N. V. / P. M.
MADRID. Los informes de las partes personadas en el juicio del 11-M habían sacado a la luz todo tipo de argumentos, pero hasta ayer ningún letrado había basado sus conclusiones en la «fuerza destructiva» de una mujer agraviada. Ese fue el principal argumento que Jesús Andújar, defensor de Mohannad Almallah Dabas, acusado de pertenencia a organización terrorista, utilizó ante el Tribunal para pedir la absolución de su cliente.
Andújar dijo que su defendido «solamente» estaba sentado en el banquillo de los acusados por conocer a algunos de los procesados y de los suicidas de Leganés y, sobre todo, por las declaraciones de su ex pareja, de la que afirmó que «se mueve por el odio personal hacia su marido. No hay mayor fuerza destructiva que la de una mujer resentida», aseguró.
Sí admitió el abogado las «malas amistades» de su cliente, una forma un tanto suave para referirse a individuos como Serhane «el Tunecino», jefe espiritual de la célula del 11-M. Asimismo tenía relaciones con otros procesados a los que la Fiscalía atribuye un papel importante como Rabei Osman El Sayed, «Mohamed El Egipcio», Basel Ghalyoun -junto al que fue detenido el 24 de marzo de 2004- y Fouad El Morabit.
El letrado no se contentó con arremeter contra la «ex compañera» de Almallah, sino que hizo los mismo con su cuñado, al que llegó a calificar de «borderline».
Nulidad de las actuaciones
Por su parte, Andrés Arévalo, abogado del Hamid Ahmidan, primo de «el Chino», pidió la nulidad de las actuaciones al considerar que se ha violado el derecho de defensa de su cliente, acusado de colaboración con banda armada y un delito contra la salud pública. Respecto a esta última imputación, el abogado consideró nulo el registro llevado a cabo en el domicilio de Ahmdidan, donde la Policía encontró hachís y éxtasis. Para haberse ajustado a la ley, dijo, en este registro tenía que haber estado presente su cliente, lo que no sucedió. Por tanto, y según argumentó, todo lo que se derive del mismo es igualmente nulo. Sobre la colaboración con banda armada, señaló que «no existe ninguna prueba que acredite que su cliente tuvo relación con una banda armada».



