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M. C. Roca recrea un Medioevo femenino en «El monestir proscrit»

SERGI DORIABARCELONA. El Año Mil está asociado al pánico y al Fin del Mundo. En el territorio que hoy es Cataluña, las huestes de al-Manssur destruían Barcelona y obligaban a sus habitantes a la

Actualizado 21/02/2008 - 03:27:16
M. C. Roca
M. C. Roca
SERGI DORIA
BARCELONA. El Año Mil está asociado al pánico y al Fin del Mundo. En el territorio que hoy es Cataluña, las huestes de al-Manssur destruían Barcelona y obligaban a sus habitantes a la diáspora. Frente a la invasión islámica, los monasterios devinieron islotes civilizadores. Entre ellos, dos que albergaban comunidades femeninas: Sant Joan de les Abadesses y Sant Pere de les Puelles. En el primero transcurre la historia de Amelia, una joven que se hace monja para evitar un matrimonio impuesto y de Ingilberga, la abadesa que defiende la comunidad religiosa de las intromisiones de su hermanastro, el conde Bernat I de Besalú. Un monasterio proscrito por su condición femenina; asediado por rumores que aseguran que las monjas adoptan costumbres «non sanctas»...
Después de «Intrigues de palau», ganadora del premio de novela histórica Néstor Luján, Maria Carme Roca retorna al Medioevo con «El monestir proscrit» (Columna). El punto de contacto entre ambas novelas es rescatar del olvido figuras históricas femeninas como Ingilberga: «Fue la última abadesa de Sant Joan de les Abadesses -entonces conocido como Sant Joan de Ripoll-. El papa Benedicto VIII decretó la expulsión de la comunidad, a causa del supuesto desorden moral que imperaba en el monasterio. De la historia real, me interesó que las comunidades masculinas, a las que también se atribuía ese tipo de desorden, no recibieron el mismo tratamiento: la expulsión».
Si nos centramos en la protagonista, la joven Amelia, encarna el papel activo y poco conocido de la feminidad medieval: «En el siglo XI, las mujeres gozaban de mucha más libertad que en siglos posteriores. La condesa Ermesenda es un ejemplo de esa personalidad tan relevante como el emblemático Abad Oliva».
Para Roca, el género histórico «permite recuperar episodios que nunca se han abordado en profundidad». Veterana autora de novelas infantiles y juveniles, con una treintena de títulos en su haber, no cree en las etiquetas. En estos momentos sigue indagando en el universo femenino del Medioevo: está preparando un libro sobre las mujeres de Jaime I.
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