El consejero de Educación, José Valverde, recordó ayer que la objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía es desobediencia civil. Valverde comentó que cuando la asignatura comience a impartirse en Castilla-La Mancha el próximo curso «no debe quedar ningún niño fuera de clase».
Según el consejero, hasta que un tribunal no dictamine que la objeción de conciencia es posible, «es simplemente desobediencia civil». Además recordó que, de los 220.000 alumnos que cursan esta asignatura en España, hay 68 que tienen autorización judicial para no entrar en las clases y manifestó su confianza en que el Tribunal Supremo se pronuncie antes de que se inicie el curso y «tengamos todos claro lo que tenemos que hacer; mientras tanto, añadió, hay que cumplir la ley».



