
POR PILAR FUSTES
FERROL.Tiene 97 años y, desde hace dos, permanece en una silla de ruedas. María Lage comparte con su marido, Benjamín, una vivienda social en el barrio ferrolano de Caranza y aguarda, desde hace dos años, por las ayudas de la Ley de Dependencia del Gobierno autonómico para que pueda disfrutar de los servicios de un cuidador. Durante todo este tiempo, Benjamín duerme en una butaca al lado de su mujer, la cual necesita cuidados constantes.
«Lo único que pido es que mi mujer pueda vivir algo mejor el tiempo que nos queda, y que podamos mejorar nuestra calidad de vida», asegura con desesperación Benjamín quien, harto de esperar por una subvención que nunca llega, ha decidido denunciar su caso ante los medios de comunicación. «Sólo os pido que nos apoyéis en lo que podáis y que digáis lo que esta pasando en realidad». Es el grito de auxilio de un hombre que dedica las 24 horas del día al cuidado y al aseo de su esposa y se pregunta «quién cuida del cuidador porque a veces el problema es que se va antes el cuidador que el enfermo».
Benjamín presentó en 2007 la solicitud para que su mujer, víctima de una embolia cerebral, pudiese acceder a las ayudas que proporciona la Ley de Dependencia pero su expediente fue «aparcado» en algún rincón de las oficinas la administración autonómica. Un año más tarde, la Xunta le envió un informe en el que se le reconocía a María el máximo grado de dependencia posible: grado III, nivel 2, siendo ésta la última noticia que tuvo el matrimonio de Ferrol acercade la recepción de la ayuda del cuidador.
El caso de María y Benjamín conmocionó a Galiciaentera. Tras su publicación en los medios de comunicación, las explicaciones por parte de la Xunta se volvieron inevitables. Como si de un jugador de baloncesto se tratara, la consellería del vicepresidente Anxo Quintana decidió que lo mejor sería pasar la pelota a otro jugador y aseveró que era la administración local la que todavía no les había remitido los informes requeridos, afirmando que «el expediente se encuentra pendiente de resolución de su programa individual de atención, a la espera de la emisión desde los servicios sociales municipales del informe requerido».
El Concello critica a la Xunta
Con la bola en su poder, Beatriz Sestayo, concejala de Benestar de Ferrol, descartó tirar a canasta y, devolviendo el pase, aseguró que los trámites que competen a su administración se hicieron «en tiempo récord» y desafióa «los interesados» a «consultar los escritos en el Concello y las fechas de salida y entrada en Vicepresidencia», puntualizando que «me parece alarmante que Benestar no se entere de que tiene los informes».
En pleno partido, el PP de Ferrol afirma que la situación de María Lage no es única ya que, tal y como aseguró la edil popular Rosa Martínez Beceiro, «700 grandes dependientes ferrolanos aguardan todavía por ayudas de la Ley de Dependencia» y señaló que «al menos 45 solicitantes han fallecido sin recibir prestación alguna».
Así, Martínez Beceiro denunció «el total incumplimiento de la ley de autonomía personal en el Ayuntamiento de Ferrol» donde «tan sólo nueve ciudadanos han ingresado en residencia desde la aplicación de la ley, y que más de cien personas a quienes corresponde este servicio, aguardan sine die en una lista de espera olvidada en algún cajón de alguna mesa de Vicepresidencia de la Xunta».
Como conclusión, la concejala popular sentenció que «lo grave es que no hablamos de estadísticas, estamos hablando de personas concretas, vecinos nuestros que sufren las consecuencias de esta mala gestión». Ciudadanos como María que no pierden la esperanza de que, algún día, su vida resulte un poco más fácil.



