
Ana Palacio, que ayer presidió la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, escucha a Kofi Annan. AFP
NACIONES UNIDAS. Bajo presidencia de la ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, y mientras el cielo de Nueva York abría las compuertas de un aguacero monzónico, el Consejo de Seguridad de la ONU escuchó el primer informe sobre Irak del enviado especial de Kofi Annan, que al igual que el secretario general de la ONU pidió que Bagdad recuperase «lo antes posible su soberanía». El Consejo, donde dos espontáneas clamaron contra la «ilegítima» ocupación estadounidense y fueron detenidas por la policía onusiana, otorgó legitimidad política al nuevo Consejo de Gobierno elegido por EE. UU. Uno de sus miembros, Adnan Pachachi, ex ministro de Asuntos Exteriores, dijo que el Consejo de Gobierno «representa la libre voluntad de todos los iraquíes».
Con la sala del Consejo de Seguridad de la ONU prácticamente llena, como en las grandes ocasiones, Ana Palacio se hizo enseguida con el protocolo después de que el embajador español, Inocencio Arias, sentado a su retaguardia, le recordara que tenía que remachar cada fase con un leve martillazo, e invitó a sentarse a la mesa del Consejo, «en virtud del artículo 39», a los tres representantes del Consejo de Gobierno de transición recién seleccionados por las autoridades de ocupación: Pachachi; el líder del Congreso Nacional iraquí, Ahmed Chalabi, con excelentes contactos en el Pentágono, y una de las tres mujeres que integran ese Consejo, Akila al-Hashemi. A falta de un reprentante legal de Irak ante la ONU, que Pachachi anunció que será nombrado en breve, como otros embajadores, el servicio de carpintería de la ONU preparó un rótulo con los nombres de los tres miembros del Consejo en vez del nombre del país al que representaban.
Tono suave
Abrió el turno de palabra el secretario general de la ONU, que volvió a hacer hincapié en la necesidad de restablecer «tan pronto como sea posible» la soberanía de Irak e iniciar un proceso constituyente controlado y encabezado por los propios iraquíes. En el suave tono que suele emplear, y sin que se advirtiera incomodidad en el rostro del embajador estadounidense, John Negroponte, Annan dijo: «Nuestro objetivo colectivo sigue siendo que termine pronto la ocupación militar a través de la formación de un gobierno representativo con reconocimiento internacional».
El representante especial del secretario general en Irak, el brasileño Sergio Vieira de Mello, pronunció en impecable español un tercio de su primer informe sobre su labor en Irak. Aunque admitió que el Consejo de Gobierno no ha sido elegido democráticamente, «sí es representativo de la sociedad iraquí». Indicó que la seguridad era «tenue», pero que la única forma de garantizar la seguridad del país era que cuanto antes los propios iraquíes se puedan responsabilizar de ella. Tras hacer hincapié en la necesidad de proteger los derechos humanos y evaluar en «centenares de miles» las víctimas mortales del régimen de Sadam, remachó su intervención asegurando que «muchos iraquíes se sienten traicionados porque la comunidad internacional no ha reconocido su sufrimiento». En cuanto terminó, dos mujeres de la tribuna de prensa, al parecer de la organización Occuption Watch, increparon a Vieira a voces preguntándole por la legitimidad de la invasión.
Palacio habla de un nuevo Irak
Ana Palacio, que subrayó el carácter «histórico, sin retórica alguna, de la reunión» de ayer («hoy empezamos a vislumbrar con claridad un nuevo Irak, democrático»), destacó que aunque la presidencia española del Consejo estaba abierta a todo tipo de sugerencias, considera que «el marco de la resolución no había sido agotado».



