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Jack Cover El inventor de la pistola eléctrica

POR EDUARDO CHAMORROA veces no es tanto el inventor quien inventa el invento como el invento el que inventa al inventor, o esa es, al menos, la impresión que suscitanperipecias como la de Jack

Actualizado 22/02/2009 - 02:49:39
POR EDUARDO CHAMORRO
A veces no es tanto el inventor quien inventa el invento como el invento el que inventa al inventor, o esa es, al menos, la impresión que suscitanperipecias como la de Jack Cover, creador de la pistola eléctrica, un invento que, bien visto, le anduvo persiguiendo desde su más tierna infancia. Cover fue un apasionado lector de las aventuras de Tom Swift recogidas en un libro cuyo título lo dice todo sin necesidad de mayores traducciones: «Tom Swift and his Electric Rifle». Por un lado de la historia, esa fijación infantil. Por el otro, la noticia que el encartado leyó en la prensa años después, acerca de un hombre que, enredado en una malla electrificada, sufrió una conmoción paralizante, pero sobrevivió.
Jack Cover tenía entonces casi cuarenta años. Había nacido en Nueva York, el 6 de abril de 1906, para criarse en Chicago, en cuya universidad enseñaba matemáticas su padre, y de la que salió con una licenciatura en Ciencias Físicas. Cuando leyó sobre el hombre que había sobrevivido a la descarga de unared electrificada trabajaba para la North American Aviation-convertida luego en la Rockwell International-, en la que dirigía el equipo encargado del proyecto Apollo para la National Aeronautics and Space Administration (NASA).
Aparte de sus preocupaciones en torno alaterrizaje en la Luna de un artefacto espacial, Cover también se ocupaba de los problemas planteados por las medidas de represión frente a los secuestradores aéreos. Un rifle eléctrico como el de Tom Swift evitaría el alto riesgo de las armas de fuego convencionales en el interior de los aviones, y el hecho de que alguien hubiera salido con vida de un accidente eléctrico supuestamente mortal sugería que a lo mejor el rifle de Tom podía convertirse en la pistola de Jack.
Y, en efecto, ahí estaba la cosa. Cover se encerró en su garaje para salir, no mucho tiempo después, con el arma que le convertiría «en uno de los más influyentes inventores de los tiempos modernos». Lo que llevaba en la mano era nada menos que una «stun gun», esto es, una «pistola para aturdir, anonadar o dejar sin sentido». La idea que le había perseguido desde la infancia se concretó en un arma bajo la marca Taser, acrónimo del titulo de aquel libro en el que comenzó a rastrearla.
Aquella pistola disparaba mediante descargas de pólvora unos dardos que, como si fueran arpones, arrastraban unos cables que, al impactar, transmitían una corriente eléctrica capaz de provocar unas incontrolables convulsiones musculares dolorosas y paralizantes.
La ciudad de Los Angeles salía de una oleada de incidentes urbanos más o menos aparatosos, y la policía decidió que aquella pistola eléctrica podía acabar conel riesgo de las armas de fuego, a menos que quien se pusiera a su alcance padeciera del corazón o abusara de las drogas. Así dio comienzo la difusión del arma inventada por Jack Cover, cuyos aspectos más controvertidos y polémicos saldrían a la luz más tarde.
La década de los ochenta puso la pistola en manos de más de 370.000 oficiales de policía, figurando en el reglamento de casi trece mil quinientas instituciones legales. Luego, ya en los noventa, la Taser International sustituyó las descargas de pólvora por nitrógeno comprimido, con lo que el arma dejó de ser de fuego y se pudo poner a la venta libremente.
Jack Cover solía decir que su invento había salvado unas cien mil vidas al evitar los desmanes de las balas. Pero no todos están de acuerdo con su aplomo. Así, Amnistía Internacional intenta desde hace años prohibir su acceso al mercado libre de controles, y suspender su uso por los oficiales de policía hasta que los tribunales aclaren la muerte desde 2001 de 334 personas que fueron disparadas con la pistola TASER. Sid Heal, teniente del condado de Los Angeles, añade a esas reservas el riesgo de que pase a ser un arma de utilización normal en manos de la delincuencia.
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