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El amante de la presunta envenenadora de Melilla dice que planearon casarse antes de morir el marido

Cesáreo A.P. conoció en el «chat» a la presunta asesina, que accedía con el «nick» de «Fogosa» y aseguraba haber enviudado después de un accidente de tráfico

Actualizado 23/09/2005 - 04:37:04

ABC

MADRID. Los indicios que apuntan al móvil sentimental en el envenenamiento de Melilla se confirmaron ayer después de que Cesáreo A.P., el amante de Francisca Ballesteros Maravilla, confirmara que ambos habían hecho planes de boda después de que esta fueraa Tenerife a verlocuando aún vivía su marido, Antonio González, y le contara que éste yuna hija habían muerto en accidente de tráfico. Cesáreo A. P. hizo estas manifestaciones desde San Cristóbal de laLaguna, Santa Cruz de Tenerife, su lugar de residencia, a través deuna videconferencia, en la que admitió que conoció por internet a esta mujer de 36 años, a la que el Ministerio Público acusa de cuatro asesinatos por envenenamiento, tres consumados (su marido Antonio de42 años y dos hijas Florinda de cinco meses y Sandra de 15 años) yuno en grado de tentativa (Antonio de 12 años).

Según el testigo, Francisca usaba el apodo de «Fogosa» para comunicarse en el «chat»y, después de conocerse en agosto de 2003, fue a verlo a Tenerife endiciembre, donde reconoció que «mantuvimos relaciones» en unhotel y donde le pidió matrimonio. El ex amante de la supuestaparricida señaló que no tenían fecha para la boda porque antesFrancisca «quería vender su casa en Melilla para venir a vivir conmigo a Tenerife». Sin embargo, en la época en que murió su marido, en enero de 2004, ella «fue dándome largas» hasta que él decidió cortar con la relación, sin suponer nunca que Francisca Ballesteros estaba casaday tenía dos hijos, «porque ella me aseguraba que eraviuda». Incluso en una ocasión en la que hablaban por el teléfonomóvil, Cesáreo oyó a un niño llamarla mamá. Cuando Cesáero la preguntó si era su hijo, «me respondió que era el de unos amigos que estaba en su casa y que le tenía tanto cariño, que la llamaba mamá».

La segunda sesión del juicio concluyó con las manifestaciones de los peritos, que sostuvieron que la acusada «era consciente de lo que hacía» cuando echabamedicamentos en la comida. De hecho, el autor del informe psiquiátrico que se le realizó tres meses después de su detención aseveró ayer que Francisca estaba «en pleno uso de sus facultades mentales y tenía autonomía total para dirigir su voluntad».

«Se querían ir con su padre»

El perito, a preguntas del Ministerio Fiscal, explicó que la acusada confesó durante las entrevistas que había matado a su marido mediante «la administración prolongada de «Colme»». Aseguro que lo había hecho porque era un «maltratador físico y, sobre todo, psicológico». Según el psiquiatra, Francisca también dijo que siguió administrando el fármaco a sus hijos por una «motivación de tipo compasivo», porque «se querían ir con su padre fallecido». También testificó que cuando se indagó en los malos tratos que supuestamente le infligió el marido, la acusada ofreció unos datos «muy confusos y muy mal estigmatizados», lo que «no concordaba con su excelente memoria y su nivel intelectual elevado», pese a que no tiene estudios medios.

El experto explicó que en el informe realizado a la acusada «se descartan los trastornos psicóticos y de personalidad», si bien en este último aspecto podría tener «algún trastorno moderado, pero no suficiente como para anular sus capacidades volutivas», por lo que concluyó de nuevo que sabía perfectamente cuáles eran las consecuencias de sus actos.
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