Opinión

Opinión

Hemeroteca > 23/09/2007 > 

Punto final del asociacionismo cívico vasco

Salvo los dos partidos políticos hegemónicos que pueden acceder al Gobierno de

Actualizado 23/09/2007 - 08:10:24
Salvo los dos partidos políticos hegemónicos que pueden acceder al Gobierno de España y que de un modo u otro se han opuesto al terrorismo, ensayando variadas tácticas no siempre democráticas, el resto de los partidos (nacionalistas, comunistas y regionalistas de toda especie) ha ido defendiendo la idea de que al terrorismo le asisten fundadas razones. La defección de estos partidos en la defensa de las libertades cívicas y de los derechos constitucionales ha sido estrepitosa y los desacredita como democráticos, por mucho que se sometan a las urnas y acepten su veredicto. Al socaire, pues, de la resistencia al terrorismo por parte de PSOE y PP han nacido, han crecido y ahora están afectadas de un cáncer terminal las asociaciones cívicas contra ETA y el nacionalismo obligatorio. Lo lógico es que mueran pero, a diferencia de los organismos vivos, éstas obedecen a extrañas leyes de la naturaleza social que hacen agrandar moralmente a los humanos pero también jibarizarlos.
Del júbilo a la frustración
Como todos los fenómenos sociales, el asociacionismo es más la historia de vicisitudes humanas que un catálogo de conceptos. O dicho de otra manera, la enorme persuasión que obran los conceptos involucrados en la acción social siempre se hallan determinados por la calidad humana de las personas que los sostienen. Y, por consiguiente, el relato del inicio y final del asociacionismo cívico contra ETA no puede evitar cierto sentimiento de júbilo pero también de frustración a causa del comportamiento de las personas.
En los años 80 aparece la primera contestación social comprometida públicamente con el «no» al terrorismo. Mientras la masa de la ciudadanía consentía silente y vergonzosamente con los asesinatos, la extorsión y el miedo, emergieron unos cenáculos doloridos para mostrar públicamente su solidaridad con las víctimas del terrorismo. Se trataba de familiares de víctimas y un puñado de ciudadanos apoyándoles en momentos de algún secuestro o asesinato terrorista mediante concentraciones silenciosas, pacíficas y circunstanciales. Emergió así el pacifismo de la víctima con el lazo azul de búsqueda de solidaridad y arropamiento de las víctimas. Ese cenáculo fue la primera asociación que comprendió la pérdida del dispositivo moral en la sociedad y su reafirmación principal consistió en un anclaje moral: «Ninguna muerte más» era su condensado moral y psicológico. En la vergüenza, abatimiento y aislamiento social en que quedaban los familiares de la víctima, se deseaba en silencio que el último asesinado fuese el último. Silencio público de Denon Artean, Gesto por la Paz y otras agrupaciones como negación de la venganza y la ley del Talión. Silenciosa postración y humillación la suya ante el «ETA, mátalos» o el «vosotros, fascistas, sois los terroristas» con que acometían impunemente los batasunos a esos manifestantes cívicos. Así se configuró el pacifismo de la víctima como primera actitud cívica entre los vascos. Se trataba de un activo «pre político», casi exclusivamente moral, porque no planteaba cómo entrar en la condena del verdugo ni analizar políticamente la naturaleza de su violencia.
Esta reflexión política se gestó con carácter generalizado en los 90, al salir a la palestra una pléyade de pensadores que comenzaron a opinar sobre la ideología y la cultura del nacionalismo vasco tan necesitado de terrorismo, y también sobre los agrupamientos de víctimas. El asesinato del concejal Ordóñez en San Sebastián y, al poco, el del concejal de Ermua posibilitaron que las manos blancas mimetizasen por toda España el vacío humanitario de la víctima y la repulsa del verdugo que venían mostrando las minoritarias asociaciones pacifistas: «Vascos sí, ETA no». Y el nacionalismo entero con PNV, EA, HB e IU se conjuró con ETA en Lizarra \[Estella\], pactando la exclusión de la vida social y política de los partidos constitucionalistas. Ahí se fraguó el Foro de Ermua, en 1998, como plataforma cívica para exigir la sublevación de los vascos contra el terrorismo de los nacionalistas. Esos ciudadanos del Foro eran todos de izquierdas y en su mayor parte universitarios, y reflexionaron tan fecunda y radicalmente que mientras unos nacionalistas vascos los trataban de «brunete mediática» otros los perseguían públicamente y hasta asesinaron a uno de ellos (López Lacalle).
