Nuevo choque de trenes en el Parlamento, en esta ocasión por la política acuícola del actual gobierno bipartito. El líder de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijóo, acusó ayer al presidente de la Xunta de condenar a Muxía a ser «una doble zona cero» con su oposición a que Pescanova desarrolle su planta de rodaballo en las inmediaciones de Cabo Touriñán, pese a contar con todos los permisos e informes favorables. Por su parte, Emilio Pérez Touriño rebatió los argumentos de la oposición esgrimiendo una foto de la piscifactoría de Cabo Vilán y otra de Cabo Touriñán, espetándole a su rival político que «esta es su herencia»
Núñez Feijóo censuró al bipartito por carecer de política acuícola, y recordó que durante la anterior etapa de Fraga «se multiplicó por cuatro la producción de las piscifactorías, la Costa da Morte pasó a ser capital europea acuícola y se desarrollaron seis proyectos» en esta materia, mientras que en la actualidad «se han paralizado 150 millones y se anuló el centro de experimentación de especies marinas de Muxía». A juicio del dirigente popular, el «mensaje» que Touriño envía a la Costa da Morte es «desolador», «¿pero y el que manda a los emprendedores?», se preguntó.
Los populares reprocharon abiertamente que, en el caso de la planta de Pescanova, se haya vetado «un proyecto aprobado, con consenso, cumpliendo las leyes, y que ahora tiene que irse a otro lado», por lo que sintetizaron el modelo de política acuícola del actual Ejecutivo «entre la nacionalización de Evo Morales y la beautiful people de Solchaga». «Gobierna usted lastrado por el pasado», espetó a Touriño, «y por eso duerme mal».
«Un peligro para el país»
Si duro fue Feijóo, el presidente de la Xunta no le anduvo a la zaga. Touriño acusó al gobierno de Fraga del que formó parte el líder popular de «peligro para el país en su fase final», ya que «quería liquidar las rías y las costas de este país». En esta misma línea, el mandatario gallego aseguró que «con o sin PP, Galicia es un referente mundial de acuicultura», por lo que conminó a los populares a «no colgarse méritos». Así, sacó pecho al destacar que en su primer año, el gobierno que preside «ha aumentado en un 123% la inversión para apoyar la acuicultura», tanto en el desarrollo de proyectos como en investigación, y cerró su primer turno echando en cara al PP «que su modelo de política dejó como herencia el chapapote en la Costa da Morte».
Al contraataque, Feijóo subrayó con ahínco que tanto Xunta como el actual Ministerio de Medio Ambiente emitieron informes favorables a la planta de Touriñán, por más que ahora su titular, Cristina Narbona, se haya posicionado en contra de la instalación. «Si no se acaban las políticas frívolas, acabará por parecer que tenemos un presidente frívolo», critió Feijóo por las contradicciones de las dos administraciones socialistas.
Por último, Touriño, antes de empuñar las fotografías, la emprendió con la política acuícola de la anterior Xunta, cuyo plan de parques alimentarios «fue aprobado con nocturnidad y alevosía durante su etapa en funciones». «Les sobra prepotencia», finalizó el presidente gallego.