S. N.
SAN SEBASTIÁN. El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, se preguntó ayer cómo es posible olvidar a las familias guipuzcoanas que estos días «echan especialmente de menos a un miembro en prisión» y a las que un «nudo en la garganta les impide cantar el «Ator, ator mutil etxera» («Ven, ven chico a casa», letra de un villancico tradicional).
Uriarte tuvo este recuerdo para los presos vascos, especialmente los de ETA, que no han dado muestras del más mínimo arrepentimiento, ni han pedido perdón a sus víctimas, en la homilía que pronunció al mediodía de ayer durante la misa de Navidad celebrada en la Catedral donostiarra del Buen Pastor. Una liturgia a la que, desde hace años, no pueden acudir Gregorio Ordóñez, Mariano de Juan, Enrique Nieto, José Antonio Santamaría, Fernando Múgica, y tantos y tantos otros, convecinos del obispo Uriarte y asesinados en San Sebastián.
Las palabras del prelado fueron interpretadas como un gesto de generosidad navideña, de equidistancia, pues tras acordarse de los presos también planteó si es posible «pasar estos días hogareños del deber que tenemos de hacer cuanto esté en nuestra mano por las familias que han sido víctimas de terribles asesinatos -no citó ETA-que nos avergüenzan a todos».
Encierro en la Catedral
Y puestos a comparar, comparó también a los presos etarras con las víctimas del tráfico. «¿Cómo no llorar con los que han perdido un hijo en un accidente de carretera? ¿Cómo no ofrecer los servicios adecuados a las familias que sufren por una separación conflictiva? o ¿cómo olvidar a las centenares de familias guipuzcoanas que echan especialmente de menos a un miembro en prisión y a las que un nudo en la garganta les ha impedido cantar en la mesa navideña el «Ator, ator, mutil etxera»», oró el prelado.
Y mientras monseñor Uriarte tenía un sentido recuerdo para reclusos etarras, guipuzcoanos ellos ausentes de sus hogares en estas fiestas de Navidad, a pocos metros, en un local de la Catedral, y con permiso del obispado, familiares de presos de la banda terrorista mantienen su encierro para pedir mejoras penitenciarias y su traslado al País Vasco.



