El Partido Socialista ha decidido «modificar el uso tradicional del masculino para representar a las mujeres en los textos educativos, legales, comunicaciones, publicaciones». Es una de las medidas incluidas en el programa electoral de esta formación política para las próximas elecciones generales, en este caso referida al capítulo «Educación para la Igualdad». Por ejemplo, en un texto de segundo de Secundaria, a «la alta burguesía (grandes comerciantes y banqueros)...» habrá que aplicarle el calificativo de «grandes comerciantas y banqueras». «El deseo de algunos profesores y estudiantes» se convertirá en «el deseo de profesores/as y estudiantes/as». Y «los ciudadanos que se presenten a las elecciones» se convertirá en «los ciudadanos y las ciudadanas que se presenten...».
Así queda incluido en el Programa Electoral 2008 del PSOE después de diferentes estudios realizados por el Instituto de la Mujer, entre otros, y solicitado por distintas plataformas de mujeres. El debate se tensó en Andalucía, y ahora podremos encontrar, en caso de victoria socialista, «maridos» y «maridas», o incluso rectificaciones del diccionario de la Real Academia, pues la gobernanta dejará de ser aquella «mujer que en los grandes hoteles tiene a su cargo el servicio de un piso en lo tocante a limpieza de habitaciones, conservación del mobiliario, alfombras y demás enseres» y el gobernante no sólo será aquel «que gobierna». Los papeles podrán cambiarse.
Estereotipos de género
El PSOE considera que «la promoción del valor de la igualdad de trato de oportunidades entre hombres y mujeres (...) demanda de una educación no discriminatoria, que rompa los actuales estereotipos de género». Así, propone entre otras medidas «revisar y modificar el uso tradicional del masculino para representar a las mujeres en los textos educativos», entre otros, e «incorporar a especialistas en coeducación e igualdad en los órganos responsables de la evaluación, investigación e innovación educativa y en los servicios de apoyo al profesorado». De hecho, va más allá, hasta «reconocer en el ámbito profesional y educativo la figura del agente de igualdad e incluirla en el catálogo de profesiones».
Sin embargo, la necesaria colaboración de la Real Academia para llevar a cabo esta medida parece aún lejana. Sus miembros, a través del Diccionario panhispánico de dudas, consideran, primero, que son «engorrosas», las «repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos». Y recuerdan que «en los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no sólo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos».
Esta situación es pura lógica si tenemos en cuenta que el PSOE asegura que «el principal rasgo identificativo es la igualdad». Y añade: «Ampliaremos derechos de ciudadanía a las mujeres porque queremos parecernos a la sociedad a la que aspiramos a representar, compuesta a partes iguales por hombres y por mujeres». En la tónica de este discurso, quiere ir «más allá» de la Ley de Igualdad y, por ejemplo, «velar por mantener la presencia equilibrada en los nombramientos por parte del Gobierno, para los que en todo caso se harán propuestas paritarias» y «elaborar los Presupuestos Generales del Estado con perspectiva de género».
Ese mensaje, sin embargo, se mantiene, porque «a partir de la llegada de la democracia las mujeres se incorporan masivamente a los puestos de trabajo remunerados. Por el contrario, los hombres no se incorporan de la misma manera, ni al cuidado de las personas ni a los trabajos domésticos».
Plan general de usos del tiempo
Todo ello puede ser, a juicio socialista, una cuestión de tiempo. «Desde el PSOE entendemos el tiempo y su gestión como un derecho de las personas. Por ello, proponemos un plan general de usos del tiempo». Con cuatro objetivos. Entre ellos, «mayor armonización de los horarios laborales con los escolares y comerciales», y una «incentivación económica a las empresas para favorecer la flexibilidad en el tiempo de trabajo con el objetivo de conseguir la conciliación de la vida laboral, familiar y personal de los trabajadores».



