
MONTSE SERRADOR
VALLADOLID. A última hora de la tarde del viernes, la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León procedió a la apertura al tráfico de unos 17 kilómetros de la autovía autonómica Valladolid-Segovia, entre los enlaces de acceso a Navalmanzano y a Yanguas de Eresma-Cantimpalos, en la provincia segoviana.
Con la puesta de largo de este nuevo tramo, son ya 70 los que actualmente están abiertos al tráfico en una infraestructura que se está ejecutando en un tiempo récord, ya que se habrán empleado en su construcción dos años, mientras que desde que comenzó toda la tramitación burocrática sólo han transcurrido cinco.
Alternativa para llegar a Madrid
Se trata, además, de una vía de comunicación especialmente importante, no sólo para Castilla y León, al conectar dos capitales como Valladolid y Segovia cuyo volumen de tráfico supera en algunos puntos los 8.000 vehículos, sino también porque contribuye a mejorar la accesibilidad a nivel nacional descargando de tráfico la AP-6 y la AP-62, sobre todo en el tramo Valladolid-Tordesillas.
Además, es una clara alternativa para conectar Madrid con los ejes Valladolid-León y Valladolid-Palencia-Santander, ya que será posible acceder hasta la capital vallisoletana por este nuevo corredor, es decir, desde Madrid a Segovia por la AP-61 -en este caso por autopista (San Rafael-Segovia) - y desde Segovia a Valladolid, ya por autovía. También hay que tener en cuenta que el coste de la nueva infraestructura sería será ligeramente inferior al tradicional corredor de la AP-6, ya que sólo hay que pagar el tramo de la autopista entre Madrid y Segovia.
La apertura al tráfico de un nuevo tramo de 17 kilómetros pone de manifiesto cómo la construcción de la nueva autovía Segovia-Valladolid -la segunda de titularidad autonómica después de la León-Burgos- continúa a buen ritmo, lo que permitirá que en el tiempo récord de dos años pueda estar en servicio todo el corredor. De hecho, la previsión es que esté finalizado en octubre, tal y como lo anunció este mismo verano el propio presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.
En estos momentos, está abierto al tráfico el tramo Valladolid-Cuéllar y la salida de Segovia, el tramo Navalmanzano-Gomezserracín y el que ayer se abrió entre Navalmanzano y Yanguas de Eresma-Cantimpalos. En total, unos 70 kilómetros de una autovía de la que sólo restan aproximadamente una veintena de kilómetros, los que separan Cantimpalos de Eresma de la localidad segoviana de Cuéllar. La Junta ya ha anunciado su intención de que una vez concluida esta vía de alta capacidad, se ejecute un nuevo tramo hasta La Granja, tal y como aparece contemplado en el nuevo Plan Regional de Carreteras.
El presupuesto total de la Valladolid-Segovia asciende a 350 millones de euros, si bien para su financiación se ha recurrido al sistema de concesión o «peaje en la sombra», por el que son las empresas concesionarias las que se encargan de su construcción y mantenimiento a cambio de un canon que paga la administración autonómica en función del número de usuarios de la vía.
El trazado de esta autovía discurre por el corredor de la actual CL-601 aprovechando al máximo la infraestructura existente. De hecho, este aprovechamiento se traduce fundamentalmente en la conversión de la actual calzada en una de las dos calzadas de la autovía, en aquellos tramos donde el trazado existente cumple los requisitos técnicos.
Dos aspectos fundamentales que están marcando la construcción de la autovía han sido la seguridad vial y el desarrollo sostenible, de forma quedispone de una construcción más moderna y con curvas mejor trazadas. A esta circunstancia hay que añadir que la Valladolid-Segovia se ha diseñado como una autovía de nueva generación, con la utilización de un asfalto poroso, menos ruidoso que el convencional y que permite drenar el agua de lluvia hacia las cunetas y evitar el deslizamiento de los vehículos por el temido «aquaplaning».
Además, seestán realizando cunetas tendidas que eviten los vuelcos cuando se produzca una salida de la vía, la separación de las dos calzadas por barreras metálicas que, a diferencia de lo que sucede con las vegetales, impidan la invasión del carril contrario y el uso de quitamiedos de doble onda, muy demandados por los motoristas porque evitan las amputaciones en las caídas de moto que se producen contra los postes de las barreras clásicas.
Uno de los tramos ya abiertos en las proximidades de Portillo



