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Baltasar Garzón: «ETA no debe ganar esta partida»

Actualizado 26/03/2006 - 18:16:17
-Con el conocimiento que usted tiene de ETA y de la izquierda abertzale, ¿qué sugerencia le haría al presidente del Gobierno ante el anuncio de alto el fuego?
-No me atrevería a hacer sugerencias, sobre todo no conociendo los datos que se supone que el presidente del Gobierno tiene en su poder. Pero me uniría a lo que él mismo dijo: mucha prudencia y mucha cautela. Porque ETA y la izquierda abertzale buscarán sacar la máxima ventaja posible en la línea que siempre han defendido. ETA prácticamente dice lo mismo, pero con otras palabras, de lo que siempre ha dicho. Han cambiado las formas, ha cambiado quién lo dice, que por primera vez es una mujer, pero el fondo, si se estudia bien, es exactamente el mismo. De modo que hay que tener prudencia y hay que aguardar a conocer esas intenciones. Y esa prudencia la sugieren las propias palabras de la organización terrorista, que para nada dice que vaya a dejar de cometer hechos delictivos. El «alto el fuego» se refiere a atentados; pero supongo que el abastecimiento, la recaudación de fondos a través de la extorsión, el avituallamiento y la logística tienen que seguir manteniéndolos, y eso también es terrorismo. No nos ceguemos con que actos terroristas son exclusivamente los de sangre o los que suponen ataque a la integridad de las personas. La organización terrorista ETA va a seguir actuando y pedir, como hace, que se la deje tranquila y en paz es una aberración, y ni Francia ni España lo pueden permitir.
-Entonces cree que es una nueva «tregua táctica»?
-Con el anuncio del cese del fuego, parece que su intención es la de no realizar ataques contra las personas, contra la vida y la integridad mediante armas, explosivos o cualquier otro medio. Pero para nada dicen que vayan a cesar en todo el resto de actividades. Y yo vuelvo a decir que muchas veces se comete el error de entender que el terrorismo, tal y como ellos quieren, sólo es la acción armada. Pero ésta se nutre de todas las demás actividades, sin las cuales no tendría posibilidad de existir. Por eso es absolutamente necesario que todas las instituciones, y particularmente el Gobierno, a través del Ministerio de Interior, y el Poder Judicial, hagamos lo que debemos. Es decir, sin que se altere para nada la línea de actuación del Estado de Derecho.
-¿Puede ser una trampa para rehabilitar a Batasuna ante las elecciones municipales de 2007?
-El anuncio de ETA habla de «alto el fuego», una expresión muy sugerente que desvela cuáles son sus intenciones. Para nada acepta su naturaleza como organización al margen de la ley y sigue tratando al Estado de tú a tú; y el Estado, desde luego, no debería entrar en ese juego. Cualquier manifestación del tipo que ha hecho es estratégica. Qué duda cabe de que quiere obtener un beneficio, y ese beneficio tiene varias vertientes. Una de ellas sería conseguir que Batasuna volviera a la legalidad y, de hecho, el anuncio veladamente lo menciona cuando habla de que todos los actores deberán intervenir. Lo que está diciendo ETA es que Batasuna debe ser rehabilitada. Otra cosa es que lo consiga, que los partidos políticos accedan a ese planteamiento. Hay que contar con otro aspecto importante: Batasuna no sólo fue ilegalizada por el Tribunal Supremo en aplicación de la ley de Partidos; además, sus actividades están suspendidas por la vía penal.
-¿Cuáles son las otras vertientes del beneficio que ETA quiere obtener?
-La segunda es el referéndum, con el que veladamente se está refiriendo a un postulado que tampoco es nuevo: la autodeterminación. Lo dice con otras palabras, pero es así. Luego, se percibe una clara intencionalidad respecto a la Audiencia Nacional y sus investigaciones, uno de los puntos principales de su lista de peticiones. Para ellos la Audiencia Nacional es un organismo absolutamente perturbador, es el que más daño les ha hecho jurídicamente e intentarán que deje de ser así. Y, un punto más allá, la petición de que no se les persiga. Está claro en el comunicado, ¿no? Son peticiones que no pueden atenderse. En este momento, el respeto a la legalidad a la que aludiera el presidente del Gobierno impone que las instituciones, y especialmente la Justicia, continúen su camino. Alguna vez tiene que aprender esta gente que hay independencia de poderes en España.
