
El 5 de septiembre de 1997 se fundó en Santiago de Compostela la Asociación Internacional de Amigos de la Universidad Libre Iberoamericana en Galicia, con sede en la Biblioteca América, que fue creada por decreto real casi un siglo antes a propuesta del emigrante gallego Gumersindo Bustos, residente en Argentina. El fin básico consistía en impulsar la creación de un espacio sociocultural, científico, artístico, técnico e interuniversitario con apoyo civil que promueva la riqueza y experiencia histórica de las culturas unidas por el vínculo latino de las lenguas gallega, castellana, portuguesa y, en virtud del Camino de Santiago, también la francesa, más otras invitadas circunstancialmente a los actos programados.
Los promotores de esta idea, intelectuales, profesores, artistas y profesionales de medios comunicativos, éramos conscientes de la importancia del proyecto en la transición intersecular de los siglos XX y XXI. El horizonte europeo y americano de Galicia adquiría así dimensión internacional y responsabilidad histórica dentro de la koiné a que pertenece. Galicia es la única comunidad euroamericana que dispone de un bilingüismo que la hace intermediaria entre países de Europa y América a través del Atlántico.
La suma social de las áreas idiomáticas de gallego, castellano y portugués sobrepasa los seicientos millones de hablantes. Un libro, periódico o pantalla digital dispone en estos idiomas de una potencia comunicativa inmensa. Galicia abre puertas antes insospechadas.
En tal contexto se situaron las actividades más importantes hasta ahora realizadas, especialmente el primer Congreso Internacional de AULIGA, celebrado en Santiago y A Coruña en el año 2000 y cuyo programa, presidido por el entonces Presidente de la Xunta, Manuel Fraga, lo avalaban los rectores de las universidades gallegas, la UNED y diplomáticos como el actual Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Á. Moratinos, entonces comisionado europeo de Bruselas para Oriente Medio.
Las principales instituciones de la comunidad gallega y del Estado español, la Xunta y, para el congreso citado, también la Casa Real, recibieron información de la propuesta con el ruego de que se apoye y subvencione esta iniciativa bajo el concepto de sociedad civil. En cierta ocasión, el conselleiro de Universidades del gobierno comunitario anterior, Celso Currás, me recibió en la sede de la Xunta para leerme parte de un escrito que adaptaba oficialmente el proyecto.
Lo leído me pareció la confirmación de la idea. Me dijeron, él y el director general del ramo, que lo pasaban al presidente ese mismo día y que, si lo firmaba, saldría en el Diario Oficial de Galicia. Después de tres horas de espera, me comunicaron que el presidente veía prematura la aprobación del escrito y que se aplazaba, pues suponía un coste improcedente en aquel momento y que, mientras tanto, nos dirigiéramos a las universidades para formalizar un protocolo con sus medios.
Vísperas de un viaje
Eran vísperas de un viaje presidencial a países de América y les comenté la importancia que tendrían actos de esa índole si los avalaba una institución internacional euroamericana como la que proponíamos. Y las universidades respondieron que no había presupuesto para un proyecto semejante.
Pasados ciertos meses, leí la noticia de que se creaba la Cidade da Cultura. Desde entonces, me escuece la curiosidad de saber si en aquella reunión con Celso Currás ya preveía el gobierno autonómico esta otra creación compostelana. Nuestro objetivo encaja en ella perfectamente y se lo propusimos también al gobierno actual de la Xunta. Este proyecto realizaría una gran función dentro del complejo cultural que Santiago promueve. De hecho, las declaraciones del presidente Emilio Pérez Touriño a comienzos del mes de agosto, acompañadas por otras del ministro actual de Cultura, César Antonio Molina, escritor, intelectual y ejecutivo muy eficiente, quien conoce también la propuesta desde hace tiempo, refuerzan los estatutos de AULIGA desde su fundación en 1997: Convertir a Galicia en intermediaria de Europa y América, a lo que añadimos la representación internacional de la emigración y del mundo latino, así como la oferta a la comunidad galaica desmigada por el mundo de un centro de referencia.
AULIGA colabora además, desde 2005, con el Salon de Otoño Grand Palais de París y el Centro UNESCO de Sarria (Lugo), presididos por el escultor José Díaz Fuentes, asimismo vocal internacional de la asociación. Confirmamos con ello otro de los objetivos centrales : Dar vigencia al vínculo cultural histórico de la torre Saint Jacques de París con la Catedral de Santiago, al tiempo que proponemos la continuación trasatlántica del Camino Xacobeo. Esta última orientación la resaltó asimismo en los actos de 2005 el secretario general de la Comisión Española de la UNESCO, José Antonio de Mesa Basan.
Por otra parte, la Academia Universal de Montmartre, de París, apoya el proyecto, al que considera de los más importantes de Europa. Son referencias elocuentes como para recordar que el programa aquí esbozado se creó con la orientación específica que los políticos señalan ahora para la Cidade de la Cultura y dentro del concepto de sociedad civil, al que apeló el presidente autonómico recientemente. En tal sentido, se cumple otro de los objetivos propuestos en 1997, sensibilizar a la sociedad gallega para emprender este salto cualitativo.
La experiencia de los diez años transcurridos desde la creación de AULIGA, con subvención fundamental del Concello de Rianxo, confirman nuestro convencimiento de que es un proyecto internacional posible y necesario. Ofrece una de las contribuciones más originales de Galicia a España, al resto de la comunidad europea y a la americana, así como a otras zonas de África y Asia. Constituye el área bilingüe mayor de todo el orbe latino y representa una de las más numerosas del mundo. El Camino de Santiago adquiere también en ella proyección transatlántica, pues continúa en Argentina, Chile, Perú , Méjico y otros países hispánicos.
Antonio Domínguez Rey
(Presidente de AULIGA)