Sin embargo, el problema mayor de los componentes de aquel foro fue su organización pues no lograron superar deseos ciertos de protagonismo para avenirse a consensuar un modo de funcionamiento conjunto. Y una parte importante de ellos organizó al año siguiente Basta Ya, otra plataforma con menos énfasis en la teoría que en la activación de la ciudadanía en la calle contra el terrorismo. Y como ésta necesitaría coordinación y dirección, la nueva plataforma nació como cabeza que buscaba tener prietas las filas.
Férrea dirección en Basta Ya
El núcleo lo constituyeron algunos militantes del PSOE y otros cuantos muy afines que, enseguida, buscaron la complicidad de las víctimas. Los activistas de Denon Artean, que eran familiares de víctimas y gente del PP y sin afiliación partidista, engrosaron Basta Ya proporcionándole una experiencia de resistencia pacífica en la calle y la dignidad de las víctimas. Sin embargo, la dirección estuvo siempre muy centralizada por aquel núcleo inicial pese a la veleidad de presentarse en público como una organización semiespontánea.
A la sazón gobernaba el PP, y el PSOE puso toda la carne en el asador para secundar con fuerza en la calle las iniciativas de Basta Ya: así, la manifestación de febrero de 2000 en San Sebastián y, más todavía, la de septiembre, que fue espectacular. Basta Ya con la antorcha de Denon Artean venía organizando los primeros jueves de mes una concentración pacífica y silenciosa en Alderdi Eder donde se mezclaban personas de todos los horizontes. Las condiciones se hallaban, pues, reunidas para que el PP accediera a pactar con el PSOE una estrategia contra el nacionalismo vasco y su violencia. El Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo de diciembre de 2000 recuperó para la lucha «contra el nacionalismo obligatorio» a un amplio sector social vasco hasta entonces silente. Es el enorme haber de Basta Ya esa fusión de horizontes de la ciudadanía más consciente rompiendo el sectarismo de partido. En las elecciones de abril de 2001 tocó techo esta confraternización y faltó un pelo para desplazar al nacionalismo del gobierno vasco.
Acercamiento del PSOE a ETA
Al día siguiente mismo, el PSOE, sobrecogido por un éxito que le llevaba a coaligarse estrechamente con el PP, recogió velas secundando la orden de Cebrián y la plana mayor del periódico El País, y hoy sabemos que comenzó una aproximación directa y secreta a ETA. Pero Basta Ya siguió en sus trece, siempre presente en la calle y en la reflexión política, con sus instancias rectoras en franca armonía con el PP. La aprobación de la Ley de Partidos, en junio de 2002, pese a bastantes voces socialistas en contra (como la del actual ministro de Justicia), consolidó más todavía el cemento antisectario en Basta Ya. El Parlamento europeo concedió a Basta Ya el premio Sajarov de los derechos humanos y libertad de expresión y, ante sus denuncias, envió observadores europeos al País Vasco para efectuar un informe. Y tanta relevancia iban teniendo sus plataformas cívicas en las tres capitales vascas que un diputado del PNV llegó a pedir su desarticulación por mantener la memoria de las víctimas y hasta llegó a infamarlas de ser agentes ocultos financiados por los fondos reservados del Estado.
El súbito cambio de estrategia en la lucha contra ETA del Gobierno del PSOE, tras su inesperada llegada al poder en 2004, y su aproximación a los nacionalismos para hacerse perdurable en el gobierno rompieron aquel estado unitario de cosas en Basta Ya. Ya antes, la dirección había decidido, en contra de la opinión de la base más activa, fletar un autobús de promoción que viajaría por diversos territorios de España, curiosamente visitando sólo alcaldías socialistas. Al poco, en mayo de 2005, sale adelante en el Congreso la moción socialista que promueve el diálogo con ETA y tiene efectos paralizantes en aquella plataforma cívica. Su órgano directivo da un bandazo y apoya la negociación con ETA tras una jornada de confraternización con Zapatero. Como el PP sigue intransigente en criticar la ruptura del Pacto y el pernicioso cambio de estrategia, ese núcleo directivo arremete sistemáticamente contra el «numantinismo del PP». O sea, que mantener la validez de las bases de nacimiento y consolidación de la propia plataforma cívica era tachado ahora de numantinismo del PP.
La parálisis de todas las acciones de la plataforma en favor de las víctimas fue muy mal digerido por toda la base que provenía del apoyo a las víctimas desde Denon Artean. La negativa de sus dirigentes a secundar las grandes manifestaciones en Madrid organizadas por la AVT y algunas desgraciadas declaraciones de uno de ellos en contra de las víctimas del terrorismo los terminaron de alejar de la base operacional de Basta Ya. Esta base forzó en marzo de 2006 una asamblea con vistas a debatir la nueva situación de la lucha contra ETA tras la ruptura del Pacto antiterrorista así como aspectos relevantes de la manera de dirigir la plataforma. Los dirigentes hicieron caso omiso de ambas cuestiones y, ante su mensaje optimista de esperar el resultado de las negociaciones, vaciaron de labores a la plataforma y la convirtieron en una página de internet. Una web para recoger artículos de opinión y establecer las bases de promoción personal de varios líderes y, a medida que éstos iban descorazonándose ante las cesiones de Zapatero a ETA, empezar a criticarle de nuevo y promover el lanzamiento de su proyecto de nuevo partido político.
