ÓPERA
«Diálogo de carmelitas»
Música: F. Poulenc. A. Arteta, D. Mazzola, K. Harries, N. Petrinsky, E. de la Merced, J. L. Sola, C. Fel. Coro Ópera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dir. musical: C. Montanaro. Dir. escena: J. F. Lee. Temporada ABAO. Palacio Euskalduna. Bilbao. 24-03-07
COSME MARINA
El vuelo dramático y musical que Francis Poulenc genera sobre la terrible ejecución de unas monjas carmelitas de Compi_gne durante la Revolución Francesa tiene tal contundencia que su puesta en escena propicia un impacto brutal. «Diálogos de Carmelitas» no ahorra crudeza en su descripción de la «cara B» de la Revolución, sus excesos y los miedos que generó en la población.
La entidad lírica bilbaína logró una versión solvente, sobre todo en lo musical y vocal, un poco a la zaga en el ámbito escénico con una producción que no pasó de lo correcto procedente de la Ópera de Roma y con Alberto Fassini y Joseph Franconi Lee como artífices. Ambos enfocaron la trama con ortodoxia aunque ésta resultase un tanto cansina con continuas bajadas de telón en cada cuadro que enfriaban el encadenamiento de las escenas. No obstante, el montaje fue un soporte adecuado para enmarcar la acción y no restó entidad a la velada. Por vericuetos de mayor altura artística se movió la dirección musical de Carlo Montanaro, descarnada y tensa, muy bien imbricada con las voces, y con perfecto ajuste por parte de una Sinfónica de Bilbao efectiva y solvente.
En el extenso reparto que requiere la obra, tres son los pilares sobre los que se asienta el drama. El primero, Blanche de la Force, encarnado por Ainhoa Arteta de manera impecable. La soprano vasca ajusta su capacidad de manera perfecta al papel y lo lleva a altísimas cotas tanto vocal como dramáticamente. Un alarde. También Denia Mazzola exhibió control perfecto sobre Mme. Lidoine y Kathryn Harries volcó toda su experiencia dramática en una priora interpretada con verosimilitud y garra. Entre el resto del elenco deben destacarse las muy buenas interpretaciones de Natasha Petrinsky y de Elena de la Merced, así como las de Christophe Fel o José Luis Sola. Los demás, coro incluido, cumplieron con creces en este estreno bilbaíno de uno los grandes títulos de la lírica francesa del siglo XX.



