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cartas al director

Actualizado 25/03/2006 - 03:07:07

Tregua con antifaz

ETA ha anunciado una tregua. Ha sido a través de encapuchados, claro, no sea que cuando la incumplan los reconozcamos. Ahora debemos creerles cuando dicen que ya no nos matarán. Lo malo no es que esto no nos sorprenda: lo malo es que hay una clase política que sigue hablando de paz, de fin de la violencia, y quiere hacernos creer que esta gente de ETA son delincuentes distintos de otros.

A nuestros dirigentes les importa un pimiento los muertos y heridos, los mutilados, los que han tenido que cambiar de población, los que han estado nueve meses en un zulo. Ahora tenemos que creernos que ETA ya no es mala, y que debemos olvidar a los que mató salvajemente y a traición. Los nacionalistas nos dirán que el País Vasco es distinto, que es un problema de años. Pues no: ETA es una banda de delincuentes comunes organizados que ha matado, que extorsiona cuando quiere y que ha celebrado las muertes de sus víctimas con champán y gambas. Los nacionalistas no nos harán creer que ahora debemos hacer un esfuerzo de confianza. No queremos tregua de ETA. Queremos a ETA en la cárcel. Así de simple. Sólo que se cumpla la ley. Después de una amnistía, apoyada por todos, renunciaron al diálogo político y, en plena democracia, con más autonomía que nunca, han matado a casi 1.000 personas, mutilado y secuestrado a centenares, destrozado a familias.

¿Se van a volver ahora demócratas? ¿Alguien se lo cree? Bueno, el presidente del Gobierno sí. Ahora oiremos la tontería de dejar las armas. ¿Qué armas? ¿Las que han matado tanto? ¿Alguien cree que lo van a hacer? Oiremos que el fiscal general pide a los jueces moderación. ¿Pedirá el fiscal moderación a los jueces para mí si cometo un delito? Se han vuelto locos. Somos muchos los que confiábamos en la Justicia y cuando un esposo, un hijo, un amigo caía, mirábamos a la Justicia. ¿Adónde miraremos ahora? Ahora, a los ojos del presidente Zapatero.

Quintí Planas

Sabadell (Barcelona)

No olvidemos

la LOE

El alto el fuego decretado por ETA está en portada en todos los medios. Sin embargo, la estrategia del Gobierno de Zapatero avanza en otros frentes abiertos e implacablemente diseñados, como es el trámite de la Ley Orgánica de Educación, que ahora está en el Senado. Aunque se hacen pequeños retoques, que ya veremos, la LOE se nos viene encima a pesar de haber sido rechazada varias veces por millones de padres, profesores y alumnos. Se trata de una ley tan intervencionista que llega a calificar la educación privada como «servicio público».

El laborista Blair huye del intervencionismo del Estado y propugna adoptar criterios de gestión privada en las escuelas públicas inglesas. Eso es lo moderno y actual, porque significa eficiencia y ahorro para todos, mientras que el intervencionismo, hasta lo ideológico en la Educación para la Ciudadanía, está trasnochado. Y Alejandro Tiana, progenitor A y B de la LOE desde el Ministerio, dice encima que la sociedad es subsidiaria del Estado.

En esta hora no conviene que la tregua etarra nos obnubile para frenar el plan de ingeniería social establecido por Zapatero y sus ministros para cambiar la educación, el derecho de los padres, e imponer su laicismo a la sociedad.

Manuela Ortiz

Madrid

Institucionalizar una falsedad

El 30 de septiembre de 2005 el Parlamento de Cataluña aprueba con amplia mayoría, 89 por ciento, y con la oposición del PP, el proyecto de nuevo estatuto. Dos meses después, final de noviembre de 2005, la empresa Noxa-Consulting publica en la Prensa catalana una encuesta según la cual un 86 por ciento de los catalanes manifiesta sentirse español: 57 por ciento, tan catalán como español; 7 por ciento, más español que catalán; 10 por ciento, sólo español; 17 por ciento, más catalán que español.

Este proyecto de estatuto pasa por la Comisión Constitucional del Congreso e incluye en el preámbulo: el Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Catalunya, ha definido, de forma ampliamente mayoritaria, a Cataluña como nación.

Quiero hacer notar que la frase «recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Catalunya» es una falsedad.

Y, dado que se está institucionalizando una falsedad, ruego la publicación de la presente carta para que conste en su hemeroteca por si en un futuro puede ser consultada por algún historiador.

Santiago Aldea Rodríguez

Elche (Alicante)
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