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«Lo encontraron entre las moscas y por el hedor del cayuco»

TEXTO: E. CALVO/ B. SAGASTUMELAS PALMAS/SANTA CRUZ. «Fueron unos chicos los que encontraron el cuerpo; iban en una lancha, pararon a curiosear en el cayuco y lo descubrieron», relataron ayer a ABC

Actualizado 22/08/2006 - 09:21:06
TEXTO: E. CALVO/ B. SAGASTUME
LAS PALMAS/SANTA CRUZ. «Fueron unos chicos los que encontraron el cuerpo; iban en una lancha, pararon a curiosear en el cayuco y lo descubrieron», relataron ayer a ABC fuentes de Protección Civil. Así fue como se localizó el cadáver de un inmigrante que pasó cerca de 48 horas olvidado en una piragua que había llegado el sábado al muelle grancanario de Arguineguín con 81 ocupantes, entre los que viajaban otros dos fallecidos.
Según fuentes municipales, «todo se descubrió por el mal olor que desprendía el cayuco y la cantidad de moscas que había atraído el cadáver con el correr de las horas». De lo contrario, contó a ABC Onalia Bueno, alcaldesa accidental de Mogán, municipio al que corresponde el muelle, «podría haber pasado inadvertido más tiempo, porque no se procedió a la oportuna limpieza de la embarcación». Según Protección Civil, «nadie se encargó de limpiar la barquilla y el inmigrante estaba en el fondo del cayuco, tapado por ropa, botas de agua, chalecos salvavidas, restos de comida y carbón».
Desde el Ayuntamiento de Mogán, zona por donde entra la mayoría de cayucos en Gran Canaria, reclaman más medios para hacer frente a la inmigración ilegal. «Las carpas para atender a los inmigrantes corren a cargo nuestro y son toldos del mercadillo municipal. Pedimos el mismo trato que en el puerto de Los Cristianos», en Tenerife. Además, demandaron más ambulancias y un protocolo de actuación; y criticaron que «el puerto no proceda a la limpieza exhaustiva de las barquillas que llegan, cuando está claro que se trata de competencia suya».
Falsa alarma de tuberculosis
Lo que en un principio se creyó que era un caso de tuberculosis entre los llegados el sábado en un cayuco a la isla de El Hierro, finalmente fue descartado, tras practicarse las pruebas médicas que desestimaron la enfermedad. El propio inmigrante había asegurado que padecía el mal, al arribar al puerto.
«Traía en su mano un certificado de un médico de Senegal que le había diagnosticado tuberculosis», señaló ayer a ABC Tomás Padrón, presidente del Cabildo de El Hierro, la más pequeña y occidental de las islas. Sus compañeros de travesía recibieron un trato que si bien no fue calificado de «cuarentena», resultó una excepción en el trámite normal. Se decidió mantenerles en la isla «hasta que hoy o mañana nos den los resultados de sus pruebas».
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