
NOELIA DOMECQÚltimos preparativos en el estudio que utilizó Picasso en Les GrandsAugustin, donde se expondrá uno de los tres tapices del «Guernica»
PARÍS. El «Guernica» de Pablo Picasso vuelve por cuatro meses al taller de la calle de Les Grands Augustin donde esa obra mítica del arte contemporáneo fue pintada en 1937. Uno de los tres ejemplares tejidos de esa obra se expondrá dentro de unos días en la misma exigua buhardilla donde el público podrá admirarla gratuitamente, participando en una experiencia estética nada común. La tapicería -el tapiz «Guernica» tiene el mismo formato del legendario cuadro- fue el fruto de una colaboración excepcional entre Picasso y René y Jacqueline Dürrbach, que se conocieron en Saint-Rémi-de-Provence, en 1951. Los Dürrbach presentaban una exposición de tapices realizados en su taller, reproduciendo obras de Billón, Léger y Gleizes. A Picasso le gustó el trabajo de aquel matrimonio de tapiceros-tejedores. Y los invitó a su casa-palacio personal en Vallauris. De aquel primer encuentro salió una colaboración muy estrecha.
Los Dürrbach realizaron tapices de gran calidad, reproduciendo obras cubistas de Picasso, que quedó encantado de aquella artesanía de excepción. Y así nació el proyecto más ambicioso en la historia de las relaciones entre el arte picassiano y la tapicería artística. Picasso y los Dürrbach concibieron la realización de tres grandes tapices, que reproducirían el Guernica, siguiendo las directrices personales de Picasso, que participó activamente en la elección de los once matices de grises en los que deberían realizarse tres tapices Guernica.
Con las medidas del cuadro original
El mes de enero de 1955, los esposos Dürrbach realizaron el cartón del tapiz «Guernica», utilizando las medidas del cuadro original, y siguiendo las consignas muy estrictas del pintor. Durante varios meses, los esposos Dürrbach y Picasso trabajaron juntos para buscar y materializar los grises que deberían ser utilizados. Fue el mismo Picasso quien eligió y dio su acuerdo final para la realización del tapiz, del que se hicieron tres ejemplares. Estos forman parte de la historia íntima de una de las infinitas dimensiones del legado picassiano.
Ninguna de esas tres versiones en tapiz del «Guernica» volvieron nunca al lugar del «crimen» original. El primer tapiz «Guernica» lo compró Nelson A. Rockefeller. Y de su colección personal pasó a presidir la sala del Consejo de Seguridad de la ONU. Los otros dos ejemplares en tapiz del «Guernica» terminaron cada uno en una esquina del mundo. Uno en Tokio (Japón) y el otro en Colmar (Alemania), donde no siempre pueden exponerse ni verse con facilidad, ya que las dimensiones y las características de esa obra imponen un cuidado y un tratamiento poco favorables a la contemplación masiva.
Mientras tanto, la buhardilla y el estudio donde Picasso pintó el «Guernica» estuvieron vacíos durante el último medio siglo. El malagueño ya había alquilado su estudio a la Cámara de Oficiales de Justicia de París, que continúa siendo la propietaria de ese lugar, en el número 7 de la calle de Les Grands Augustins, cuyo edificio ya había sido inmortalizado por Honoré de Balzac en su relato «La obra maestra desconocida».
La buhardilla del «Guernica»
Cerrado e inaccesible al público, el estudio-granero donde se pintó el «Guernica» acabó por ser alquilado al Comité Nacional para la Educación Artística (CNEA) por la Cámara de Oficiales de Justicia de París. Desde entonces, la CNEA utilizó el antiguo estudio de Picasso para montar exposiciones y ofrecer su espacio a grupos de estudiantes de Primaria y Bachillerato con aspiraciones artísticas.
Hace meses, el CNEA tuvo la feliz idea de negociar con el Unterlinden de Colmar, donde se guarda uno de los originales, el préstamo temporal, tan sólo cuatro meses, del «Guernica» tapizado. El objetivo era volver a exponerlo, en solitario por supuesto, como obra única, en el mismo estudio, bajo el mismo techo, apoyado en las mismas pilastras de madera centenaria en las que Picasso creó su obra. Desde ayer, pues, el «Guernica» ha vuelto a la buhardilla donde vio la luz una de las obras más emblemáticas de la historia del arte contemporáneo. El gran público podrá visitarlo, gratuitamente, a partir del próximo día 27. Un día antes, el cantante, compositor y guitarrista valenciano Paco Ibáñez rendirá tributo a la obra y al genio malagueño con un concierto enla gran velada de inauguración de esta exposición única.
Los Dürrbach y Picasso trabajaron juntos para hacer un tapiz del que se hicieron tres ejemplares en los que se muestra los tonos de grises del famoso lienzo


