Una auténtica sorpresa y una «buena jugada» del presidente del Gobierno. Así se recibió ayer en medios jurídicos la apuesta de José Luis Rodríguez Zapatero para presidir el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El magistrado Carlos Dívar, actual presidente de la Audiencia Nacional, no había aparecido en ninguna quiniela y, si lo hubiera hecho, probablemente no habría sido en la de los socialistas. Conservador y de profundas creencias religiosas, el perfil de Dívar no es el que se preveía para un puesto que se iba a cubrir a propuesta del PSOE. Por este motivo, los populares se han mostrado muy satisfechos con este nombramiento. No en vano Dívar es otro de los nombres consensuados entre populares y socialistas para sacar del atolladero a un CGPJ que ya pedía a gritos su renovación (desde el 7 de noviembre de 2006 estaba en funciones).
Con la elección de Dívar al frente del órgano de gobierno de los jueces (y también del Tribunal Supremo), Zapatero ha conseguido dar un auténtico golpe de efecto para acallar las críticas que se han vertido sobre el órgano de gobierno de los jueces, que algunos consideran que ya ha nacido herido de muerte por el evidente perfil político de muchos de sus miembros. Paralelamente, sostienen en fuentes parlamentarias, el presidente del Gobierno habría querido mostrar a aquellos que le han acusado de «sectario» que es posible «encontrar gente válida fuera». Y para ello, lógicamente, ha contado con el apoyo del presidente del PP, Mariano Rajoy.
Lo que se niega en todo momento es que esta elección suponga un nuevo «intercambio de cromos» entre socialistas y populares, que han propuesto como vicepresidente al vocal Fernando de Rosa, ex consejero de Justicia del Gobierno valenciano. Sin embargo, fuentes jurídicas sostienen que un buen termómetro para ver si la elección de Dívar tiene alguna contraprestación será la renovación del Tribunal Constitucional y aún más el nombramiento del sustituto de Dívar al frente de la Audiencia Nacional. Este último será una de las primeras tareas encomendadas a los nuevos vocales.
Al margen de la oportunidad que puede suponer la elección de Dívar, el papel de este magistrado, que lleva 28 años en la Audiencia Nacional, será fundamental en el próximo CGPJ. Calificado de forma unánime como un «hombre de consenso y fiel a las instituciones», Dívar conciliará posturas entre los bloques del Consejo en los momentos más delicados, que, sin duda, los habrá.
Dictamen sobre el aborto
Una de las primeras encrucijadas a las que tendrá que hacer frente este magistrado desde su nuevo puesto será el dictamen sobre la ley del aborto que quiere sacar adelante el Gobierno, y que pasa bien por una ampliación de los plazos ahora previstos, bien por incluir un cuarto supuesto de despenalización. Dívar votará en conciencia, subrayan fuentes judiciales, y se opondrá a cualquier revisión de la ley hoy vigente. Lo mismo sucederá con la eutanasia. El Gobierno ya cuenta con ello. De hecho, el propio Zapatero es consciente de cuál será la postura que el presidente de la Audiencia Nacional adoptará al respecto. Pero tampoco importa demasiado, pues los informes del órgano de gobierno de los jueces no tienen carácter vinculante. Buen ejemplo fue la opinión de la mayoría del actual CGPJ sobre la ley de matrimonios homosexuales.
La propuesta de Dívar ha caído de forma muy distinta en las asociaciones judiciales. Desde la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) se consideró acertada su elección, aunque su portavoz, Antonio García, recordó que esta decisión corresponde a los vocales del nuevo Consejo, por lo que criticó las formas en las que se ha conocido la noticia.
«Trayectoria intachable»
García destacó la trayectoria «absolutamente intachable e inmaculada» del presidente de la Audiencia Nacional, a quien considera una persona reconocida y respetada en el seno de la carrera judicial, «con independencia de su ideología o sensibilidad». En este sentido, se mostró esperanzado con que Dívar sea capaz de contribuir a la despolitización del Consejo. Respecto a la propuesta del PP de que la vicepresidencia recaiga en un ex consejero de Justicia, García no ocultó que habría preferido que el vicepresidente (Fernando de Rosa) hubiera estado entre los doce vocales de extracción judicial.
Donde no han sentado tan bien las propuestas de Zapatero y Rajoy (Dívar y De Rosa, respectivamente) ha sido en la progresista Jueces para la Democracia (JpD), hasta el punto de que, pese a tratarse de nombres consensuados entre los dos grandes partidos, los vocales adscritos a esta asociación se estaban planteando ayer votar en contra del ex consejero del PP en la Comunidad Valenciana y, en menor medida, contra la candidatura de Dívar, según informa Europa Press.
El malestar provenía sobre todo de la propuesta para la vicepresidencia del Consejo, pues, según resaltaron, en caso de materializarse el nombramiento de Fernando de Rosa como «número dos», este vocal «sería el presidente en funciones cuando Dívar no estuviese», e incluso, desde esa posición, «podría elaborar el orden del día» del órgano.
Respecto a Dívar, aunque se valora su trayectoria, JpD no obvia su carácter conservador, por lo que no ocultan su preocupación porque esta dirección sea la que marque los tiempos y decante el equilibrio en contra de la mayoría del órgano de gobierno de los jueces. De cualquier forma, y dado que la lista de candidatos al CGPJ ha sido consensuada por los partidos, parece poco probable que algunos vocales (nombrados por esos mismos partidos) se desmarquen en las votaciones, y si lo hacen, sería más una estrategia que un veto. O lo que es lo mismo, puede que no haya unanimidad de todos los vocales adscritos a JpD, pero los nombramientos saldrán adelante de cualquier forma.