Achacado a la extrema derecha, a tramas de la policía y a una República Federal no suficientemente desnazificada, el tiro que mató al estudiante Benno Ohnesorg durante una manifestación en 1967, ante la Ópera de Berlín con motivo de una visita del Sha de Persia, fue dirigido por la policía de la Alemania socialista.
El autor del disparo que desataría el llamado «67 berlinés», precursor del mayo del 68 francés, se infiltró en la policía occidental en 1955. En los archivos Birthler, de la Stasi, ha aparecido hasta el mensaje que le radió la policía secreta urgiéndole después a «destruir cualquier prueba material. Interrumpe todo trabajo por el momento. Ver los sucesos como un accidente muy lamentable».
El «Frankfurter Allgemeine Zeitung» y la ZDF informan de que un par de investigadores han demostrado que el policía Karl Heinz Kurras, relacionado entonces con la extrema derecha anticomunista y hoy jubilado de 81 años en el barrio berlinés de Spandau, era un infiltrado de la vecina República Democrática Alemana (RDA), un agente informal (IM) como se decía; semanas antes había cobrado 3.000 marcos de la RDA; otros 4.500 poco antes.
La liberación de Kurras, por un hecho «lamentable» pero sin pruebas en su contra, había sido entonces objeto de celebración por «Die Welt» y los sectores conservadores, multiplicando la indignación de los movimientos estudiantiles y revolucionarios. Ahora el «Tageszeitung» concede que todo fue un montaje, pero en el que tanto la policía del Oeste como la del Este intentaron proteger al agente.
El atentado desató una oleada estudiantil que derivó en lucha clandestina contra el Estado, con una tendencia destructiva que acabaría en terrorismo a finales de los 60; y otra, reformista, que dio en la fundación de los Verdes a finales de los 70.
Baader y Meinhof
Era probado que la banda de Baader y Meinhof (luego RAF) y otros medios de la izquierda estuvieron financiados por el régimen socialista, pero el conocimiento de la verdadera autoría del famoso disparo no dejará a nadie tranquilo en Alemania. La muerte de Ohnesorg, como el posterior ataque contra el líder estudiantil Rudi Dutschke, creó una ruptura generacional que divide la historia de la República Federal.
Dos empleados del departamento documental de los fondos de la Stasi, Helmut Müller-Enbergs y Cornelia Jabs, han dado con los 17 volúmenes de la Stasi sobre el caso. En la revista «Deutschland Archiv» revelan que Kurras trabajaba para la Stasi desde 1955, y se infiltró en la policía occidental. Pero insisten en que no hay documento que pruebe que la Stasi encargó ese asesinato.