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Las aerolíneas descartan retomar la facturación en Nuevos Ministerios

JOSÉ M. CAMAREROMADRID. «Próxima estación: Nuevos Ministerios. Correspondencia con líneas 6, 8, Cercanías RENFE y Facturación Aeropuerto». La megafonía de algunos trenes del Metro de Madrid continúa

Actualizado 24/07/2007 - 03:00:45
JOSÉ M. CAMARERO
MADRID. «Próxima estación: Nuevos Ministerios. Correspondencia con líneas 6, 8, Cercanías RENFE y Facturación Aeropuerto». La megafonía de algunos trenes del Metro de Madrid continúa anunciando un servicio que, desde hace más de un año, ha dejado de funcionar y que no tiene previsto abrirse de nuevo: la facturación de maletas en el intercambiador del suburbano.
Tres decenas de mostradores sin actividad, un punto de información al que nadie se acerca más que para preguntar dónde se coge el Metro, dos oficinas de alquiler de vehículos que mantienen su actividad y mucho espacio inutilizado -unos 2.000 metros cuadrados aproximadamente- por el que pasan miles de personas cada día, pero donde ninguna se para. Este es el panorama que presenta la terminal de facturación del intercambiador de Nuevos Ministerios.
Terminal, por asignarle un nombre, porque allí no se puede, ni se podrán facturar las maletas, a tenor de las previsiones de las compañías. Las tres aerolíneas que disponían de este servicio desde 2002 (Iberia, Spanair y Air-Europa, junto con sus asociadas internacionales) lo han ido abandonando paulatinamente, y ni siquiera la prolongación de la línea 8 de Metro hasta la T4 de Barajas hará posible que se vuelva a utilizar este servicio.
Así lo han confirmado fuentes de Iberia a ABC. «La compañía no tiene previsto reestablecer este servicio, por ahora», aseguran desde Iberia, la primera aerolínea que se lanzó a ofrecer este servicio.
Desde Spanair, sus responsables han señalado a este diario que no tienen previsto volver a proporcionar este servicio «porque los niveles de utilización que hubo durante los primeros meses eran muy bajos» y no cumplían las expectativas generadas en la empresa.
Tampoco Air-Europa está dispuesta a retomar un servicio que no ha resultado todo lo beneficioso que se preveía, «y menos si el resto de compañías tampoco lo hacen», destacan fuentes de la aerolínea. Y es que, desde que Iberia, la principal aerolínea, se trasladara a la Terminal 4 de Barajas, en febrero de 2006, el servicio no sólo dejó de tener sentido para esta empresa, sino también para las de la competencia.
Desde entonces, las maletas no podían llegar a los aviones hasta que la prolongación del Metro no estuviera concluida, porque el equipaje se traslada en los mismos trenes que los pasajeros. Pero desde la propia Iberia aseguraron en su momento que, una vez inaugurado el Metro hasta la T4, volverían a facturar en Nuevos Ministerios. Ahora, lo cierto es que fuentes de la compañía aseguran que «el trabajo nunca ha sido mucho, y menos en la última etapa, desde que se puede facturar «on-line», sin necesidad de realizar todo el largo proceso».
Spanair fue la última aerolínea que abandonó Nuevos Ministerios, después de que Air-Europa siguiera los pasos de Iberia. La facturación electrónica y los nuevos métodos de asignación de asientos con los que cuentan las diferentes compañías a través de internet, hacen muy difícil que las aerolíneas vuelvan a ofrecer estos servicios.
Sin embargo, muchos pasajeros no piensan lo mismo. Aunque es cierto que las facilidades con las que cuentan las aerolíneas hacen más rápido todo el proceso de embarque, todavía muchos viajeros que se dirigen hasta el andén de la línea 8 del suburbano camino de Barajas, se desplazan con grandes equipajes -sobre todo los turistas extranjeros-, y antes, «era todo un alivio dejar las maletas aquí y que se las llevaran en el Metro», aseguran Celia y Teresa, dos amigas que, cuando viajan, suelen ir al aeropuerto en Metro.
Un sistema ágil y eficaz
Lo cierto es que el sistema se encontraba perfectamente preparado para absorber una gran cantidad de equipajes. Los clientes facturaban sus maletas en cualquiera de los 34 mostradores de las compañías, y obtenían directamente la tarjeta de embarque. Desde ese momento, las maletas pasaban por un filtro de seguridad antes de ser introducidas en el Metro. Cada vez que llegaba un convoy, el último vagón estaba (y, de hecho, continúa) preparado para albergar las maletas, que introducían los operarios de Aena.
Desde ahí, viajaban hasta la estación del Aeropuerto y eran trasladadas hasta la terminal correspondiente e introducidas en el avión. Nunca se había planteado ningún problema y la satisfacción de los viajeros era buena, pues se mostraban dispuestos a seguir utilizando este sistema.
Ni un ruido
Mientras que los andenes de la línea 8 se encuentran repletos de turistas cargados con sus maletas, en la planta superior, donde se encuentra el vestíbulo de facturación, el panorama es completamente antagónico: ni un ruido y ni un movimiento de trabajo.
Solamente las agencias de alquiler de vehículos que se encuentran en el lugar mantienen su actividad, aunque reconocen que, desde que las aerolíneas no facturan en Nuevos Ministerios, «se ha notado una tendencia a la baja» del negocio. «Lo bueno que tenemos en estas oficinas», aseguran desde el otro lado del mostrador, «es que nos encontramos en pleno centro, una zona comercial y de negocios, y todavía hay mucha gente que necesita alquilar coches», a pesar de que, precisamente estas oficinas, estaban concebidas para facilitar el transporte por Madrid a los turistas que llegaban directamente desde Barajas.
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