En verano de 2004 el Centro Nacional de Epidemiología activó las alertas por la aparición de dos casos de virus del Nilo Occidental en El Algarve portugués, cerca de la frontera con España. Las personas infectadas con este virus, que se transmite por la picadura de un mosquito, eran dos turistas irlandeses. Fueron los primeros contagios de los últimos 30 años que se documentaban en la Península Ibérica.
Tras la alerta inicial, en España no se detectó ningún caso. Pero el virus también circuló en nuestro país. Casi tres años después, médicos del Hospital Universitario Bellvitge de Barcelona e investigadores del Centro Nacional de Microbiología han diagnosticado el primer caso de virus del Nilo adquirido en España, fue durante el mismo verano. El caso se ha publicado en la revista de enfermedades infecciosas «Scandinavian Journal of Infectious Diseases».
Se trata de un joven de 21 años que en septiembre de 2004 ingresó en el Hospital de Bellvitge con dolor de cabeza, vómitos, alucinaciones y fiebre elevada. Los síntomas y las pruebas realizadas apuntaban a una posible meningitis de origen vírico que superó sin secuelas. Cinco días después fue dado de alta sin señal de la meningitis y pudo reanudar su actividad laboral. En los análisis realizados se descartaron infecciones más comunes como el herpes y el VIH, hasta que la muestra dio positiva al virus del Nilo.
«Nuestros resultados demuestran, como ya se sospechaba, que el virus del Nilo está circulando en España y constituye un riesgo», escriben en su artículo.
Estudio en varios hospitales
Aunque el caso fue identificado en Barcelona el paciente se infectó en Valverde de Leganés, una localidad del sur de Badajoz, próxima a la frontera de Portugal. «Allí pasó sus vacaciones de verano y enfermó a los dos días de su regreso. Por el periodo de incubación del virus, la infección tuvo que ser adquirida durante ese tiempo», explicó a ABC Pedro Fernández Viladrich, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Bellvitge y uno de los autores del estudio.
El hallazgo no fue casual. El grupo de Bellvitge emprendió en 2003 un estudio de tres años para buscar el virus del Nilo entre los casos de encefalitis y meningitis víricas detectados en los hospitales. Se estudiaron unos 50 casos de enfermos atendidos en centros sanitarios próximos a humedales como el Delta del Ebro o la cuenca del Llobregat.
Esas zonas son propicias para la circulación del virus porque conviven las aves migratorias con una fuerte presencia de mosquitos, los dos actores que necesita el virus para mantenerse en la Naturaleza. Los mosquitos se infectan al picar a las aves infectadas y se convierten, así, en portadores del virus, listos para infectar a otra víctima. Existen 43 clases de mosquitos que pueden transmitir la infección, como el mosquito «tigre», que en Cataluña hace estragos en verano por su molesta picadura.
Entre los cincuenta casos estudiados en aquel trabajo, sólo se diagnosticó la enfermedad en un paciente, y aparecieron signos en otro varón joven que pudo entrar en contacto con la infección hace años, sin que tuviera síntomas.
«La punta del iceberg»
La infección puede pasar fácilmente desapercibida. En algunos casos, cursa como si fuera un simple catarro. Sólo en uno de cada 150 casos el virus del Nilo ocasiona problemas de gravedad y puede ser potencialmente mortal. Los síntomas más llamativos son neurológicos al causar encefalitis y meningitis. Pero hasta estos casos son difíciles de asociar al virus del Nilo porque podría haber otras causas. «Este caso podría ser la punta del iceberg de un mayor número de infectados. Aunque España no reúne las condiciones idóneas para que se produzca una epidemia como ocurre en Estados Unidos», señaló Fernández Viladrich.
El virus del Nilo está dispersado por todo el mundo. Fue aislado por primera vez en 1937 en la sangre de una mujer con fiebre alta, en el distrito del Nilo Occidental de Uganda. Está muy extendido por el continente africano y Asia, pero también preocupa mucho en Estados Unidos. Desde hace ocho años mantiene cada verano en jaque a la población estadounidense, causando centenares de afectados, y fallecimientos en enfermos de riesgo. En los últimos años la infección ha causado la muerte de unas 300 personas en Estados Unidos.
En el sur de Europa aparece de forma esporádica. Además de los casos de Portugal se recuerdan apariciones puntuales con pequeños brotes en La Camarga francesa, en Italia y Rumanía. Pero, hasta la fecha, no se había documentado ningún caso en humanos en España. Sí hay estudios donde se habían detectado anticuerpos contra este patógeno en zonas de humedales como el Delta del Ebro, Valencia, Galicia y los alrededores del Coto de Doñana, en Huelva.
El Instituto de Salud Carlos III mantiene una vigilancia continua de los humedales españoles. Esta labor consiste en tomar muestras diarias de mosquitos y aves muertas para comprobar si el virus circula en nuestro territorio. Expertos en Medicina Tropical están convencidos de que pueden producirse casos esporádicos que escapen al diagnóstico, tanto del virus del Nilo como del dengue. O que la malaria y otras enfermedades consideradas exóticas en nuestro medio surjan en Europa por el aumento de las temperaturas y el tan temido cambio climático.



