia te aconseja no acometer todas las reformas al tiempo.
NO A LA REFORMA CONSTITUCIONAL
-¿El Senado está ocupando todo el papel que le corresponde en la integración de algunos nacionalismos en un proyecto común de España?
-A mí me parece que no se le puede responsabilizar al Senado de la postura hoy equivocada del PNV. Que el Senado puede mejorar su naturaleza de representación territorial, desde luego. Pero todos aquellos que propugnan la reforma del Senado desde el cambio de la Constitución, no van a encontrar consenso porque los diputados y senadores del PP no vamos a estar de acuerdo.
- ¿Ve peligrar los valores que se suscribieron en el Pacto Antiterrorista con la salida de Redondo?
- Yo creo que el Pacto por las libertades y contra el terrorismo es lo más improtante que ha sucedido en el año que acaba de terminar y hay que recordar que fue una propuesta del PSOE, que nosotros acogimos porque creemos que por encima de las diferencias políticas está la garantía de las libertades de los ciudadanos. Yo confío en que no peligren esos valores.
- ¿Cómo calificaría la salida de Redondo?
- Para mí su salida, acusado de celebrar una serie de comidas, ha sido sorprendente, pero confío en que el PSOE tenga por fin un proyecto común para toda España.
- ¿Ve peligrar los valores que se suscribieron en el Pacto Antiterrorista con la salida de Redondo?
- Yo creo que el Pacto por las libertades y contra el terrorismo es lo más improtante que ha sucedido en el año que acaba de terminar y hay que recordar que fue una propuesta del PSOE, que nosotros acogimos porque creemos que por encima de las diferencias políticas está la garantía de las libertades de los ciudadanos. Yo confío en que no peligren esos valores.
- ¿Cómo calificaría la salida de Redondo?
- Para mí su salida, acusado de celebrar una serie de comidas, ha sido sorprendente, pero confío en que el PSOE tenga por fin un proyecto común para toda España.



