EL escenario de unas de las más cruentas batallas electorales se va a librar el próximo 27-M en la ciudad doble patrimonio de la humanidad. Elche es, hoy por hoy, el oscuro objeto de deseo del presidente regional del Partido Popular y presidente de la Generalitat, Paco Camps, quien sabe que en la tercera ciudad de la Comunidad Valenciana tiene un amplio vivero de votos autonómicos que no coinciden, comicios tras comicios, con los votos municipales. La diferencia entre el voto autonómico y el municipal a las siglas del PP es ostensible. Elche piensa en un Ayuntamiento de izquierdas pero quiere unas Cortes Valencianas de centro derecha. Liberales.
Si hacemos caso a las muchas encuestas que se mueven por los mentideros políticos ilicitanos, el candidato socialista, Alejandro Soler, puede barrer. O sea, ganar con mayoría absoluta. Soler es un político joven, con amplia tradición familiar, que se ha ganado el prestigio de sus conciudadanos y que cae bien incluso a los grandes empresarios de la derecha.
Enfrente tiene a Mercedes Alonso, la apuesta personal del presidente Camps y uno de los mayores activos políticos con que cuenta el PP en la ciudad de las palmeras. Su paso por las Cortes Valencianas le ha dado una madurez política muy consistente y digna de tenerse en cuenta. Quizá en su campaña no ha estado bien orientada. Es posible que sus asesores hayan cometido el error de invitarla al cuerpo a cuerpo, ignorando que Alejandro Soler se mueve en un terreno práctico y nunca entrará en esa estrategia de irritación y crispación en la que se nueve la izquierda, especialmente, la socialista, a pesar de que Soler es socialista por sus cuatro costados.
A Mercedes Alonso no le ha hecho ningún favor la candidatura independiente de ex presidente del PP ilicitano y ex subdelegado del Consell en Elche. Porque Manuel Ortuño es un mal enemigo en la confrotación electoral, no tanto por lo que mueve sino por cómo se mueve. Ortuño conoce que el campo de Elche es un feudo de la derecha y a ese feudo ha dedicado sus esfuerzos. De la mano de su acólito Valero tiene prácticamente garantizado el voto en las partidas y en las pedanías, aunque ese voto al final no le sirva para conseguir otro objetivo que su presencia testimonial en las Casas Consistoriales. Y a lo mejor, ni eso.
Es cierto que la lista de Mercedes Alonso no es para echar cohetes, y que Manolo Ortuño siempre soñó con ser alcalde de su pueblo, pero no es menos cierto que el ex presidente local y antiguo legionario es el peor enemigo que el PP tiene en Elche. Puede parecer un contrasentido pero quien conozca bien la historia política ilicitana de los últimos quince años sabe que el PP no puede ganar la Alcaldía ilicitana sin contar con el apoyo de Ortuño. Que es lo mismo que reconocer que sin Ortuño de alcaldable, la guerra sucia no hay que buscarla fuera de casa, sino en la propia.
Cuando se haga el recuento de los votos emitidos en Elche, cuado Camps vea con satisfacción que los ilicitanos le apoya a él y no al socialista Pla (pese a ir Diego Maciá de número uno en la candidatura autonómica por Alicante), cuando comprobemos la diferencia tan notable entre el voto municipal y el voto autonómico, alguien tendrá que dar la cara y explicar por qué no se bloqueó a Ortuño y por qué se permitió que Alonso hiciera una lista con ánimo revanchista.
Hoy, con la mitad de la campaña electoral consumida, con el cuerpo aguantando a base de vitaminas, quizá convenga esperar a que la tormenta amaine y alguien decida hacer las cosas con sensatez. Porque de lo contrario, el divide y vencerás volverá a hacer estragos entre quienes debían entenderse y no hacen otro a cosa que pelearse. En plan barriobajero.
Otrosí: Se lo merecía. La declaración de El Castell de l´Olla como Fiesta de Interés Turístico Autonómico es una vieja aspiración por la que venía luchando el presidente de la Cofradía del Castell de l´Olla, Pepe Navarro «Barranquí». Nada más conocer la noticia tuvo el detalle de enviarle un mensaje a la consellera de Turismo, Milagrosa Martínez, dándole las gracias e invitándola al próximo «castell», ocupe el cargo que ocupe. De bien nacidos... Nobleza obliga.



