
ABC La cosmética interesa cada vez más a los hombres españoles, que ya no eluden el quirófano para mejorar sus aspecto
Borrarse los michelines, achicarse la nariz, redondearse glúteos, marcar más pecho... Hoy, el porcentaje de hombres que decide hacerse algún «arreglito» ronda el 20 por ciento de los pacientes de una clínica. Según los cirujanos plásticos, las intervencionesmás frecuentes hasta los 35 años son las «orejas de soplillo» y la nariz; que entre los 35 y 45 años -en no pocos casos tras una ruptura sentimental- se quitan el «flotador», las bolsas de los ojos y la papada; que aumentan solicitudes de prótesis de glúteos, pecho, gemelos y bíceps entre aquellos que «viven» de su físico; y que a partir de los 50, pierden interés por la cirugía, pero se inyectan Restylane o «botox». «Ellos se lo piensan más que las mujeres y suelen acudir tres veces a la consulta antes de decidirse», comenta el doctor Serra Renom. «Por lo general son mucho más miedosos y tienen menos resistencia al dolor. En operaciones que se pueden hacer con anestesia local y sedación en la mujer, para un hombre necesitas anestesia general», asegura el doctor Planas. «Suelen venir acompañados, no se apuran y tienen las ideas claras. Ocasionalmente vienen inducidos por su pareja, y estos son más reticentes», añade Antonio de la Fuente. «Y en cuanto a los resultados, son más exigentes, menos expresivos a la hora de demostrar su satisfacción y tienen menos pacienciapostoperatoria», puntualiza Roger Amar.
¿Por qué se operan? «Casi todos arguyen razones profesionales», asegura el doctor Peñas. En este mundo laboral tan competitivo, donde la juventud prima sobre la experiencia, el primer impacto visual es primordial porque produce un enorme intercambio de información. Ya lo predijo Aristóteles: «La belleza es la mejor recomendación que uno puede presentar». Estas son las intervenciones más demandadas:
Tener tableta de chocolate
Alrededor de los 40 años, muchos empiezan a ser conscientes de que cerrar el pico no es suficiente para «mantener el tipo». La grasa se acumula en la tripa y en los flancos laterales a pesar del gimnasio y empiezan a plantearse la cirugía. «Aunque no se puede realizar en todos los casos. Si la grasa se localiza intrabdominalmente (alrededor del hígado, el páncreas...) no se puede eliminar y tendrán que recurrir a una dieta», explica Serra Renom. «Si se encuentra entre el músculo y la piel (cuando se puede pellizcar), se puede realizar la liposucción. En cualquier caso, esta intervención solo quita grasa, no puede eliminar la «piel de naranja», avisa Antonio de la Fuente. «Los candidatos ideales son los que además tienen buen tono de piel (elasticidad) ya que, una vez aspirada la grasa, la piel se adaptará perfectamente al nuevo contorno», aclara este especialista. Algunos hombres, sin estar gordos, tienen la pared abdominal distendida y flácida, e incluso con un pliegue de grasa. En estos casos, se realiza un «lifting», cuya incisión quede oculta bajo de la ropa interior.
Verse con buenos ojos
Un rostro con bolsas y ojeras parece indicar declive físico y eso hace que muchos se planteen el bisturí. «Suelen fijar su atención en las bolsas, les da igual tener el párpado caído y nunca demandan que se eleve la cola de la ceja, como hacen las mujeres», cuenta el doctor Juan Peñas. Las bolsas no se extirpan totalmente, sino que se recolocan para evitar el efecto de hundimiento del globo ocular. Este proceso se efectúa desde el interior, sin tocar la órbita, con lo que se evitan incisiones. El doctor Amar no practica la blefaroplastia, salvo en casos extremos, porque prefiere la técnica FAMI (inyecciones de células madre de la grasa del paciente). Consiste en reestructurar el músculo orbicular y el hueso que lo sujeta para hacer desaparecer el exceso de piel, y permite tratar la mirada de forma natural, sin bisturí y con resultados duraderos. Pero no sirve de nada operarse si se sigue frunciendo el ceño y manteniendo cara de malhumor, lo que se resuelve con infiltraciones de toxina botulínica cada 6 meses, y un suave relleno con ácido hialurónico (Restylane) en las arrugas.
Decir adiós a Dumbo
Si atendemos a Jean Cocteau, un defecto del alma no puede corregirse en el rostro, pero un defecto del rostro, si se corrige, puede corregir un alma. Y, como las orejas de soplillo son objeto de burlas, acomplejan enormemente a niños y adolescentes que no pueden disimular con el pelo su «defecto». «Esta intervención puede cambiar la personalidad»,reconoce el doctor Juárez. La otoplastia restaura las orejas despegadas o reduce el tamaño. Es una operación fácil y la cicatriz queda oculta detrás de la oreja.
