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La semana en un bloc

Zapatero aislado

Actualizado 26/04/2009 - 09:21:07
Zapatero aislado
Las esperanzas económicas del gobierno de Zapatero entran en contraposición con las previsiones del FMI y con las advertencias del Banco de España. Es síntoma de algo inequívocamente malo. En la sesión parlamentaria del miércoles, la soledad del gobierno de Zapatero tuvo las características de un pedregal, como cabalgar a solas por el Gran Cañón sin cantimplora ni víveres, sin que apareciera el Séptimo de Caballería. Estrenaba recomposición y aditamentos en el banco azul pero la oposición fue inmisericorde. En la tribuna, Zapatero no logró sacar más conejos de la chistera. Andaba como alicaído, sin ceder en su optimismo antropológico pero semihundido en un aislamiento parlamentaria del que hasta ahora conseguía zafarse en el último momento. Tuvo que oír casi de todo, sin protección fitosanitaria. Algo está fallando en el «software» del zapaterismo cuando incluso los cibernautas andan atacándole en la red. Quizás Zapatero sea un voluntarioso del poder que no tiene verdadera voluntad de actuar. Al exilio y al reino se puede llegar por el mismo tobogán.
Señoras y señores
Se ha saltado Juan Marsé la charla en el bar del Majestic de Barcelona al caer la tarde y se planta en Madrid como un viejo héroe de la ciudad en llamas operáticas, de las rondas del miedo y de la adolescencia perdida, de anarquistas de gatillo fácil,antiguas mantenidas de magnates del textil, «meublés» con mucama muda, oscuras sucesoras de una modistilla que ayudaba a vestir a Mariona Rebull en noches de Liceo. Echamos de menos en algunas de sus bibliografías oficiales aquel «Señoras y señores» que publicó en prensa y compiló Tusquets. Con el rostro estriado por la resistencia al gregarismo barcelonés y la nariz aplastada por algún zarpazo afectuoso de Pijoaparte, Marsé recoge el Cervantes como quien pone los pies sobre la mesa del despacho con un pitillo burlón entre labios y la sombra de un visitante sospechoso cruzando la luz del ventanal. Pasa el AVE y tiembla la Sagrada Familia.
La izquierda antioccidental
La recesión obligará a ahondar en las contradicciones de las políticas migratorias de la izquierda, hasta constatar que al igual que en Holanda o el Reino Unido el multiculturalismo ha segregado en lugar de integrar. Dicho de otro modo: el problema está en integrar a quien no quiere integrarse. Un 40 por ciento de los musulmanes que viven en Gran Bretaña quieren que se aplique la «sharia», la ley musulmana, en su país de adopción. Un 32 por ciento piensan que los musulmanes debieran comprometerse en poner fin a una civilización occidental que consideran decadente y amoral. Es más: un 20 por ciento dice comprender las motivaciones de quienes llevaron a cabo el atentado de Londres en 2005. El multiculturalismo merma la sociedad abierta y plural. El concepto de individuo es ajeno a la tradición islámica, como lo es la separación entre Iglesia y Estado. Aparece una nueva ideología anti-occidental de la que participa una extrema izquierda antisistema capaz de aplaudir los desplantes judeófobos del Estado teocrático iraní.
Sin pipa
La corrección política tiende a abolir todo sentido del humor. Los poderes omnímodos del anti-tabaquismo lo demuestran. Una de las pipas más ilustres y entrañables fue la de Monsieur Hulot, el inigualable personaje de las películas de Jacques Tati. Hulot fue el hombre de la calle, con sombrero, paraguas, pajarita y una deliciosa propensión a meterse en todos los apuros cómicos de la vida moderna. Hay una lírica muy depurada en los «gags» de Tati. Hombre de pocas palabras, el despistado Hulot parecía abrirse paso por la vida con su pipa. La pipa de Hulot es ahora la penúltima víctima de lo políticamente correcto. Al anunciarse una retrospectiva de la filmografía de Tati, la pipa ha desaparecido en los carteles con la figura de Hulot distribuidos en el metro de París. Así Trotski desapareció de la foto oficial de Lenin arengando a las masas. Uno comienza retocando las fotos y acaba convirtiéndose en Gran Hermano. Dan ganas de ponerse a fumar en pipa. Es muy recomendable leer «El arte de fumar en pipa», de Joaquín Verdaguer.
Gusto futuro
El índice Ibex lleva días como la perra Lassie en sus mejores películas. Con la patita herida por algún rufián finalmente lograba llegar a casa para salvar de cualquier desmán a sus seres queridos. Para quienes lo usual es asomarse con total ignorancia a la Bolsa para llegar a la perplejidad fulminante, el comportamiento del Ibex tiene algo de túnel mágico. Alta volatilidad de lo humano. Como dicen los sabios, más vale perder que más perder. Con el petróleo ocurre algo parecido: con la misma contundencia unos aseguran que el precio de barril bajará de forma sostenida y otros insisten en que va a subir muy pronto y sin cesar. Pero todavía habrá quien no asuma que para bien y para este es un mundo imperfecto, por eso tantas veces impredecible. Lo mejor sería quejarse menos y cogerle gusto al futuro.
vpuig@abc.es
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