Esta semana Stanley Bendelac ha anunciado su salida de Delvico, agencia de publicidad de la que fue su fundador hace 35 años. Esta agencia es parte de la mejor historia de la publicidad española y de una buena parte de mi modesto camino en esta profesión. La primera vez que tuve noticia de esta agencia tenía 22 años y trabajaba en Kodak, eran nuestra agencia de publicidad y hacían para nosotros una publicidad excelente: aquellos anuncios en el que un aficionado miraba sus fotos por detrás para asegurarse de la marca del papel. Pocos años después empecé a trabajar con Stanley y recibí un «training» intensivo de 5 años inolvidables, no faltos de buenos y, a veces, difíciles momentos, pero en todo caso conformaron mi profesión y me dieron la confianza para dirigir mi propio negocio.
El corazón de aquella agencia era un hombre increíble, entusiasta y valiente, que disfrutaba, y disfruta, con su trabajo y que ha sabido hacer que sus equipos vibren con él. Ése es Stanley, que ahora se retira de su agencia y con él se cierra toda una generación de la gran publicidad española, de la mejor, marcando el final de una época que es difícil que volvamos a vivir en su misma intensidad y calidad.
Estoy convencido, que Stanley tiene todavía mucho que decir en nuestro oficio de publicitarios, está a punto de sacar un libro que muchos estamos deseando leer y su inquietud y calidad humana harán que siga colaborando con nuestra profesión, porque hablar de publicidad con Bendelac sigue siendo un lujo, su capacidad profesional, su olfato y su tenacidad han sido para mí una lección constante. La confianza que depositó un día en un jovencito de 26 años con ganas de comerse el mundo nunca se la agradeceré bastante.
Hace unos años cenábamos juntos en un restaurante de Londres. Él acababa de aterrizar desde Nueva York, era casi la una de la mañana y a pesar de su aspecto siempre joven, Stanley tenía que estar agotado. Sin embargo, un comentario le salió del corazón: «¡Lo pasamos bien en este trabajo!». Stanley, tras casi 40 años de profesión, sigue divirtiéndose en esto, a pesar de los problemas y de la frialdad gélida que ha ido tomando la relación profesional en la publicidad. Él es un pura sangre que todavía tiene que ganar muchas carreras.
Enhorabuena.



