
ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE
VALENCIA. No fue una situación de riesgo puntual. Los trabajadores que limpiaban la fosa séptica del centro comercial en Valencia en la que el pasado 11 de octubre fallecieron dos operarios por inhalación de gases, llevaban más de una semana trabajando en el lugar con una carencia absoluta de medidas de seguridad, según se desprende las investigaciones realizadas por el Juzgado de Instrucción número 16 de la capital.
J. B. A., de 46 años, empleado de la empresa de mantenimiento del centro comercial Nuevo Centro, falleció por inhalación de hidrógeno sulfuroso y metano en una fosa de seis metros cuadrados y tres de profundidad e, involuntariamente, arrastró a la muerte a su compañero, O.M. R., un vigilante de seguridad, de 34 años que acudió en su ayuda tras ser alertado por su compañero de que se encontraba mal.
En el siniestro, que se produjo en el aparcamiento subterráneo del centro comercial, resultaron heridos otros dos empleados, un vigilante y un operario de mantenimiento, que intentaron auxiliar a sus compañeros.
Según fuentes judiciales, los trabajadores llevaban varios días expuestos al riesgo, ya que habían levantado un muro de cemento en el interior de la fosa séptica para contener los líquidos y proceder a su limpieza, tarea que estaban desempeñando desde hacía una semana, sin marscarilla y sin equipos autónomos de respiración.
El siniestro con desenlace mortal se produjo en el momento en el que uno de ellos procedía a derribar ese muro «y se vio sorprendido por un avalancha de aguas fecales y bolsas de gases tóxicos» liberados al desaparecer la contención del cemento.
Según se desprende de la declaración prestada ante el juez por los dos supervivientes, los trabajadores no tenían ni la formación ni los medios adecuados para realizar esta labor, que estaban ejecutando con «total conocimiento de sus superiores y con absoluto despreció al Reglamento de Espacios Confinados», señalan fuentes del caso.
La Fiscalía no está dispuesta a permitir que las dos muertes se salden con el simple pago de una indemnización a los familiares de las víctimas, sino que llegará hasta el final para exigir la responsabilidades penales.
El Reglamento de Espacios Confinados regula la actividad en espacios con aberturas limitadas de entrada y salida y ventilación natural desfavorable, en el que pueden acumularse contaminantes tóxicos o inflamables, o tener una atmósfera deficiente de oxígeno, circunstancia que dificulta una ocupación continuada por parte del trabajador.
Sin equipos de respiración
Según este texto, «el responsable de mantenimiento deberá cerciorarse de que ninguno de sus operarios inicie el trabajo sin disponer de su correspondiente autorización. También será responsable de la instalación de los dispositivos de seguridad establecidos», obligaciones éstas, que se incumplieron de principio a fin según fuentes del caso. El Reglamento de Espacios Confinados exige además que los trabajadores dispongan de cinturón de seguridad con arnés, equipos de protección respiratoria y equipos de primera intervención contra el fuego.
Igualmente, establece la necesidad de asegurarse de que el porcentaje de oxígeno no es inferior al 20 %. «Si esto no es factible se deberá realizar el trabajo con equipos respiratorios semiautónomos o autónomos», de los que carecían los fallecidos, como ya denunciaron sus compañeros y los sindicatos tras el suceso.



