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La «quadmanía», una moda de riesgo

Los «quads» son una de las últimas aficiones de los amantes de los deportes de aventura. Pero su uso comporta un alto peligro de accidente por la falsa sensación de estabilidad que proporciona y ya ha causado los primeros ingresos en el Hospital de Parapléjicos de Toledo

Actualizado 22/08/2005 - 10:58:09
Son cada vez más visibles en las carreteras y caminos de toda Españolas y no sólo, como hasta hace poco tiempo, en circuitos específicos para su uso. Son los llamados «quads», motos todoterreno de cuatro ruedas, vehículos en boga cuyas ventas, según fuentes del sector, se duplican cada año a un ritmo vertiginoso. En España aparecen en 1994; ya en 2002 se vendieron cerca de 8.000; un año después la cifra superó los 16.000 y en 2004 rozaron los 30.000. Este año se prevén nuevos récords, puesto que sólo en el primer semestre se han producido 23.435 matriculaciones. Aunque nacieron como vehículos de apoyo en labores agrícolas, actualmente sus conductores van desde aficionados a los deportes de riesgo y aventura hasta agentes de la Guardia Civil, de Protección Civil y otros Cuerpos de Seguridad.
Los usuarios de «quads» pueden encontrar cuatro clases con características diferentes en función de la homologación de la que dispongan, es decir, del tipo de tarjeta ITV que los clasifica cuando son matriculados. Los vehículos que se inscriben como especiales -cuya matrícula es de color rojo- pueden tener la consideración de agrícolas o no agrícolas. Ambos son de potencia superior al resto y en ninguno de ellos es obligatorio el uso del casco, en virtud del artículo 118 del Reglamento General de Circulación, que sólo impone dicha obligación a los conductores y pasajeros de motocicletas de dos ruedas, a los de ciclomotores y a los de cuatriciclos.
En principio, pueden circular en las mismas condiciones que cualquier otro vehículo especial pudiendo, salvo que en la tarjeta de la ITV diga expresamente lo contrario, hacerlo por cualquier vía, incluso por autopistas si alcanzan una velocidad superior a los 60 kilómetros por hora. Cuando no exista parte de la calzada que les esté especialmente destinada, deben circular por el arcén de su derecha si fuera posible.
Los otros dos modelos de «quads» no tienen consideración de vehículos especiales, y son matriculados bien como ciclomotores (cuatriciclos), o bien como automóviles de tres ruedas, y se les aplican las normas de circulación de los vehículos ordinarios. Por lo tanto, conllevan la obligación de usar casco.
Los que más restricciones sufren son los que están homologados como ciclomotores, aquellos que llevan la matrícula de color amarillo, pues está prohibido que transporten pasajeros de menos de 12 años, mientras que en los otros tres casos pueden transportar a niños mayores de tres. Además, su circulación está totalmente prohibida en autopistas y autovías.
Actualmente, lo único que diferencia unos tipos de otros es la homologación. Para las organizaciones de conductores la regulación de estos vehículos es inadecuada. Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, aduce que «la legislación en este sentido es completamente contradictoria, pues se utilizan indistintamente». Es decir, que en un «quad» que sea considerado agrícola, sus ocupantes no tendrán la obligación de usar casco «aunque entrañe los mismos riesgos que un ciclomotor, que sí lo exige». Como consecuencia de esta diversidad en la matriculación, ni la Guardia Civilni la Dirección General de Tráfico tienen contabilizados los accidentes en este tipo de vehículos con estadísticas precisas. Aún así parece evidente que, al igual que su uso, las caídas en cuatriciclos cada vez son más frecuentes.
Un ejemplo de ello es la cantidad de ingresos de conductores de «quads» que se están produciendo en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. En este centro hospitalario, el mejor de España en tratamiento de lesiones medulares, se han registrado, durante la primavera y lo que va de verano de este año, cinco ingresos por caídas en estos vehículos.
Pero las consecuencias pueden ser todavía peores. Raquel Lara Vázquez, una joven ilicitana de 23 años, fallecía el pasado lunes 16 de agosto al caer por un barranco cuando se desplazaba en un «quad», en compañía de una amiga, M.G.R.G., de 21 años, que se encuentra en estado muy grave.
El siniestro se produjo después de que el vehículo realizara un giro brusco, al parecer sin causa aparente dada la anchura suficiente del camino, lo que provocó la caída hasta el fondo de un precipicio de 40 metros.
En sucesos como éste, el principal problema radica en que los «quads» ofrecen al usuario una falsa sensación de estabilidad, por lo que, a diferencia de lo que ocurre con los accidentes comunes de tráfico en carretera, la velocidad no es un factor decisivo. Las caídas laterales y frontolaterales en la acción de girar son las causas más comunes que han producido traumatismos de columna con resultado de lesión medular -lo que ha provocado paraplejias y tetraplejias incompletas a los accidentados-. Los afectados son en su mayoría varones y con edades que oscilan entre los 18 y los 42 años.

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