El 30 de junio de 2001, la NASA lanzaba al espacio un satélite de 5 metros de longitud por 4 de ancho y 840 kilos de peso. Era el WMAP (Wilkinson Microwave, Anisotropy Probe), cuyo objetivo era trazar el «mapamundi» del Universo. Como su antecesor, el satélite Cobe, midió con gran exactitud las anisotropías o pequeñas fluctuaciones de temperatura en la infancia del Universo, a partir de la radiación del fondo cósmico de microondas. La primera foto del conjunto del Universo, aquel «huevo cósmico» con manchas rojas y amarillas sobre un fondo a franjas verdeazuladas dio la vuelta al mundo. Luego, el WMAP conseguiría captar incluso el brillo mismo del Big Bang.



