SI las ministras se vistieron de pasarela para posar en el Vogue, el presidente del Gobierno -le encanta que le llamen «el justiciero de las mujeres»- ha optado por mostrarse natural en Marie Claire, donde exhibe una imagen típicamente «kennediana». Perfil en blanco y negro para destilar en una entrevista «de personalidad» las claves de su ser más íntimo, algo así como el cuaderno de bitácora que da sentido al zapaterismo. Se define como «¡rojo!», entre exclamaciones, que suena más a veleidad que a concepto ideológico, en un momento en que los colores cuentan menos que otras cuestiones mayores -la nación, por ejemplo- que le han hecho perder muchos puntos en las encuestas. Cuidada apariencia de revista, según los cánones de la propaganda moderna, para dar una imagen de rebelde en busca de causa.


