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Un cartel perseguido por la maldición

Actualizado 26/09/2004 - 14:00:01
La cogida. Una serie de circunstancias complicaron la evacuación del diestro
La cogida. Una serie de circunstancias complicaron la evacuación del diestro

La muerte de Francisco Rivera «Paquirri» supuso una conmoción tremenda, no sólo para el mundo taurino, sino para todos los ámbitos de la sociedad española. Las imágenes -que dieron la vuelta al mundo- de Antonio Salmoral reflejaron, además de la grandeza de la Fiesta, el drama sobrecogedor que acontece cada tarde en una plaza.

Paquirri, Pozoblanco, «Avispado»... Nombres que forman parte de la historia luctuosa de los toros, pero que, desgraciadamente, no fueron los únicos que quedaron marcados con luto indeleble. Después del fatídico 26 de septiembre de 1984, varias de las personas que tuvieron que ver con aquel cartel fallecieron. Otras quedaron seriamente señaladas de por vida. Un cartel denominado maldito.

José Cubero «Yiyo». El torero madrileño estaba en la cúspide de su carrera. Uno de los diestros llamados a liderar el escalafón taurino por muchos años. El impacto que le produjo la muerte de Francisco Rivera «Paquirri» quedó grabada en su mente. Pero el destino le tenía guardado un lugar junto al diestro gaditano muy pronto. El 30 de agosto de 1985, casi un año después de Pozoblanco, Yiyo era cogido mortalmente por el toro «Burlero» en Colmenar Viejo. Se da la circunstancia de que no estaba anunciado en aquel festejo, pero se cayó del cartel Curro Romero

y lo sustituyó

el diestro madrileño.

Vicente Ruiz «El Soro». Al igual que Yiyo, el tercer espada de aquel 26 de septiembre en Pozoblanco, había compartido muchos carteles con Paquirri. Estaba de moda el de los matadores-banderilleros. Fue un mazazo para El Soro la muerte de Francisco Rivera. Vicente Ruiz es el único superviviente de los matadores de toros de aquel cartel «maldito». Pero una lesión tremenda en la Maestranza, años después, al saltar las tablas tras un par de banderillas, lo lesionó para siempre. Hoy se tiene que ayudar de muletas para andar.

Juan Luis Bandrés. Junto a Victoriano Sayalero, uno de los propietarios de la ganadería «Sayalero y Bandrés». Juan Luis Sayalero, empresario vasco, fue uno de los que quiso, en todo momento, destruir la cabeza de «Avispado». La muerte de un torero siempre ha tenido consecuencias nefastas para las ganaderías cuyos toros infirieron cornadas mortales. Así, es preceptivo que cuando un astado acaba con un torero, el ganadero sacrifique a la madre del toro. De todas formas, no se consiguió eliminar la cabeza de «Avispado», que es propiedad de Juan Carlos Lora, dueño de un restaurante a pocos kilómetros de Sevilla. Para Juan Luís Bandrés la vida no fue la misma desde aquel 26 de septiembre de 1984. En 1988 fue asesinado en Algeciras, por un antiguo empleado.

Antonio Salmoral. Cámara de Televisión Española, era corresponsal de la cadena en Córdoba. Las imágenes que tomó dieron la vuelta al mundo, tanto las de la cornada, como las estremecedoras de la enfermería, cuando Paquirri explicaba, sereno y lúcido, cómo se sentía y qué tipo de heridas creía haber sufrido. Salmoral recibió todo tipo de reconocimientos, pero lo que quería de verdad era que lo hicieran «fijo» en Televisión.

Murió sin ver cumplida su aspiración.
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