POR M. CALLEJA
LOGROÑO. El ataque personal de Miguel Sebastián contra Alberto Ruiz-Gallardón no fue espontáneo, ni respondía a una decisión tomada por él al verse en el pozo del fracaso. La dirección nacional del PSOE tenía dos objetivos marcados con rotulador rojo cuando comenzó la precampaña: el primero, desbancar al alcalde de Madrid; el segundo, su «plan B», reservado para el caso de que la situación se complicara para ellos, como está sucediendo. Este plan consistía en «desgastar lo más posible» a Gallardón, uno de los activos políticos más potentes del PP en toda España, y «dejarlo tocado», según han reconocido a ABC fuentes de la dirección socialista.
José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido una fijación especial con la capital de España desde que tomó las riendas de su partido. Echó un pulso a Aznar, a costa de Trinidad Jiménez, y lo perdió. Ahora vuelve a echar otro pulso a Rajoy, con Sebastián como pupilo, y todo indica que se volverá a dar de bruces contra la realidad. Pero su objetivo no es sólo controlar el Ayuntamiento más importante de España, sino también «quebrar la credibilidad» de Gallardón y hacerle el máximo daño posible.
A los socialistas no se les escapa que el futuro de Gallardón en el PP está por escribir, después de gobernar ocho años la Comunidad de Madrid con dos mayorías absolutas que superaron el 50 por ciento de los votos, y otros cuatro en el Ayuntamiento de la capital con una mayoría similar. Ahora, lleva camino de reforzarse aún más con otra victoria apabullante.
El objetivo del PSOE contra Gallardón es a largo plazo. Los socialistas ven al alcalde de Madrid en dos escenarios posibles en sólo unos pocos meses: si Rajoy gana las elecciones generales, Gallardón podría ser una pieza fundamental en su Gobierno, uno de los hombres clave; y si las pierde, el PSOE es el primero que piensa que el alcalde de Madrid es el que mejor situado estaría para suceder a Rajoy al frente de su partido, sobre todo si gana la batalla de Madrid con un apoyo rotundo de los ciudadanos, según comentaron las mismas fuentes.
Ése es el plan, reconocido por la dirección socialista. El PSOE aprovecha la campaña electoral con la mirada puesta en el futuro, para minar el potencial de Gallardón. En esta estrategia, el inductor no es otro que Zapatero, con la colaboración de la ejecutiva de Ferraz, y el brazo ejecutor durante estas semanas ha sido Miguel Sebastián. El candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid era prácticamente desconocido para muchos madrileños hasta hace veinte días. Ahora se ha dado a conocer en toda España por dos motivos: el escándalo de la oficina económica de Zapatero, de la que fue director, y su maniobra contra Gallardón, por la que ha recibido críticas unánimes fuera de Ferraz, incluso entre muchos socialistas madrileños.
Pero la estrategia socialista contra el alcalde de Madrid también está pensada para obtener réditos a más corto plazo, para sacar algún provecho en las elecciones municipales del domingo 27. En el PSOE no tienen claro que la ofensiva de Sebastián le vaya a reportar un solo voto, pero sí piensan que puede contribuir a cortar la hemorragia de votos que estaba teniendo, según los sondeos. Los socialistas ven positivo el juego sucio de Sebastián -aunque admiten que se pasó al mostrar la foto de la abogado Montserrat Corulla en el debate-, porque ha conseguido romper una campaña que se les había puesto en contra y cuesta arriba, y la han sustituido por otra más bronca, en la que el aspirante promete que mostrará «papeles» para tratar de ensuciar la imagen de Gallardón. «No vamos a soltar presa», advierten las fuentes consultadas por este periódico.
Las perspectivas del PSOE en la Comunidad son casi tan malas como en el Ayuntamiento. Si los pronósticos se confirman, la tormenta en el socialismo madrileño está asegurada.



