Por la radio de un taxi se derrama la voz de sacamuelas del ex ministro Juan Fernando -hermano del humorista que dijo que a Alcaraz le tocó la lotería cuando le mataron a la familia- explicando cómo el compañero Juan Romero Pi ha fusilado para el socialismo canario el programa electoral de «Ciudadanos» de Cataluña y que, como eso no puede quedar así, el compañero Juan Romero Pi ha sido fulminantemente despedido del cargo. Del cargo de fusilador de programas electorales, se entiende, pues tampoco es cosa de ponerse a fusilar al compañero Juan Romero Pi arrojándole novelas de Almudena Grandes. El caso es que, en Canarias, quien fusila electoralmente, lo paga. ¿Y en Madrid? Tenemos el caso de la cárcel de Carabanchel, «icono emblemático» de la lucha antifranquista de Simancas en Alemania y de Sebastián en los Estados Unidos de América. En el solar del «icono emblemático» Sebastián se propone levantar una especie de casino para funcionarios de la Onu que se llamaría Centro por la Paz, a donde serían invitados los suecos del Nobel con la idea de ablandarlos para que soltaran la piñata. Pero aparece Simancas y corrige a Sebastián, proponiendo levantar en ese mismo solar un «hospital de referencia» (?) que se llamaría Hospital de la Paz, sólo que el hospital de la Paz por antonomasia es el que levantó Franco para morir tranquilamente mirando a Burgos, lo cual, unido a la promesa de bicicletas para los obreros madrileños hecha por Sebastián, nos da un programa electoral de los socialistas calcado de la autarquía de Franco, que fue el primero en embicicletar al obrero madrileño para que no se calara los pies camino de la obra, según la explicación que le dio a Ridruejo. «Bienaventurados nuestros imitadores porque de ellos serán nuestros defectos», decía Benavente en situaciones así. Imitando a los «Ciudadanos» de Cataluña, el compañero Juan Romero Pi ponía al ex ministro Juan Fernando en el brete de posar desnudo para el cartel electoral. Pero ¿a quién pretenden desnudar Simancas y Sebastián con su imitación de la autarquía de Franco, aquella «dictadura paliada por el incumplimiento», en frase -genial- de Gabriel Maura?



