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Un Palacio para la cultura

TEXTO: MABEL AMADOMADRID. Su interior palaciego acogió una exquisita colección pictórica, un interesante gabinete de historia natural, una biblioteca selecta y una destacada colección de relojes

Actualizado 25/07/2006 - 08:21:40
IGNACIO EVANGELISTA  Ayer se presentó en la sede de la SGAE la maqueta del anteproyecto de rehabilitación del Palacio
IGNACIO EVANGELISTA Ayer se presentó en la sede de la SGAE la maqueta del anteproyecto de rehabilitación del Palacio
Su interior palaciego acogió una exquisita colección pictórica, un interesante gabinete de historia natural, una biblioteca selecta y una destacada colección de relojes. Además, una de sus fuentes, la de las Conchas, sobrevive aún hoy en los Jardines del Campo del Moro. Sin embargo, la guerra civil lo transformó en hospital, cárcel, puesto de mando y hasta escuela para niñas. Sólo con la llegada de la democracia consiguió de nuevo un recuerdo y su catalogación como Monumento Nacional, hoy Bien de Interés Cultural en categoría de Monumento. Es el Palacio del Infante Don Luis.
En 1765 y a partir de un primitivo pabellón de caza -el Palacio de las Dos Torres-, el Infante Don Luis encarga al arquitecto Ventura Rodríguez la construcción de un edificio de regias proporciones y amplio jardín. Hoy, más de tres siglos después, el Palacio del Infante Don Luis volverá a hacer honor a su primigenio espacio. Y es que la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) invertirá 30 millones de euros en la rehabilitación del inmueble para convertirlo «en un centro de alto rendimiento cultural». Así lo confirmó ayer el propio presidente de la institución, Eduardo Bautista, durante la presentación del anteproyecto de rehabilitación y reforma.
Su objetivo es transformarlo en un importante centro de estudios e investigación -con auditorio, sala de lectura, archivo-biblioteca y residencia para becarios y profesores- y en sede de la Fundación Autor -que abandonará así el Palacio de Longoria-, del Instituto Complutense de Ciencias Musicales y del Instituto de Derecho de Autor. Aunque la Comunidad de Madrid barajó su instalación en el Palacio Goyeneche, en Nuevo Baztán, finalmente se optó por este conjunto arquitectónico situado a las puertas del casco histórico de Boadilla del Monte y, en un futuro, a escasos 150 metros de la parada del Metro ligero. No en vano, la intención del proyecto es abrirlo a toda la ciudadanía y, como afirmó orgulloso el alcalde de Boadilla, Arturo González Panero, «en dos años convertirlo en el mejor centro cultural de España».
Ingeniosa formulación
Con esta premisa, no es de extrañar que el anteproyecto presentado ayer sea una ingeniosa formulación para desarrollar varias instalaciones bajo el parterre. Así, según avanzó el arquitecto Santiago Fajardo, la propuesta «es un ejercicio de arquitectura de irresistible atractivo para cualquier amante del oficio. Sobre todo por la diversidad de trabajos que se realizarán: de restauración, de rigurosa arquitectura contemporánea, de jardinería...».
Desde el primer momento, el proyecto respeta las líneas del conjunto histórico. Por ello, el director general de Patrimonio de la Comunidad, Javier Hernández, no dudó ayer en reconocer que se trata de «una de las actuaciones más importantes de esta legislatura y un proyecto cultural de primer nivel». Por ello deberá conjugar la conservación de sus valores con la adaptación a los nuevos usos y exigencias que plantea.
En estos momentos, el edificio se encuentra en precario estado de conservación, a excepción de su fachada, recientemente rehabilitada para el rodaje de la película «Los fantasmas de Goya», del checo Milos Forman. Según Fajardo, el trabajo tendrá que acoplar «un conjunto de piezas de difícil encaje en una arquitectura doméstica». Así, el edificio acogerá en sus cuatro plantas y 5.845 metros cuadrados las áreas administrativas y salas de consejos, además de recuperar la magnífica cocina.
Para el resto del conjunto -hasta contabilizar 14.475 metros cuadrados- se recuperará el parterre y se creará un auditorio al aire libre. Bajo esta zona, y ahí reside una de las peculiaridades del proyecto, se crearán dos volúmenes: el auditorio y la sala de lectura del archivo-biblioteca. El primero estará en una caja metálica y la segunda en un cilindro exento de vidrio opalescente que irradia su luz en el espacio creado. Un espacio que se concibe como una metáfora de la naturaleza y asemejará un bosque bajo el jardín...
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