
Tony Blair sale ayer de su residencia, en el 10 de Downing Street, para someterse a la sesión de control en los Comunes AFP
Una nueva revuelta de diputados laboristas se fraguó ayer contra Tony Blair en demanda de que el primer ministro someta a votación del Parlamento un probable redespliegue de tropas británicas en Irak. El envío, a requerimiento norteamericano, de 650 soldados británicos cerca de Bagdad, desde la zona sur de Basora controlada por el Reino Unido, está resultando más polémico de lo que sospechaba Tony Blair.
Las objeciones puestas por la oposición y por 44 diputados laboristas, que entienden que el movimiento de tropas no tiene otra finalidad que prestar apoyo electoral a George Bush -por la imagen de estrecha alianza y porque permitirá intensificar la lucha en la insurgente Faluya con la vista puesta en las elecciones presidenciales del 2 de noviembre-, atasca nuevamente a Blair en la crisis de Irak. En un momento, además, en que la sociedad británica vuelve a verse sacudida por otro secuestro en Bagdad.
Las tres décadas de servicio a los iraquíes por parte de Margaret Hassan, la cooperante de la organización «Care Internacional» secuestrada el martes en la capital iraquí, fueron destacadas ayer por Blair en su comparecencia semanal ante la Cámara de los Comunes. En sus anteriores intervenciones, el primer ministro había tenido que referirse al ingeniero Ken Bigley, decapitado después de tres semanas de cautiverio.
Descarta la votación
Ante el Parlamento, Blair aseguró que su Gobierno aún no ha decidido si atenderá la petición norteamericana de envío de tropas al área de Bagdad, que en cualquier caso seguirían bajo mando británico, pero en sus respuestas a las preguntas de la oposición pareció dar por hecho ese redespliegue. También indirectamente vino a descartar que la decisión vaya a ser votada en la Cámara, al advertir de que no se trata de un asunto político sino de algo que compete al mando militar.
El mismo argumento usó Blair para negar que el movimiento de tropas tenga que ver con las elecciones norteamericanas. «Estamos a punto de entrar en un periodo de incremento de la actividad en Irak. Nada tiene que ver con las elecciones americanas, sino con las iraquíes de enero», manifestó.
Sin embargo, el líder del Partido Conservador, Michael Howard, quiso saber por qué son tan necesarios esos 650 soldados británicos si EE.UU. cuenta con 130.000. El primer ministro respondió que no todas las tropas estadounidenses pueden hacer el trabajo específico solicitado a los británicos.
Tony Blair no desveló detalles del destino de la unidad y sólo confirmó que se trataría del Regimiento Guardia Negra. Aseguró que sus componentes podrán regresar a casa en Navidad, como estaba previsto. La Guardia Negra reemplazaría a una unidad norteamericana, que así quedaría liberada para luchar contra la resistencia en Faluya.



