
Javier Arenas, José María Aznar y Manuel Fraga
El XIV Congreso Nacional del Partido Popular finalizó esta mañana con una completa cohesión en torno a su presidente, José María Aznar, quien en la noche del sábado fue reelegido por última vez a la cabeza del PP. Aznar, reelegido con el 99, 6% de los votos, confirmó que no volvería a presentarse a la reelección en las elecciones generales del 2004 porque "no creo en la prolongación personalista de los liderazgos políticos", aunque no por ello reveló a quién propondrá como su sucesor. El recién reelegido presidente del PP "es nuestro mayor activo", aseguró el secretario general del partido, Javier Arenas, quien recordó a Aznar el deseo de su formación política de que vuelva a reconsiderar su decisión.
A pesar de esta cohesión en torno a la figura de José María Aznar, todos los dirigentes populares han querido durante este XIV congreso, celebrado desde el viernes hasta este domingo en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid recalcar la intención del PP de "trabajar en equipo" y alejarse de "personalismos". "Ha sido un congreso de ideas, de propuestas y reformas", aseguró Arenas, quien recordó que el PP huye de "la ausencia de ideas o de la permanente discusión sobre los liderazgos". "El PP sale de este congreso más unido y más cohesionado" como entidad, añadió Arenas.
"Somos el centro de la vida política y tal como van las cosas vamos a
seguir siéndolo", aseguró José María Aznar en su discurso de clausura, en el que glosó los principales temas que ocuparon el congreso, entre ellos el problema del terrorismo o las políticas económicas. El objetivo del PP es "la definitiva erradicación del terror en España y en todas partes", afirmó el jefe del Ejecutivo español, quien, al igual que han
hecho el resto de los dirigente populares durante los tres días de congreso, recordó a las víctimas del terrorismo de ETA.
El terrorismo "pretende destruir el orden democrático", añadió Aznar, quien defendió la "estabilidad constitucional" mostrándose contrario a cualquier reforma de la Constitución española con el fin de dar cabida a aspiraciones nacionalistas o federalistas, expuestas en ocasiones por nacionalistas vascos y catalanes. Aznar entiende que no cabe ningún tipo de negociación ni concesión con los terroristas, ya que "transigir con algo de terror es poner la semilla para que no tenga fin".
Aznar cerró, posteriormente este XIV Congreso, en el que no hubo ninguna sorpresa y en el que los dirigentes populares animaron a sus afiliados a continuar trabajando para "seguir siendo la primera fuerza política" española.
A pesar de esta cohesión en torno a la figura de José María Aznar, todos los dirigentes populares han querido durante este XIV congreso, celebrado desde el viernes hasta este domingo en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid recalcar la intención del PP de "trabajar en equipo" y alejarse de "personalismos". "Ha sido un congreso de ideas, de propuestas y reformas", aseguró Arenas, quien recordó que el PP huye de "la ausencia de ideas o de la permanente discusión sobre los liderazgos". "El PP sale de este congreso más unido y más cohesionado" como entidad, añadió Arenas.
"Somos el centro de la vida política y tal como van las cosas vamos a
seguir siéndolo", aseguró José María Aznar en su discurso de clausura, en el que glosó los principales temas que ocuparon el congreso, entre ellos el problema del terrorismo o las políticas económicas. El objetivo del PP es "la definitiva erradicación del terror en España y en todas partes", afirmó el jefe del Ejecutivo español, quien, al igual que han
hecho el resto de los dirigente populares durante los tres días de congreso, recordó a las víctimas del terrorismo de ETA.
El terrorismo "pretende destruir el orden democrático", añadió Aznar, quien defendió la "estabilidad constitucional" mostrándose contrario a cualquier reforma de la Constitución española con el fin de dar cabida a aspiraciones nacionalistas o federalistas, expuestas en ocasiones por nacionalistas vascos y catalanes. Aznar entiende que no cabe ningún tipo de negociación ni concesión con los terroristas, ya que "transigir con algo de terror es poner la semilla para que no tenga fin".
Aznar cerró, posteriormente este XIV Congreso, en el que no hubo ninguna sorpresa y en el que los dirigentes populares animaron a sus afiliados a continuar trabajando para "seguir siendo la primera fuerza política" española.
Intervención de Arenas
El secretario general del PP, Javier Arenas, subrayó hoy su "compromiso personal" con José María Aznar, a quien agradeció que le haya renovado su confianza confirmándole en el cargo, y aseguró que su futuro político está vinculado a "lo que haga el presidente". En su discurso de clausura del XIV Congreso Nacional del PP, Javier Arenas elogió las "convicciones profundas, grandeza y generosidad" demostradas ayer por Aznar y afirmó: "No solo estoy aquí por compromiso político con el partido sino por compromiso personal con el presidente, y lo que haga en el futuro tiene todo que ver con lo que haga el presidente".
Arenas también pidió a los compromisarios "perseverancia y tenacidad para que la cohesión siga siendo noticia", "dedicación y esfuerzo" para seguir trabajando por impulsar nuevas ambiciones y nuevas metas para España y para que el PP se mantenga como "primer partido de España".
