LUDMILA VINOGRADOFF
CORRESPONSAL
CARACAS. Varias familias españolas reclaman que José Luis Rodríguez Zapatero interceda ante el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para que se les restituyan -o se les indemnice- las fincas que han sido destruidas y usurpadas por grupos amparados por estamentos oficiales.
La mayoría de estos españoles, que provienen de Galicia y de Canarias, emigró a Venezuela hace treinta e incluso cincuenta años. Son pequeños y medianos agricultores que ahora han perdido sus propiedades al ser confiscadas de forma violenta por seguidores chavistas, que aprovechan para perpetrar esas acciones cada vez que el presidente venezolano le declara la guerra al latifundio y arremete contra los grandes productores.
Asesinatos y violaciones
Las expropiaciones se han saldado hasta ahora con el asesinato de un portugués y el intento de violación y quema de una joven canaria en el estado de Yaracuy, donde se concentra la mayoría de las familias afectadas, nueve en total. Además, hay víctimas en otras zonas.
Amparados por las autoridades agrarias, militares y policiales, los grupos de asaltantes llegan armados con machetes y pistolas a las fincas de los pequeños agricultores, les queman las cosechas, roban las maquinarias y ocupan los terrenos, alegando que están recuperando la tierra que les pertenece desde antes de que llegara Colón en 1492; es decir, el mismo discurso de Chávez.
«Chávez está enterado»
Cuando Zapatero visitó Caracas, en marzo pasado, un grupo de veinte españoles afectados por las expropiaciones hizo llegar al presidente del Gobierno una carta para denunciar la situación. Pero el acoso contra los pequeños y medianos agricultores se ha intensificado en las últimas semanas, según asegura el diputado Jesús Garrido, de Acción Democrática.
Chávez prometió que «ningún gallego será expropiado» durante su reciente visita a Santiago de Compostela, pero la realidad es otra según los denunciantes. El diputado Garrido ha llevado a las familias afectadas de Yaracuy a la Embajada de España para pedir ayuda. «El embajador Raúl Morodo se ha reunido dos veces con el vicepresidente José Vicente Rangel, con el ministro del Interior, Jesse Chacón, y con el vicecanciller para Europa, Denzil Rodríguez», dijo el agregado de prensa, Diego Quintana, quien asegura que las autoridades venezolanas han sido receptivas.
«El propio Chávez está enterado de la situación. Sabemos que las familias españolas viven aterradas por las amenazas de muerte y seguimos esperando una respuesta del Gobierno venezolano», dijeron en la Embajada española.



