La primera vez que Juan Pedro Gómez Sánchez viajó a la ciudad finlandesa de Joensuu para ver un eclipse, su impresiónfue tan decepcionante como la que uno tiene tras haberse preparado para una cita muy especial a la que la otra persona no acude. Simplemente, no se vio nada. Ni el Sol, ni el eclipse, nada. Un fracaso. Era 1990, pero el mal trago no hizo más que fomentar el «gusanillo» de este operador informático de la Universidad Politécnica de Cartagena, aficionado a la astronomía. Un año más tarde, probó suerte en México y se dio su primer bautizo solar. Fue el pistoletazo de salida. Desde entonces se ha convertido en un cazador de eclipses que ha viajado a Hungría (1999), Zambia (2001), Sudáfrica (2002), Galápagos (2005), Libia (2006) y Rusia (2008) para disfrutar de este gran espectáculo natural. La próxima cita será en China, donde Gómez será testigo del eclipse total de Sol más largo en los próximos dos milenios. Ocurrirá el 22 de julio y promete contarlo para ABC.es.
«El eclipse entrará por la India, Bhutan y Bangladesh, pero en China las condiciones meteorológicas para su observación serán idóneas», explica Gómez. El eclipse durará casi seis minutos, «un tiempo muy largo», lo que lo convierte en un fenómeno «muy especial». Gómez y sus acompañantes -una veintena de aficionados de Cartagena, entre ellos una de sus hijas, de diez años- situarán el campo de operaciones en la localidad de Anji, de unos 400.000 habitantes, que se encuentra a 150 kilómetros de Shanghai. Allí, además de observar con un telescopio cómo el Sol muere poco a poco y tomar fotografías, Gómez utilizará una estación meteorológica para medir el «eclipse térmico», cómo disminuye la temperatura cuando desaparece nuestra estrella -«algo muy curioso, porque sucede con un desfase de tiempo con la luz»-, y probar el efecto Allais. «Si sitúas un péndulo en la línea de totalidad de un eclipse, el período de oscilación varía. Según la física es imposible, pero ocurre y la ciencia no encuentra una explicación», comenta.
De todos los que ha visto, el eclipse que más le ha impactado a este murciano se produjo en el desierto de Libia, en 2006. «Fue casi perfecto, había una limpieza en la atmósfera increíble. Incluso pude ver las bandas de sombra, un fenómeno que ocurre cuando el eclipse llega a la totalidad y la luz produce zonas claras y oscuras a una velocidad bestial. Es muy difícil de fotografiar pero es observable. Todo un espectáculo», describe. También recuerda de forma especial el de Galápagos. «Estaba en un barco en medio del Pacífico, a mil millas de la isla, aunque el eclipse sólo duró 32 segundos».
Pero, ¿merece la pena un viaje tan largo por apenas unos segundos? «Imagínate, en esa ocasión pagué 5.000 euros por el viaje, así que los diez segundos me salieron a 1.500 euros, pero sí, merece la pena», asegura el aventurero. «Cuando te pasa algo así, te quedas como cuando te has ido a ver al Barça, yo qué sé, a Roma, y resulta que tu equipo pierde en el último minuto por un gol injusto. Se te queda una cara de tonto...». Aun con esas, la afición no pasa. «Engancha. Para esto no hay antídoto. Cuando has visto un eclipse quieres ver el siguiente». ¿El motivo? «Es que se te pone los pelos de punta, es un espectáculo de la Naturaleza que puede hacerte saltar las lágrimas. Tienes que vivirlo para sentirlo».
Juan Pedro Gómez Sánchez acumula un tiempo total de 19 minutos de observación de eclipses. «La persona que lleva más tiempo en todo el mundo es el norteamericano de más de 60 años Glenn Schneider: 72 minutos en 24 eclipses». Es inevitable sentir «algo de envidia, pero es que este señor tiene sponsors, le pagan los viajes... Y yo tengo que aprovechar mis vacaciones y el dinero sale de mi bolsillo. No se puede comparar».
El eclipse total de julio no se notará en España, pero para los afortunados que puedan desplazarse a China o para una próxima ocasión, el experto aconseja una observación precavida. «Utilizar un CD inverso o una radiografía no vale, eso es sólo para un momento -explica-,hay que usar un telescopio con filtro solar y tener mucho cuidado. En México conocí a gente que se había quemado la retina por mirar directamente al eclipse y eso no tiene reparación. Te puedes quedar ciego».
Gómez no para. Después de China, le espera un eclipse anular en enero de 2010 que verá desde Kenia o Birmania, todavía no ha decidido el destino. Unos meses después, durante el verano, su gran ambición será ver cómo se pone el Sol en la isla de Pascua.