-¿Considera casual que el anuncio se haya producido un día después de que el Congreso sacara adelante el texto del nuevo Estatuto catalán?
-Creo que el hecho de que se adelantara el anuncio (en algunos círculos existía la impresión de que se iba a producir en abril) ha venido motivado por dos aspectos que quizás no tengan que ver con el Estatuto. Por una parte, la presión de las cárceles, un capítulo muy importante, no ya en la resolución del conflicto, sino en el desarrollo mismo del proceso. En segundo lugar, también las acciones judiciales que están en marcha deben haber tenido alguna influencia. No tengo elementos paraconsiderar que esté relacionado con el Estatuto, sino más bien con la presión del «aparato de makos», de los presos, para que cuanto antes se hiciera público ese anuncio y se abriera la puerta a un cambio de su situación mediante el acercamiento al País Vasco; y, como he dicho, con la actividad judicial de la Audiencia Nacional.
-El anuncio sí guardaría relación, entonces, con la citación de Otegi, en un principio prevista el mismo día que ETA fijó para el comienzo de su alto el fuego...
-Más que esto en concreto, la actividad de la Audiencia Nacional en general. Se está celebrando, por ejemplo, el juicio de EKIN. Toda la actividad judicial ha podido influir en el adelanto del anuncio. Pero, sobre todo, la inactividad que se percibía desde prisión, que era ya bastante evidente y que da esa idea de que debía hacerse cuanto antes. ETA no hace nada por casualidad; ella lleva su «timing», su cronómetro para saber cuándo tiene que pulsar el dedo y hacer lo que quiere hacer. Si eligió esa fecha puede ser por estas o por otras razones, pero siempre con una finalidad estratégica muy clara.
-La política de Zapatero en este asunto, ¿es ingenua o valiente?
-He dicho ya en alguna ocasión (recientemente durante la presentación de mi último libro «La lucha contra el terrorismo y sus límites») que tengo que estar de acuerdo con él si lo que ha afirmado es que el diálogo con esa organización terrorista sólo se producirá cuando se cumpla la legalidad y haya un abandono de las armas. Cualquier Gobierno debe hacer todo lo necesario para conocer cuáles son las intenciones del enemigo que tenemos en frente. Esa es su obligación política, y hacerlo en defensa de la sociedad es necesario, siempre que sea dentro de la legalidad. No creo que sea ingenuidad, o no quiero calificarlo de tal. Lo único que digo, utilizando de nuevo sus palabras, es cautela y prudencia, porque la organización terrorista va a intentar sacar el máximo jugo posible a esta situación y no va a cambiar sus postulados. Y lo que tiene que quedar muy claro, desde mi punto de vista y creo que desde el de todos los demócratas, y sobre todo para la dignidad de las víctimas, es que la organización terrorista no puede ganar esta partida. Ha declarado ese cese del fuego pero por unas razones muy evidentes, y desde las instituciones debemos tener claro que no se trata de una negociación sino de que una organización criminal ha decidido terminar.
-¿Estamos ante un proceso de pacificación o de autodeterminación?
-No sé hasta qué punto ETA considera que van separados uno de otro. Creo que, para ellos, el segundo incluye al primero. Es decir, cualquier posibilidad de pacificación pasa por esa consulta popular que ellos mencionan ahora sin citar el término autodeterminación, pero que lo identifica claramente. ETA vincula a esa situación cualquier posibilidad de solución. Por tanto, no creo que le importe mucho la pacificación si no es como consecuencia de la obtención de los fines que pretende. Habrá que estar atento al siguiente paso pero, desde luego, el que debe darse por parte de la clase política, aunque hasta ahora está reinando la prudencia porque ya hay muchas experiencias anteriores y no se quiere cometer ningún error, decía, el paso básico que se espera de ellos es la unidad.
-Ante el hipotético escenario de una negociación, ¿cree que sus esfuerzos contra el entramado político, social y mediático de ETA caerán en saco roto?
