
Llegó y triunfo. Lo de Inés Sastre fue una victoria cantada y no contada puesto que en la fiesta de Prada nadie cobró a pesar del interés de algunos por hacer creer lo contrario. La señora Prada, Miuccia, no necesita tirar de talonario para tener en su mesa a Demi Moore con Ashton Kutcher puesto que hay amistades que pueden más que los «photo call» de turno. Ser la propietaria del imperio de esa marca de lujo es suficiente como para conquistar a las estrellas de Hollywood y hacer que crucen el Atlántico para arropar su noche de fiesta en Valencia. Sin representantes ni comisiones, Demi Moore y su guapo marido acudieron en calidad de amigos de la misma manera que Inés Sastre y su esposo Alex Corrias llegaron al acto para acompañar a los Prada y disfrutar de una velada que fue el pistoletazo de salida de la Copa América por lo menos en lo que a otras copas se refiere.
Pero no fueron los únicos en visitar el Mercado Central de la capital reconvertido en una discoteca de luces y sonidos con pinchadiscos camuflados por los puestos de verduras y luces que pasaban del rosa al amarillo estratégicamente colocadas en algunas de las columnas de este Mercado que es una joya de edificio. Casi dos mil personas subieron la escalinata que conduce al interior bajo la mirada y hasta aplausos o saludos de los vecinos y curiosos que animaron las calles del casco histórico con la simpatía y el calor que tienen los valencianos y más en una noche víspera de festivo. De ahí que para ver de cerca a los «famosos» muchos cogieran sitio en las hileras que rodearon el paso de coches con sus bebés dormidos en los carritos y hasta la abuela sentada en una silla de playa. Valencia es una fiesta y esa noche se demostró.
Todo fue muy a la italiana aunque no todas fueron vestidas de Prada. Inés llegó radiante con un «vintage» dorado que había elegido personalmente Miuccia Prada para ella. Corto y con adornos en las hombreras fue el «baby doll» de Demi Moore a quien le sobró el historiado moño que se colocó.Tanto bucle trabajado contrastaba con el flequillo de aire «grunge» que lleva su joven esposo. Pero que conste que lo del moño no deja de ser un buscar tres pies al gato puesto que a Ashton su mujer le parece la mejor. Cenaron en la misma mesa que Enrique Puig pero a la hora de los postre sy las copas Demi se cambió a la de Inés donde también estaba el subdirector de Vogue América, Leon Talley, que es todo un personaje en la moda y más desde la película «El diablo se viste de Prada», inspirada en la directora de esa revista y en él mismo.
Una vez más Inés fue la única española con sello internacional en una cena que enfadó a muchos de los vip españoles que viajaron desde Madrid en vuelo organizado por Jean Louis Mathieu y José Moreno para animar las crónicas. Acostumbrados al mimo y esmero con el que Mathieu siempre cuida a sus invitados, extrañó que en esa velada ninguno de ellos tuviera acceso a la zona restringida que acotaron los italianos. Para ser exactos, los únicos que pudieron degustar la cena que sirvió El Bulli a petición de la señora Prada en el salón de estilo remordimiento que se montó en una zona del mercado fueron los antes citados más la alcaldesa Rita Barberá y tres periodistas españoles (entre los que me encuentro) así como la condesa de Montarco y el joyero Luis Gil, que es quien más sabe de piedras, monturas y aderezos. No en vano tiene la mejor clientela y a sus 81 años sigue en activo aunque ahora sólo haga encargos. Compartirsu educación, refinamiento y experiencia siempre es un placer.
Si la noche fue con zonas acotadas el día amaneció más despejado. Para ver la salida del Lunna Rossa se montó otro cóctel en el puerto con los mismos invitados d ella víspera. Y así, a plena luz de día, era un numerazo contemplar las secuelas que la fiesta había dejado en el rostro de algunos invitados. Los más animados tuvieron su particular juerga en la otra fiesta que organizó Quique Sarasola en el ático de unos amigos. Hasta allí se fueron Loles León y el diseñador Manu Fernández que ha vuelto a Madrid tras varias temporadas en otros territorios. Loles está en su mejor momento, con un tipo que da gloria verla, y un humor que siempre se agradece. Con una chaqueta diseño de Madonna par H&M y esa labia que sabe llamar a las cosas por su nombre, la actriz me aseguró que a pesar de que su hijo ya ha cumplido los treinta no se siente preparada para convertirse en abuela. De todos los vip que volaron a Valencia sin duda fue la mejor compañía. Si Miuccia Prada se llega a enterar que anda cerca, estoy segura de que la sienta en su mesa y se parte de risa con ese particular modo que tiene la muy Loles de narrar sus anécdotas. Lo que se perdió.


