Tras una semana intensa de debate interno en el PP a dos meses de su XVI Congreso nacional, el mensaje del presidente de este partido, Mariano Rajoy, sobre la posibilidad de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, presente candidatura, fue rotundo. Emplazó a quien quiera presentar otra candidatura que lo haga de forma leal, y si alguien quiere irse al partido liberal o al conservador, «que se vaya». Era su respuesta a las palabras que pronunció Aguirre días atrás en el Foro ABC, cuando reivindicó los principios liberales, y después cuando insinuó que Rajoy es un líder del PP más cómodo para la socialdemocracia.
Arropado por los presidentes del PP de la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Cataluña -Francisco Camps, Ramón Luis Valcárcel, Javier Arenas y Daniel Sirera-, que le mostraron de forma explícita su apoyo, Rajoy reiteró, en un acto de agradecimiento a los interventores y compromisarios del partido celebrado en Elche, su firme decisión de presentarse al Congreso nacional del PP. «Yo doy la cara al anunciarlo», dijo en una especie de envite a Aguirre, a la que no nombró durante su discurso, aunque sí habló de la capital para decir que «no se pueden confundir 25 personas de Madrid con España, porque es mucho más grande e importante».
Tras aseverar que su pronunciamiento no respondía a cálculo alguno -«digo lo que pienso»-, justificó su firme determinación en optar a la reelección desde el convencimiento de que «creo que uno y que no divido», y porque «quiero un PP en el que estén integrados todos. He vivido cosas que no quiero volver a vivir».
Pero, también lo hará porque se lo ha pedido «muchísima gente del partido» y «no lo ha hecho ningún periódico, ni ninguna radio». En este sentido, Rajoy volvió a insistir, al igual que hiciera tras la polémica por la no presencia de Alberto Ruiz-Gallardón en las listas de las elecciones generales, que el PP es un partido que «responde sólo ante sus militantes y votantes, y no responde ante ningún grupo de presión, sea de la categoría que sea». Otra de las razones que enumeró para presentarse como candidato fue que sabe «de qué va esto» y le mueve ganar las próximas elecciones generales. «Esta vez le hemos quitado 700.000 votos al PSOE y la próxima le vamos a quitar dos millones».
«Aquí caben todos»
Ante una militancia entregada, recordó el congreso de refundación de 1989, que «integró a otras personas que venían de fuerzas políticas como socialdemócratas y liberales», y también «después de 1993, cuando intentaron liquidar a quien en 1996 y en 2000 ganó las elecciones». Según Rajoy, el activo más importante que tiene el PP es que «caben todos», e invitó a marcharse a «quien quiera irse al partido liberal o al partido conservador».
Insistió en que él quiere «un partido moderado, abierto e integrador», y dijo que le «gusta» dónde se encuentra hoy el partido, «en el PP europeo, con socios como Merkel y Sarkozy». «No quiero un partido de doctrinarios», aseveró para añadir que «la cabeza se tiene para utilizarla» y «dar pasos atrás no le conviene a nadie».
Rajoy también entró en otra de las polémicas internas, relacionada con el debate «de ideas». Si bien destacó que en el XVI Congreso de junio se hablará de muchas cosas, afirmó que el programa electoral con el que el PP concurrió a las generales contiene ya el ideario del partido. Por si no quedó claro, enarboló ante los asistentes uno de los ejemplares de «Las ideas claras» que llevaba consigo cuando subió al estrado.
Por último, emplazó a quien quiera presentarse, «que lo haga», pero pidió «respeto» para los que han ganado o los que no, en referencia al partido en Andalucía. En la provincia de Alicante, el presidente valenciano se comprometió a aportar a Rajoy el apoyo de la mayoría de sus compromisarios.



