En Cataluña ha llovido muy poco en los dos o tres últimos años y, lo peor, es que las previsiones meteorológicas a largo plazo son todavía pesimistas. Las precipitaciones se reducirán un 10 por ciento en toda la cuenca mediterránea antes de 2050 por culpa del calentamiento del planeta, según asegura Javier Martín Vide, catedrático del departamento de Geografía Física de la Universidad de Barcelona (UB).
Este experto en clima y cambio climático augura «una sequía endémica» en Cataluña porque al déficit pluviométrico de la región se suma el alarmante descenso de los niveles de los embalses catalanes por «el consumo desmesurado» del agua, especialmente en el campo y en las urbes.
Los científicos dan por hecho que Cataluña entrará en un largo período de sequía meteorológica, pero Martín Vide advierte que la sequía hidrológica «dependerá del ahorro del agua» y, por tanto, de las medidas que adopte el gobierno de la Generalitat para fomentar el uso racional entre la población o impulsar sistemas de regadío economizantes como el de «gota a gota», en lugar del método clásico de inundación.
Un mayor aprovechamiento del agua en tiempos de sequía meteorológica, añade el catedrático de Geografía Física de la UB, es la mejor fórmula para combatir la escasez de un recurso vital y escaso.
Recuperar los aljibes
Entres las propuestas de Martín Vide para ahorrar agua destaca la de recuperar «los históricos aljibes» para aprovechar el agua de lluvia para la cisterna del váter o regar el jardín, entre otros usos.
La instalación de estos depósitos pluviales, que antiguamente se colocaban en los tejados de las casas mediterráneas para combatir épocas de sequía, sería «un sistema ideal» para abastecer las necesidades de agua no potable de las urbanizaciones y también de las casas unifamiliares construidas en el interior del casco urbano.
Utilizar el agua del lavadero de la cocina para rellenar la cisterna de váter, a través de la instalación de un circuito interno en la vivienda, es otra de las propuestas de este experto en sequía. «Tirar agua potable por el váter tendría que ser considerado como un delito ecológico», subraya Martín Vide.
No obstante, advierte que, antes implantar medidas para mejorar el aprovechamiento del agua, las compañías deberían de reparar las pérdidas en la red de distribución, «que son enormes», añade.
Penalizar el consumo ostentoso
Para concienciar a los consumidores de que el agua es un recurso escaso, este experto en cambio climático es partidario de incrementar las tarifas por tramos para «penalizar el consumo ostentoso y desmesurado de agua». «No se puede llenar y vaciar una piscina dos veces a la semana -añade-, y quien lo hace debe pagar por ello».
El catedrático del Departamento de Astronomía y Meteorología de la UB, Jeroni Lorente, comparte la opinión de penalizar económicamente a todos los usuarios que malgastan un recurso natural y escaso. También coincide en el diagnóstico de «una sequía endémica» para toda el área del mediterráneo y, por tanto, también en Cataluña donde «cada vez tendremos más problemas de sequía por el aumento progresivo de las temperaturas y el déficit de lluvias».
Este experto en cambio climático considera que las medidas excepcionales que contempla el decreto de sequía para 2007, que el Consell Executiu de la Generalitat en su reunión del día 3 de abril, serán cada vez más habituales porque «la tendencia es que cada vez llueva menos y que se consuma más agua» en todo el territorio catalán.
«La mayoría de usuarios no hacen un uso racional del agua porque les sale muy económica, sobre todo a los agricultores que son los grandes consumidores de agua», afirma Lorente para justificar su posicionamiento a favor de un aumento de las tarifas.
Una medida que no tiene clara el profesor del Departamento de Ecología de la UB, Xavier Sans. «Hay otras estrategias para fomentar el ahorro del agua entre los agricultorescomo limitar las áreas de regadío», apunta este experto en extensiones agrícolas.
Sans propone mantener los cultivos tradicionales del territorio frente a la tendencia de transformar los campos de secano en regadío para aumentar la producción. Aumentar los niveles de materia orgánica para retener la húmeda del terreno cultivable es otra de las propuestas de este experto para ahorrar agua en las explotaciones agrícolas.
Desalinadoras para el turismo
El catedrático de Astronomías y Meteorología de la UB, Jeroni Lorente, propone, por otra parte, construir desalinadoras para abastecer a algunos pueblos costeros de Cataluña que, cada verano, ven multiplicada su población por diez o por cinco. «Las desalinadoras serán imprescindibles en el futuro si queremos que continúe el turismo», asegura tras señalar que el único inconveniente de este sistema «es su elevado coste energético». No obstante,el mismo propone una solución interesante y sorprendente, además de ecológica y sostenible, construir «generadores marinos» para alimentar energéticamente a las plantas desalinadoras.
Este año entrará en funcionamiento la planta del Llobregat, que anualmente aportará 60 hectómetros cúbicos al sistema de abastecimiento.