-Primero, me niego a aceptar que haya una negociación con una organización terrorista. Lo he dicho siempre. No creo que pueda darse una negociación con una organización criminal, sería un grave error. La negociación tiene que ser política y entre grupos políticos y el planteamiento con la organización terrorista, después de saber lo que quiere, es acomodar esas peticiones a las normas del ordenamiento jurídico español, ver si eso es posible dentro del marco constitucional y legal y, a partir de ahí, tomar decisiones. Vincular a una negociación los juicios que se celebran en la Audiencia Nacional sería ilegal. No creo que haya ningún mediador, ninguna persona que desde las instituciones, sea Gobierno sea Parlamento o cualesquiera, que pueda atreverse a cuestionar la acción del Poder Judicial. El Poder Judicial es independiente; la división de poderes es la base de la seguridad jurídica de los ciudadanos y eso es inalterable.
-¿Deben producirse «gestos» por parte de la Justicia?
-No, no, no. La Justicia tiene que actuar de forma imparcial e independiente y no es correcto que se le pida ningún tipo de gesto porque se le estaría pidiendo casi que prevaricara. Cada juez sabe lo que tiene que hacer cuando se enfrenta a una petición concreta, a un hecho concreto en su investigación. Él, bajo su responsabilidad, con la ley enfrente y los hechos sobre la mesa, sabe lo que tiene que hacer a la hora de imponer una medida de prisión provisional o una condena. Son las pruebas en el juicio las que pueden destruir la presunción de inocencia y son los indicios los que cuentan en la instrucción sumarial. Dicho esto, cada juez debe valorar la aplicación de la norma en cada momento, así es.
-¿Sería posible devolver a Batasuna a la legalidad?
-Desde mi punto de vista, radicalmente no. Hay una sentencia del Tribunal Supremo, ratificada por el Tribunal Constitucional, y hay una ley vigente. Evidentemente, podría pensarse en algún momento en su derogación por el Parlamento; no digo que eso no sea posible, porque dependerá de la voluntad mayoritaria de la Cámara. Pero en todo caso, hay también una investigación judicial en marcha, en la que desde el 26 de agosto de 2002 se acordó la suspensión de Batasuna, recientemente ratificada por el Juzgado. De modo que ese sumario tiene que seguir su curso hasta que desemboque en el juicio oral o, en su caso, hasta que se sobresea.
-Es decir, sólo podrían regresar a las instituciones con un nuevo partido. ¿Se puede esperar entonces cierta manga ancha, alguna concesión por esa vía?
-No lo sé ni me corresponde a mí decir lo que pueden o no hacer los grupos políticos. Cada uno tiene su responsabilidad y, cuando conozcan todos los datos de lo que está aconteciendo, podrán decidir, si es que llega a presentarse un nuevo partido político. Iniciativa que, de hecho, ya ha sido postulada por el Parlamento vasco, si no recuerdo mal, en las últimas semanas. Desde luego, con otra denominación y con otros líderes, se puede hacer. Ya se realizó con el PCTV, que está en las instituciones, sin perjuicio de que esté siendo investigado. Lo que yo digo es que Batasuna como tal no existe, es una formación ilegal por decisión del Tribunal Supremo en aplicación de la ley, y es una organización política suspendida por la implicación de varios de sus dirigentesy por su vinculación con el complejo terrorista liderado por ETA. Esos son los indicios, eso es lo que está establecido en los autos, y a eso es a lo que nos tenemos que sujetar. Mientras que esto sea así, es imposible, desde mi punto de vista, que esta organización, con sus estructuras existentes, pueda participar en ningún tipo de actividad pública.
-¿Cómo se plantea su ya cercano regreso a la Audiencia Nacional?
-Sencillamente, incorporándome a primeros de julio. Tengo que hacer una mención ahora, porque me da vueltas a la cabeza y no quiero dejar de decirlo. Ayer me produjo un gran desasosiego ver que el New York Times, en su información sobre el alto el fuego, se refería a los terroristas como luchadores vascos. Es grave y revela el desconocimiento que impera en EE.UU sobre la realidad de la acción terrorista de ETA. Dicho esto, mi vuelta a la Audiencia Nacional la planteo igual que hace un año. Nunca tuve una idea diferente a la de volver a mi juzgado. Por tanto, cuando regrese haré lo que siempre he hecho: actuar dentro de mi independencia y de la legalidad y hacerlo lo mejor que pueda.
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