MADRID. La Audiencia Nacional ha ordenado levantar el procesamiento de los ex guardias civiles Enrique Dorado y Felipe Bayo por tres acciones criminales, cometidas en el sur de Francia y reivindicadas por los GAL, en las que fueron asesinados Ramón Oñaederra (19 de diciembre de 1983 en Bayona), Ángel Gurmindo y Vicente Perurena (8 de febrero de 1984 en Hendaya) y Cristian Olazkoaga (18 de noviembre de 1984, en Biriatou). En el último de estos tres atentados, resultó herido un hermano de la víctima, Claude Olazkoaga.
En una resolución conocida ayer, la Sección Cuarta de la Sala Penal de la Audiencia Nacional estima así el recurso interpuesto por la defensa de Dorado y Bayo contra las decisiones adoptadas por el juez Baltasar Garzón en febrero y marzo del pasado año.
Respecto del asesinato de Oñaederra, afirma el Tribunal que «no existen motivos suficientes» para acusar por este hecho a una persona concreta. En este sentido, recuerda que los únicos indicios que existen contra Dorado y Bayo son su pertenencia a la Guardia Civil y la condena que les fue impuesta por hechos similares, en referencia al «caso Lasa-Zabala», indicios totalmente insuficientes. Por esta razón, la Sala acuerda la conclusión del sumario en lo que se refiere al asesinato de Oñaederra.
En cuanto a las otras dos acciones -asesinatos de Gurmindo, Perurena y Olaskoaga-, el Tribunal estima que tampoco hay pruebas suficientes para procesar a Dorado y Bayo. La acusación contra ambos se basaba en las declaraciones del testigo protegido número 2223 -Pedro Luis Miguéliz, «Txofo»-, y del también testigo y ex guardia civil José María Velázquez Soriano, a los que el Tribunal concede «escasa credibilidad».
Del primero destaca la Sección Cuarta sus «antecedentes delincuenciales y sus relaciones con personas de la banda ETA» y cita la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que «reiteradamente ha mantenido el criterio de que las declaraciones de los testigos de referencia no pueden reemplazar a los testigos directos ni fundamentar por sí solas una condena».
De Soriano dice la Salaque «igualmente merece escasa credibilidad» ya que ha quedado acreditado que «aceptaba dinero» por declarar contra sus compañeros.



