LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL
ALHUCEMAS. Por más que la valla de Melilla y los intentos de salto masivos de los subsaharianos se lleven los titulares en los medios de comunicación, los «billetes» para dar el salto a nuestro país son todavía objeto de deseo. A comienzos de semana la Marina Real de Marruecos interceptó cuatro embarcaciones neumáticas tipo zodiac en dos operaciones realizadas en las costas de la región de Alhucemas.
En la madrugada del lunes, tres de las pateras salieron de la localidad de Bades, junto al Peñón de Vélez de la Gomera. A bordo iban 201 marroquíes, entre los que había un importante número de mujeres y niños, según ha sabido ABC de fuentes cercanas a la Gendarmería. Todos ellos eran originarios del denominado «triángulo de la emigración clandestina» que forman las ciudades de Beni Melal, Juribga y Kalaa Sarajna. Esta zona pobre y deprimida del centro del país se ha convertido en los últimos años en una auténtica factoría de descontentos que buscan Europa como válvula de escape.
En la segunda operación fueron detenidos otros 57 personas marroquíes, originarios de las localidades rifeñas de Ketama e Isaguen. En este caso la travesía partió de la comuna de Beni Gemil en la noche del miércoles al jueves con la particularidad de que entre el pasaje las Fuerzas de Seguridad hallaron 21 kilos de hachís.
La creciente dificultad que están encontrando los emigrantes subsaharianos para acceder a España por la valla de Melilla está haciendo que, en algunos casos, sean desviados por las mafias locales a la zona de Alhucemas, donde intentan la vía marítima.
Si bien las tentativas de saltar la verja de la ciudad autónoma están organizados por los propios subsaharianos, el viaje en patera está bajo el dominio de mafias marroquíes en la mayoría de los casos. Según vecinos de la zona, el control de los grupos de candidatos a la emigración clandestina acabó hace unos días a tiros en la comuna de Rouadi, a unos 50 kilómetros de Alhucemas. Vecinos de Maya y Adouz sacaron las escopetas de caza para no dejar escapar el suculento bocado que supone para la economía local el pago de los pasajes en barca a tierras europeas, que, según los casos, puede rondar los mil euros por persona. Al parecer hubo varios heridos y se practicaron algunas detenciones.
Las playas de la ciudad de Alhucemas, en cuyo puerto se atracan las patrulleras de la Marina Real que peinan las aguas en busca de pateras, ya no son escenario frecuente de la salida de emigrantes clandestinos como antaño. La seguridad desplegada por las autoridades marroquíes es mayor ahora y por eso se eligen ahora como punto de partida playas como las de Temsaman, al este, o Rouadi, al oeste.
Pero las mafias no son las únicas que organizan viajes desde las costas de Alhucemas, ya que es frecuente también que salgan expediciones organizadas por jóvenes de la zona que ahorran para conseguir una embarcación.