Distanciados de AVT y PP
La crisis de Basta Ya es la ruptura del consenso interno que pudo haberse revitalizado con debate, persuasión y búsqueda de nuevo consenso. Hubiese entrañado necesariamente una crítica de la estrategia del diálogo socialista con ETA, tal vez más avanzada que la que ha efectuado el PP pero que no ha existido. Una crítica movilizadora de gente en la calle, según su costumbre. Pero Basta Ya ha preferido ser mera fachada de los medios de comunicación situándose al margen de las mayores movilizaciones contra el terrorismo de este período, no así su base, que en buena parte ha estado presente en todas ellas. De ahí el acercamiento de ésta al PP y su hastío de líderes buscando mano de obra a su servicio. El principal factor causal de la inanidad final de la plataforma cívica ha sido la actitud oportunista del grupo de líderes que de manera sectaria, por mor de su filiación o simpatía socialista, ha despreciado los niveles de unidad ideológica y de acción logrados en varios años huyendo hacia adelante tras la estimulante idea de crear un nuevo partido a su hechura. Es un narcisismo ya conocido entre los izquierdistas de tiempos pasados, absolutamente alejados de los intereses de la gente y escindiéndose sucesivamente para crear nuevos grupúsculos más puros. ¿Qué confianza merecen en la defensa de la estrategia de lucha contra ETA y a favor de la unidad de la nación de la ciudadanía española quienes no han sabido seguir codo con codo contra el enemigo común junto a la única alternativa real?
Por su parte, el Foro de Ermua había salido adelante a duras penas manteniendo su perfil de revulsivo de la lucha ideológica y sólo dejó de vegetar como voz con poco eco cuando la defección de los socialistas y el achicamiento práctico de Basta Ya. A diferencia de esta plataforma, el Foro habitaba Madrid y la alimentaban personas que, salvo alguna excepción, jamás participaron en las circunstancias de rebelión cívica del País Vasco. La estrategia socialista de diálogo con ETA le configuró al Foro una identidad de brega en el frente judicial e ideológico a través de sus cuadernos y publicaciones y la constante intervención en los medios de comunicación. Y se constituyó en el contrapunto de Basta Ya y, como tal, ha recibido el incondicional apoyo del PP. Su liderazgo fue absorbido por un enérgico ciudadano, familiar de un socialista asesinado, que es quien le ha dado el rostro actual. El Foro apoyó las manifestaciones de la AVT y llamó a otra específica, que fue apoyada por AVT y PP. El apoyo abierto de este partido es lo que ha posibilitado al Foro de Ermua consolidarse no tanto como una plataforma de ciudadanos movilizados sino como un organismo independiente y ágil de opinión política y de anticipación judicial.
La crisis del Foro
La crisis de esta plataforma no es que su brillante portavoz haya engrosado el proyecto de nuevo partido sino no haber tomado conciencia de que su función ha consistido en la confluencia con lo más esencial de la política del PP para el tiempo presente. El portavoz se ha sumado a la creación del nuevo partido porque tenía claro que el PSOE ya no valía para luchar contra el terrorismo y defender la nación de ciudadanos y, además, porque jamás querría ser considerado miembro o colaborador activo de un partido de derechas. La tragedia de no haberlo entendido el portavoz es manifestar su exigente deseo de seguir representando al Foro de Ermua. Y la tragedia de este Foro sería que no tomase conciencia de su función actual y repitiese, ya como comedia, una segunda parte del mismo libreto.
Es ya hora de que el ciudadano que ha radicalizado su presencia en la lucha contra el terrorismo y sus causas nacionalistas cobre conciencia de que su única alternativa es engrosar el PP y colaborar desde dentro de éste a facilitar un debate sobre otras alternativas políticas con las que pueda discrepar. Esa ciudadanía vigorosa le es necesaria ahora mismo al partido que ha trazado una trayectoria recta en la lucha antiterrorista, a favor de la reconciliación nacional de todos los ciudadanos de España y de su progreso material y moral. Este partido le es necesario a aquel ciudadano para continuar siendo vigoroso.
Las izquierdas volvieron al redil temiendo perder su imaginaria pureza.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.