LOS atentados del 11 de marzo en Madrid han hecho sonar todas las alarmas en materia de seguridad. Europa empieza a tener consciencia de la vulnerabilidad de su territorio. Ayer, los ministros de Interior de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y España, reunidos con carácter de urgencia en Bruselas, decidieron impulsar la coordinación de sus servicios de inteligencia y el intercambio de información en el seno del Consejo de Ministro para hacer frente al terrorismo. Incluso han alcanzado un cierto consenso sobre la conveniencia de crear un coordinador europeo de la lucha antiterrorista. Pero la esencia de esos servicios es, en todos los países, su fragmentación.
En España, además del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ejercen funciones superpuestas o complementarias la Oficina Nacional de Seguridad; los servicios de información de la Policía Nacional mediante la Comisaría General de Información; la Comisaría General de Policía Judicial, que se ocupa de la inteligencia criminal, el crimen organizado y la investigación tecnológica; el Servicio de Información de la Guardia Civil; el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) y el Centro Criptológico Nacional. Pero es que, en Francia actúan la DGSE, la RG, la DRM, la SGDN y la DAS. En Alemania está la BND, la BFV, la MAD, el BSI y la BKA. En Italia, el SIS, el SISRI y el SISDE. En el Reino Unido el MI5, el MI6, el GCHQ, Scotland Yard y el NCIS. Además de eso, están la Interpol, la Europol, el Sistema de Información Schengen, los Satélites de Comunicaciones, el Avión Espía SIVA, el SIGINT y una parte del sistema Echelor de control de Internet. Acabar con esa dispersión de Inteligencia es un problema más difícil de resolver que acordar la aplicación inmediata de la cláusula prevista en el artículo 42 del proyecto de Constitución europea, que establece la asistencia mutua incluida la militar, en caso de atentado terrorista.
En España, además del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ejercen funciones superpuestas o complementarias la Oficina Nacional de Seguridad; los servicios de información de la Policía Nacional mediante la Comisaría General de Información; la Comisaría General de Policía Judicial, que se ocupa de la inteligencia criminal, el crimen organizado y la investigación tecnológica; el Servicio de Información de la Guardia Civil; el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) y el Centro Criptológico Nacional. Pero es que, en Francia actúan la DGSE, la RG, la DRM, la SGDN y la DAS. En Alemania está la BND, la BFV, la MAD, el BSI y la BKA. En Italia, el SIS, el SISRI y el SISDE. En el Reino Unido el MI5, el MI6, el GCHQ, Scotland Yard y el NCIS. Además de eso, están la Interpol, la Europol, el Sistema de Información Schengen, los Satélites de Comunicaciones, el Avión Espía SIVA, el SIGINT y una parte del sistema Echelor de control de Internet. Acabar con esa dispersión de Inteligencia es un problema más difícil de resolver que acordar la aplicación inmediata de la cláusula prevista en el artículo 42 del proyecto de Constitución europea, que establece la asistencia mutua incluida la militar, en caso de atentado terrorista.