Arenas también pidió a los compromisarios "perseverancia y tenacidad para que la cohesión siga siendo noticia", "dedicación y esfuerzo" para seguir trabajando por impulsar nuevas ambiciones y nuevas metas para España y para que el PP se mantenga como "primer partido de España".
El duscurso de Aznar de ayer
Aznar había explicado ayer ante el pleno del Congreso del PP que la «prudencia y la responsabilidad» son los motivos que le llevan a renunciar a ser de nuevo candidato a la presidencia del Gobierno y dejar, además, el liderazgo del partido. Aseguró que era lo mejor para el país y para el PP, y que no hubiera tomado esta decisión si albergara dudas sobre la capacidad de otros dirigentes populares y sin el convencimiento de que volverán a ganar las elecciones generales.
Lo que en un principio iba a ser una simple intervención de presentación de su candidatura al Comité Ejecutivo Nacional del PP, se convirtió en algo mucho más trascendente para el partido. Aznar dijo sentirse obligado a darles una explicación sobre su decisión de no concurrir a las próximas elecciones y evitar una incómoda bicefalia dejando el liderazgo del PP a su sucesor, cuyo nombre no desveló. Aunque admitió que era muy posible que muchos no compartieran su determinación sí pidió, al menos, que la comprendieran.
Tras señalar que éste será el último congreso al que se presentará a la reelección como presidente del PP, aseguró que este tipo de decisiones «no son fruto de ningún arrebato, ni ocurrencia frívola, sino de una convicción profunda arraigada y de una manera determinada, especial, de entender la política».
Sin cálculos políticos
Negó categórico que hubiera hecho ningún tipo de cálculo político, que tuviera ningún as en la manga o que España se le hubiera quedado pequeña. «Eso es absurdo» comentó, para subrayar a continuación que «nada puede haber más importante que ser presidente de España o del PP». Si en su trayectoria se hubiera guiado por cálculos personales, argumentó, no hubiera aceptado la candidatura del PP en las elecciones generales de 1989, momento en que estaba «muy a gusto» en la presidencia de Castilla y León. «La prudencia me aconsejaba no ir» sobre todo cuando sabía que «nada más llegar me intentarían partir la cara», tal y como ocurrió. Entonces como ahora, recordó, su sentido de la responsabilidad pudo más.
Afirmó también no creer en la «prolongación personalista de los liderazgos» y que el partido le podía pedir lo que quisiera, excepto «algo que puede ser contrario a los intereses de mi país y partido y, a mis años, no voy a cambiar de opinión. No habrá otra vez, ésta será la última», sentenció.
Se trata, apuntó, de «honrar y respetar mis compromisos ante los ciudadanos aunque haya quien piense que lo mejor es engañarles, ser un oportunista, buscar excusas y no cumplir con mis convicciones».
Tras desvincular su decisión de cualquier tipo de norma legal sobre limnitación de mandatos, posibilidad que, por otro lado, consideró posible, admitió que su doble despedida tiene riesgos y ventajas, pero las segundas priman sobre las primeras. Para tranquilizar a su partido, explicó a los más de tres mil compromisarios que abarrotaron el salón de plenos, que no hubiera tomado esa decisión «si albergara dudas de que entre nuestros compañeros hay personas con grandes cualidades de liderazgo y jóvenes muy capaces», si no supiera que «hay un gran proyecto capaz de unir a una gran mayoría, de que los españoles van a seguir confiando en nosotros en las próximas elecciones».
En otro momento de su intervención defendió que un partido no puede limitarse a ser un «proyecto personal» o una «máquina de poder», sino un buen instrumento al servicio del país. «Tenemos convicciones y principios», dijo, para agregar a continuación que «queda mucho por hacer en el PP, el cual va a ser llamado a responsabilidades de Gobierno por mucho tiempo». Tras apelar al aburrimiento como símbolo de normalidad, consideró que «estamos en el momento más culminante de la historia de nuestro partido y hemos contribuido a hacer un país mejor».
Trabajar por el partido
A pesar del aire a despedida que tuvo su intervención, comentó que no se trataba de un adiós puesto que estaba dispuesto a colaborar «desde donde me toque». «Quiero seguir trabajando por mi partido y por un país en el que creo y contribuir a un futuro mejor», anunció. Aseguró estar «pleno de fuerzas y de esperanzas» para trabajar con todo su esfuerzo y empeño, «como el primero», en las elecciones generales del 2004.
Sin embargo, Aznar no dio a lo largo de su intervención ninguna pista sobre su futuro sucesor, a excepción de las alabanzas que dedicó por igual a los tres vicesecretarios del PP -Rodrigo Rato, Mariano Rajoy y Jaime Mayor Oreja- cuando dijo de ellos que son tres «de los más importantes y relevantes líderes de nuestro partidos» con gran capacidad de liderazgo y nivel de responsabilidad.