Gritar, ¡qué narices...!
Son los más jóvenes los que acuden a la consulta porun tabique nasal desviado o tras sufrir algún traumatismo, y esto les sirve de excusa para dar el primer paso y solicitar lo que realmente desean, que es cambiar la forma de este apéndice. El doctor Pedro Arquero, especialista en perfiloplastia, antes de ponerse a la obra valora la armonía con el rostro «porque a un hombre no se le puede dejar una nariz pequeña ni respingona»,así como la función respiratoria. La rinoplastia tradicional se realiza a través de las fosas nasales, con una incisión interna para que no quede marca. El doctor Roger Amar interviene a través del párpado inferior «porque permite un corte del hueso de manera directa y un mayor control de la forma de la nariz».
Sacar pecho
«O esconderlo, que tenemos las dos versiones», cuenta el doctor Fernández-Sanza. «Algunos pacientes, deportistas en su mayor parte, nos piden redefinir sus pectorales, e incluso hacerlos más prominentes. Para ello colocamos, por el pliegue de las axilas, unas prótesis de silicona como las de las mujeres, pero más planas.» En otros casos lo que tienen es una talla de pecho que ya les gustaría a muchas féminas, ¡pero que a ellos no les hace ninguna gracia! «Cuando el problema es de exceso degrasa, se reduce con una liposucción. Pero si hay un desarrollo excesivo de las glándulas mamarias hay que reducir con una incisión alrededor del pezón.
Adiós al «cuello de pollo»
Cuando los músculos del óvalo facial se descuelgan aparece lo que los franceses llaman «cou de poule», una molesta acumulación de grasa debajo de la barbilla así como una engorrosa flacidez de la piel. «Cada vez llaman más hombres demandando liposucción de la papada (se saca el exceso de grasa y se cierra luego el músculo platisma que se había relajado en el mentón con una incisión de 1 ó 2 cm. por debajo de la barbilla, que ya hay un pliegue natural y queda escondida) pero sólo es recomendable si no hay flacidez», cuenta la doctora García Juan. Si el descolgamiento es grande hay que realizar una triple cirugía (extirpar piel sobrante,recolocar los músculos y retirar la bolsa submentoniana) y supone una auténtica obra de ingeniería quirúrgica.
Salvar la retaguardia
Tener la (deseada) «retaguardia» de Cayetano Rivera, no es fácil, pero tampoco imposible. «Con la cirugía se puede potenciar la silueta del músculo glúteo mayor de modo que la nalga parezca más musculada», explica Jorge Planas. La piden los hombres con un trasero excesivamente plano, caído o con asimetrías. Se colocan unas prótesis de gel de silicona, de aspecto plano y con resistencia suficiente, debajo del músculo a través de una pequeña incisión de 5 centímetros entre las dos nalgas. Las cicatrices pueden ser menores si se introducen prótesis hinchables, pero no son muy recomendables. «Otra opción es la lipoestructura que consiste en extraer grasa de alguna zona donde sobre, centrifugarla y reinyectarla,distribuyéndola para darle una forma equilibrada», explica el doctor Vila-Rovira.
Atleta y culturista
¿No tienen forma sus pantorrillas?, ¿sus piernas están arqueadas?, ¿sueña con tener forma en los brazos? «Las piernas de palillo y los hombros escurridos se pueden contornear en un quirófano, aunque es un trabajo sumamente delicado», advierte Férnandez-Sanza. Se coloca una prótesis de silicona -diseñada a la medida de cada paciente - , a través deuna incisión en la cara posterior interior de las pantorrillas, rodillaso brazos. «Cuando se precisa poco aumento es preferible implantar prótesis inyectables de poliamida, similaresa las que se usan para pómulos o mentón», apunta.
El tamaño sí importa
La ancestral preocupación del hombre por su órgano sexual, más allá de lo relacionado con su función,se ve reflejada en el incremento en la demanda de aumento de pene. Aquello de que «el tamaño no importa» no es, como se ve en las consultas de los cirujanos, más que una frase hecha. El doctor Fernández-Sanza cuenta que recibe dos o tres pacientes a la semana. ¿Sus razones? «Pura estética: aumentar o engrosar». La forma más habitual de prolongar quirúrgicamente el pene es«desenterrando»una porción oculta dentro del pubis y esto permite obtener entre 2 y 6 cm de incremento. El ensanchamiento se realiza inyectando ge de poliamida por debajo de una de las capas que lo cubren. «Cuando no se tolera la prótesis se inyecta grasa propia extraída de alguna otra zona del cuerpo, pero tiene el inconveniente de que ésta puede reabsorberse con lo que se perdería el incremento conseguido».


