G. G.
SEVILLA. Los vecinos de tres bloques de la barriada de Begoña se «mudaron» ayer a las puertas de la Casa Grande en protesta por la falta de actuación del Ayuntamiento y la Junta ante los desahucios de sus casas. Dos de los afectados son Esperanza Domínguez, de 88 años y Juan León, de 63. Los manifestantes se tapaban la cara con fotos de ambos.
El problema comenzó hace dos años, en 2007. Comenta Carlos Serrano, afectado y portavoz, que 25 familias de las calles Guadalcanal, 5 y Valdelarco 8 y 10, cuyos pisos son propiedad de la empresa Opera, recibieron el ultimatum de que o los compraban por 28 millones de pesetas o a la calle.
Doce de las familias afectadas están en la calle. Entre las restantes hay contratos de renta antigua y otras que llevan 20 y 15 años, «el que menos lleva 9». Explica que las familias de renta antigua no participan en las protestas porque están seguras con contratos blindados: «Sospechamos que cuando acaben con nosotros empezarán con ellos».
Los afectados han realizado una propuesta para que en el asunto haya una intervención pública: «Queremos que el Ayuntamiento y la Junta compren los pisos y pongan alquileres sociales. En la Macarena no hay ninguno. Así permaneceremos nosotros y otros vecinos de la zona pueden beneficiarse. Esta protesta es para denunciar la falta de intervención pública ante un caso social y de emergencia». Dijo que se han reunido con Otainsa, pero que ninguno de los últimos delegados de Urbanismo, Carrillo y Celis, los ha atendido. Explicó que el portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos,les ha dicho que es imposible intervenir en esos inmuebles.