
El tan esperado y anunciado encuentro entre el ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz, y la tonadillera Isabel Pantoja en la cárcel de Jaén se convirtió ayer en un auténtico mar de lágrimas. Ambos lloraron juntos, se besaron apasionadamente y se juramentaron amor para soportar el dolor que están sufriendo por el encarcelamiento.
La cantante sevillana, afincada en la Costa del Sol, llegó por la mañana al recinto penitenciario, escoltada por un furgón de la Guardia Civil, y se marchó por la tarde en medio de una ligera lluvia que estuvo cayendo a lo largo de todo el día en la capital jienense. Vestida de negro y con gafas oscuras que le cubrían los ojos, estuvo cuatro horas al lado de su compañero sentimental. En el vis a vis se volvieron a decir que se amaban, según fuentes próximas a la tonadillera, desmintiendo así los rumores que pronosticaban una ruptura a corto o medio plazo de la pareja. También se han dado ánimos y fuerzas para soportar este mal trago.
Delicado de salud
El ex alcalde de Marbella, encarcelado desde el pasado 19 de julio, está acusado por el juez Miguel Angel Torres, instructor del caso «Malaya», por delitos de cohecho y malversación de caudales públicos. Tras cuatro meses en las prisiones de Alhaurin de la Torre y, ahora, Jaén, parece que se han acentuado sus problemas de circulación. Su novia ha manifestado que su estado de salud es delicado.
Isabel Pantoja ha llorado mucho durante su encuentro con Julian Muñoz y también ha derramado muchas lágrimas con sus familiares y amigos, según fuentes consultadas por ABC. En el locutorio de la cárcel de Jaén, la pareja ha vuelto a recordar buenos y malos momentos de su vida y ha dibujado, pese a las adversidades actuales, un futuro mucho más halagüeño. El ex regidor municipal es uno de los ocho implicados en la trama de corrupción en Marbella que aún permanece en prisión. El resto de los detenidos están ya en libertad bajo fianza, entre ellos la ex alcaldesa Marisol Yagüe, la primera teniente alcalde, Isabel García Marcos, y el ex concejal Tomas Reñones, quien salió a última hora de ayer de la carcel tras pagar una fianza de 50.000 euros.
Por tanto, la presencia de Isabel Pantoja en la cárcel de Jaén ha pasado casi desapercibida para los medios de comunicación, quienes han estado haciendo guardia durante cuatro meses para recoger estas imágenes. Tan sólo una televisión pudo grabar la salida de la cantante de la prisión, que se marchó rápidamente del lugar en dirección a Marbella. Protegida por un paraguas, la tonadillera recorrió unos metros desde la puerta de la penal hasta su coche sin ninguna presión mediática. Algunas fuentes señalaron que Isabel ha utilizado su influencia ante determinados políticos de la Junta de Andalucía y del Gobierno para evitar el acoso de los medios. Otras fuentes manifestaron por el contrario que siguió los trámites reglamentarios y oficiales para poder ver a su novio en la carcel.


